| Buenos y malos libros |
|
|
|
![]()
por Gian Carlo Orbezo Salas /Desde Perú
Víctor Raúl Haya de la Torre solía elogiar en vida a todo aquél a quien viera con un libro en las manos. Pero la realidad literaria es mucho más compleja de lo que pensó el viejo político.
En contraste con lo que hemos oído toda la vida, no todos los libros son buenos. Para comprar o leer un libro su contenido debe ser atractivo y práctico. Imagínese quién en el Perú leería tres tomos sobre los debates constituyentes de 1999 en Venezuela, un reporte sobre el genocidio turco de búlgaros en 1878, un ensayo sobre el conflicto pesquero de 1973 entre España y Gran Bretaña, una monografía sobre las víctimas de la guerra civil congoleña en 1964 o una tesis sobre la economía de Vietnam del Sur en 1955. Nada de esto sirve a la cultura peruana, solamente es desperdicio de tinta, papel y dinero.
Las libertades de expresión y opinión, desgraciadamente, permiten a cualquier charlatán pasar por escritor con sólo pagar los costos de edición, impresión y publicación de su manuscrito. En los últimos años se ve en el Perú a los personajes más extraños y variopintos participando en el mercado literario. Desde el excéntrico psiquiatra Mario Poggi hasta el ex asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos, nadie tiene ya respeto por la antigua majestad del escritor. Comprar los libros de estos señores es más distracción que culturización.
Precisamente, porque hay tantos embusteros literarios, mucho cuidado con los libros reveladores de supuestas conspiraciones secretas y verdades ocultas. El gusto morboso por lo desconocido y la falta de capacidad analítica propios de muchas personas los convierten en blancos fáciles para la alienación. ¿Por qué existen tantos peruanos que repiten como loros todo lo dicho por el periodista británico Dan Brown en su El Código Da Vinci?. Recientemente, el voluntarioso médico naturalista Sacha Barrio Healey publicó en el Perú su libro La revolución de las grasas con el cual pretende herir de muerte a la industria de lácteos nacional. Como el libro de Brown, un boom de ventas. La tradicional credulidad de muchos lectores les permite aceptar por verídico todo lo expresado por estos oscuros investigadores. Piensan que ahora sí saben “la verdad”, pero sólo aumentan las ganancias por regalías literarias de estos individuos. Ante toda la evidencia manifestada, es bueno tomar algunas precauciones al comprar o leer un libro:
Si no olvidamos que un libro vale por su contenido y no por el solo hecho de serlo, no desperdiciaremos tiempo y le haremos un gran favor a nuestro bolsillo.
Powered by JoomlaCommentCopyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved.Homepage: http://cavo.co.nr/ |
|||||
De Igual a Igual .net































































