Carta para Angelita PDF Print E-mail
News - Opinion
Friday, 28 December 2007 08:25
tucumanazo debate

por Maria Marta d`Hiriart / Desde Tucumán - Argentina
 
Es difícil despedir desde adentro a una amiga de la infancia. Nos conocimos cuando teníamos 13 años; yo los cumplí antes que ella; fue en primer año de la escuela Normal de Tucumán.

Íbamos a ser maestras. Desde entonces fuimos amigas. Formamos parte del centro de estudiantes de la escuela. Compartí alegrías y tristezas. Pasaba largas horas en su casa de calle Córdoba en donde su mama, Chicha, nos preparaba riquísimos platos árabes.

Ricardo, su hermano era casi un bebe. Normita también era bastante menor y Rosita la hermana mayor. Su padre, Ricardo era un ser muy especial. En realidad todos eran especiales.

Compartimos veranos e inviernos. Pasamos momentos muy felices en la bodega de los Saleme en Tinogasta. Eran tiempos felices aunque no por ello descomprometidos.

Las cosas eran difíciles, muy difíciles en el Tucumán de los 60. La lucha de los libres y laicos aun sonaba en la calle Muñecas; los maestros, eso que también seriamos nosotros luchaban por un poco de equidad y nosotros futuros maestros acompañábamos esa lucha.

La universidad nos siguió juntando en la misma carrera y entonces ocurrió el golpe de Onganìa y allí se forjo Angelita. Allí comenzó a templarse en las reuniones del Centro de Estudiantes; en las calles…

Éramos muy jóvenes pero con una juventud que explotaba de ideales y de deseos de lograr un mundo mejor. Tucumán era un gran campo de desocupados (11 ingenios cerrados) y nosotros éramos concientes de que estábamos en un lugar de privilegio y que por eso debíamos luchar. Debíamos conseguir la igualdad.

Los actos relámpagos, las barricadas, las tomas del comedor, de la quinta; el entierro de Clarisa. La llegada de Ernesto a su vida….

Me alegra saber que el Chino, Hector y otros estuvieron cuando se estreno el Tucumanazo.

La Negrita, Coqui, el Pajaro, Diana , la Checha, la Negra, la Tere, Cristina, Miguel, Efraín, Lucho, Pancho con sus limitaciones, Jose, Tuqui, tantos y tantos otros que seguramente hubieran querido asistir a la premier.

Yo no pude porque al igual que ella estoy luchando contra este mal que sabrá Dios que mas quiere.

La vida nos separò de hecho, pero en mi alma siempre estuvo el recuerdo de ese cuerpo bastante pequeño para albergar tanta potencia de voz y de lucha.

La vida nos separò porque así es la cosa. Pero no nos separaron los ideales aquellos con los que nacimos. No nos separò la “tozudez” (para algunos) de no “tranzar”, no nos separò la claudicación por el confort, tampoco los miedos. Nos separò la vida y ahora se nos adelantò la muerte.

Estuve en su sepelio y ahí estaba la siembra y la cosecha. Y asi como buena tucumana terminò su zafra en un tórrido verano tucumano, cuando los que creemos además en otras cosas celebramos la Natividad. Y es asi, la humildad, la rectitud, la constancia y el desprendimiento pueden compartir fechas.

Asi es amiga, UD tuvo que marcharse porque la cosa ya era demasiado difícil, pero no porque UD no le “pusiera el pecho” sino porque la lucha, en tantos frentes, desgasta y a veces nos gana el cansancio. Pero por suerte yo creo en la inmortalidad y se que los que dejò harán que mi sentimiento se cumpla aunque las interpretaciones sean diferentes.

Hasta pronto



* María Marta D'Hiriart es Bioquímica

Last Updated ( Friday, 28 December 2007 08:29 )
 

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