Salamanca contra las guerras PDF Imprimir E-mail
Actualidad - España
Sábado, 17 de Marzo de 2007 14:07
pancarta de la Concentración contra las guerras de Iraq y Afganistán
¡Es hora de parar esos crímenes!

por Rubén Kotler y J.M. Rodríguez Arias

En el día internacional contra la ocupación de Iraq se han celebrado manifestaciones a lo largo y ancho de todo el mundo, y la sociedad salmantina no podía faltar a esta cita. A las 8pm comenzó una sentida manifestación pidiendo el final de una guerra que nunca debió iniciarse. A la par, se recordó la participación tanto en la guerra de Iraq en el pasado, como la presencia de las tropas españolas en Afganistán, exigiendo al gobierno el fin de esa aventura militar. «No a la guerra», «no más sangre por petróleo» fueron las consignas más coreadas.

La manifestación, en Salamanca, fue más bien una concentración en la Plaza Mayor, retomando las calles para exigir la paz en unos territorios envueltos en una cruel guerra para que unos pocos puedan seguir sacando beneficios descomunales, ya sea por la venta de armas, ya sea por el consumo del petróleo, ya sea por el gran negocio de la reconstrucción. Una vez más, en Salamanca los ciudadanos salieron por la paz, contra la guerra.

La crónica:
En cada esquina de la plaza un grupo de manifestantes, vestidos de negro y con las caras pintadas de calaveras, tocaban distintos instrumentos de percusión y ondeaban banderas negras. Frente a la municipalidad de Salamanca la gente se iba concentrando en torno a tres banderolas, una que rezaba "No a la guerra", otra con el lema de "Ya nos fuimos de Iraq... ¡Ahora toca Afganistán!".

Se inició la lectura del manifiesto por parte de dos jóvenes, recordando varias cosas, por un lado, las razones de la guerra ilegal de Iraq, el apoyo a la misma del anterior presidente de España, José María Aznar, la respuesta contra la guerra por parte de los ciudadanos españoles (en masivas concentraciones y manifestaciones al inicio de todo) y el castigo sufrido por el pueblo español aquél 11 de Marzo como castigo a una guerra en que, la mayoría, no quería que participara España.

El manifiesto, a la par, recordó la hipocresía de parte de los españoles, cuando Rodríguez Zapatero, el presidente tras las elecciones del 14 de Marzo, retiró las tropas españolas de Iraq, pareció como si la guerra hubiera terminado, dejó de preocupar a buena parte de una sociedad que decidió ser indiferente a las víctimas constantes en Iraq. Una sociedad que también olvidó la participación continua y actual de las tropas españolas en Afganistán, por no hablar ya de Líbano. Y Afganistán fue tomada por las tropas estadounidenses dentro de la misma lógica que Iraq, en ambos lugares la guerra continúa, y el que se retiraran las tropas de España de Iraq, aunque un buen signo, no se puede considerar como suficiente, máxime cuando los Estados Unidos cuentan con bases militares en España, y ambos países pertenecen al mismo consorcio militar, llamado OTAN.

Mientras se leía el manifiesto se fueron sucediendo distintas actuaciones, paseo de pancartas, un grupo de jóvenes vestidos de blanco, sucios por petróleo y sangre, representaban el horror de las muertes en los bombardeos, el horror de una guerra que afectó a todos los iraquíes y afganos, y que ha desestabilizado, aún más, Medio Oriente. Mientras tanto, un acróbata ondeaba una bandera, parado sobre un balón.

Los músicos percusionistas apostados en las esquinas de la plaza se fueron acercando, poco a poco, al centro de la concentración, para entrar en la misma mientras se leía la segunda parte del manifiesto. El manifiesto seguía indicando quiénes se beneficiaban de todo esto, el gran gasto de vidas y dinero de la empresa de guerra estadounidense, se recordó que, según Mohamed Yunus, premio nobel de la paz y padre de los microcréditos como fórmula de desarrollo, con el dinero invertido en esa gran guerra se podría haber acabado con la pobreza en el mundo. Se recordó que estamos en un mundo en que el 94% de los ingresos del mundo se reparten entre el 6% de la población.

En el manifiesto no faltó la referencia a Guantánamo, a la sinrazón de las guerras constantes en vez de recurrir al diálogo y la negociación, al imperio del arma y el negocio, y a la hipocresía de las naciones que se dicen defensoras de los derechos humanos cuando mantienen situaciones contrarias a los mismos, como es el caso de Guantánamo.

Entre aplausos y gritos, se terminó de leer el manifiesto y la concentración continuó, la gente no quería marcharse sin antes recordar, una vez más, a todos esos iraquíes muertos por la mano de Estados Unidos y sus aliados, no querían dejar de pasar la oportunidad de exigir al gobierno español la retirada de las tropas de Afganistán, no cesaron en el intento de pedir el fin de esas ocupaciones por parte de Estados Unidos, se exigió que los responsables de estas guerras fueran juzgados por sus crímenes, no dejaban, en otras palabras, de reclamar justicia.

El broncas:
En un momento, cuando la manifestación llegaba a su fin, un individuo comenzó a insultar a los manifestantes, se había colocado frente a las pancartas principales, a unos cuatro metros de distancia. Los manifestantes le reclamaron que se fuera, le gritaron fascista ante la insistencia de ese hombre de montar un follón ahí mismo. Al final unos cuantos manifestantes le indicaron la "salida" y este incidente no fue a mayores.

Artículos relacionados:
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El grito fue unánime también en Salamanca
Sobre el Apoyo del Gobierno a la Convocatoria del 17 de Marzo (por suerte, los errores ahí descritos en la convocatoria "oficial" de estas concentraciones, no se vieron en la concentración de Salamanca).
 

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