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Columnas - Con Firma
Domingo, 06 de Julio de 2008 23:07
Sí hay diferencias

por José María Rodríguez Arias

desde la España republicanaEl PSOE no realiza el anunciado "giro a la izquierda", hasta mantiene su opinión sobre la directiva de retorno de inmigrantes (que de progresista tiene más bien poco), pero sí da un cierto paso en cuanto a las libertades civiles y políticas con respecto a ciertos temas y colectivos: Voto en las elecciones municipales para los inmigrantes regularizados, regulación del llamado "testamento vital" y legislación sobre los cuidados paliativos.

No se atrevieron, en el Congreso del PSOE, a ir más lejos en otros temas (otra vez la posibilidad de la Ley de Plazos para el aborto queda reducida a nada, a una "reflexión") y la laicidad queda como un tema a ser, simplemente, mencionado en la nueva ley de libertad religiosa, pero sin significación real, se advierte que no habrá denuncia de los concordatos con la Santa Sede, así que la situación seguirá como hasta ahora realmente, al menos en relación con la confesión mayoritaria entre los españoles. En todo caso, son temas que o bien fueron rechazados por el PSOE en el Congreso o bien ya fueron aprobados en el mismo pero que aún no se cumplen.

Las cuestiones planteadas como de "izquierda" por José Luis Rodríguez Zapatero durante el cónclave socialista en el que se le reeligió no son tales, como se sabe, pero sí son progresistas en el sentido de las libertades políticas para el 10% de la población española ("progresismo" no es "izquierdismo"), así pues, el partido de Rodríguez Zapatero, aunque se sigue alejando de sus siglas de obrero y socialista (por más que digan que siempre han tenido la misma línea de pensamiento, este PSOE no es el mismo de los años 30, de los 60, o incluso, de comienzos de los 70), sí que realiza una apuesta clara por la dignificación de la persona (salvo de los inmigrantes irregulares, demostrando una doble moral bastante profunda), y por ello se ha dedicado a los avances en derechos sociales y políticos los últimos años, al menos los que no cuestan dinero a las arcas públicas, o son sin dudas necesarios.

Y acá tal vez se dé la gran diferencia con el Partido Popular, comandado por Mariano Rajoy, en tanto que el partido que se califica como "liberal" y de "centro" demuestra un día sí y otro también que lo que les importa es: Mantener el statu quo y el capitalismo más puro y duro. Esto es, un partido conservador y alejado, a fin de cuentas, de todo ciudadano que no entre en su calificación de "español de bien" (alguna vez han usado estas palabras para definir a los suyos) y un sistema económico en que el Estado deje de, siquiera, intentar redistribuir las rentas en su mínima expresión.

Mariano Rajoy acusa al gobierno de plantear debates que no están sobre la mesa de los españoles: "nadie, cuando estás por la calle, está por la laicidad, ni hay nadie que no duerma porque los inmigrantes voten o no en las municipales". El gobierno, como cualquier órgano colegiado, está preparado para trabajar en varios frentes a la vez, por un lado, se puede preocupar por la crisis económica y por el otro puede realizar las gestiones oportunas para garantizar el voto de los inmigrantes en las municipales.

Para Mariano Rajoy, todos los diversos debates sobre el aborto, la laicidad, o el voto, no preocupan a los españoles y son una cortina de humo para la situación actual. Rajoy no se da cuenta que en parte perdieron tanto las elecciones del 2004 como las más recientes de este año justamente por no poner sobre la mesa ciertos temas, o por querer mantener "todo como está", por ser un partido tan conservador. Claro que está en la calle temas como el voto inmigrante y el aborto, claro que se habla sobre la eutanasia o los cuidados paliativos, y entre otras cosas, porque el PP de Madrid ha demostrado la necesidad de una regulación adecuada para dichos cuidados al atacar a los médicos y personal sanitario que lo llevan acabo.

A Mariano Rajoy, realmente, no le interesan los ciudadanos. A él, como máximo responsable de un partido político, temas como el voto de los inmigrantes debiera preocuparle: Son personas que viven y trabajan en un país que no cuentan con el más básicos de los derechos políticos en una democracia, el voto. Él, que tanto reivindica la constitución de Cádiz, debería saber lo importante que resulta el derecho a votar, lo importante en la integración de las personas que es, para el sistema, el dar voz y voto.

Pero a Mariano Rajoy, realmente, no le interesa el debate que existe en la calle, no le interesa para nada quiénes y por qué piden tal o cual cuestión, no quiere escuchar hablar siquiera de dar poder de ciudadano a aquellos que se les exige que se comporten como tales, no le importa el derecho de nadie. Su partido, y él a la cabeza, sólo quieren una cosa: Dinero. Conciben el mundo girando a su alrededor, y todo lo que hacen debe ir enfocado a la creación de más desigualdad social como "premio" al empresario, ese es su sueño de libertad, ese es el único sonido que quieren oír, esa es su meta. Eso sí, siempre como valedores morales de la sociedad y, en todo caso, cristianos según los cánones antiguos. Que para ser español hay que ser cristiano, apostólico y romano, bien se decía durante el franquismo.

A millones de personas les quita el sueño no votar, no tener la posibilidad de ser escuchados, a miles no poder contar con una ley de plazos que asegure su aborto, a otros tantos les mortifica llegar a incapaces y vivir en la pesadilla del no-muerto, sufrir inaguantables dolores porque la ley no te deja morir dignamente. Esas personas no son escuchadas, de ninguna forma, por un PP cada vez más conservador, considera que no le quita el sueño a nadie tales temas.

No los escuchan, no los quieren escuchar. Por eso luego pierden las elecciones, porque son incapaces de sentir lo que en la calle se siente, de entender que si una ciudad tiene un 20% de inmigrantes es ilógico que estos no tengan ni voz ni voto, de sentir el dolor de los que quieren morir y no pueden, ni siquiera, suicidarse, porque no son capaces de extender la cortedad de sus miras y bajar al reino de los mortales, porque piensan que el común de los mortales vivimos en el barrio Salamanca de Madrid y que nuestra única y exclusiva preocupación es si la bolsa cae, de ver que la cuestión económica, aunque un pilar, no es lo único que sostiene al Estado, y que preocuparse por lo menos un poco de las circunstancias humanas del día a día no está de más nunca.
Actualizado ( Sábado, 12 de Julio de 2008 04:33 )
 

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