El 10 de abril del 2008, el Presidente Rafael Correa Delgado, ha firmado el Decreto 1014
por el que ordena con absoluta precisión que el software usado por las
administraciones públicas del país sea software libre (e implícitamente
basado en estándares abiertos). Lo confirma la nota de prensa oficial de la presidencia y Esteban Mendieta Jara, asesor presidencial en materias tecnológicas de dicho Gobierno.
por Richard M. Stallman en «Software Libre para una Sociedad Libre»*
Introducción
La existencia del software plantea inevitablemente la pregunta de qué
decisiones deberían tomarse respecto a su uso. Por ejemplo, supongamos
que una persona que tiene una copia de un programa, se encuentra con
otra que desearía tener otra copia del mismo. Es posible copiar el
programa; ¿quién debería decidir si esto se lleva a cabo o no? ¿Las
personas involucradas? ¿O un tercero, llamado «propietario»?
Estamos en la cúspide de una revolución global en la enseñanza y el
aprendizaje. Los educadores a lo largo del mundo están sembrando un
vasto corpus de recursos educativos en la Internet, abierto y libre
para que todos lo usen. Estos educadores están creando un mundo donde
cada persona en el planeta puedan acceder y contribuir a la suma del
conocimiento humano. También plantan las semillas de una nueva
pedagogía en donde los educadores y los estudiantes crean, dan forma y
desarrollan juntos el conocimiento, profundizando sus habilidades y
entendimiento en el proceso.
Marilina "Marol" Winik es socióloga, pasó por diversos espacios, como el colectivo en Argentina de la red global de medios Indymedia, y en diferentes iniciativas en relación a la cultura, la contracultura, el mediactivismo y lo audiovisual. En todos esos espacios la lógica de trabajo aplicada es la del copyleft. Los corresponsales de Radio Mundo Real en Argentina Raquel Schrott y Ezequiel Miodownik dialogaron con ella sobre la cultura copyleft, la producción cultural y la filosofía del compartir.
En los últimos años el copyright ha dejado de ser un asunto legal de carácter técnico y esotérico para convertirse en algo que afecta a músicos, diseñadores, artistas, estudiantes, autores, consumidores y a cualquiera implicado en cualquier forma de producción cultural en general. Cada día leemos historias sobre los derechos de autor en los periódicos y en nuestros correos electrónicos, y en los próximos años jugarán un papel importante a la hora de determinar cómo concebimos la creación intelectual: si lo haremos exclusivamente en términos de propiedad o bien en términos de colaboración. Se trata de un tema en el que los creadores de contenidos tienen mucho en juego y, desde luego, demasiado importante como para dejárselo a los abogados.
La
familia de sistemas operativos construidos en torno al núcleo Linux
tiene una doble fama positiva y negativa. Por un lado, se los considera
sistemas robustos, fiables y libres de virus. Al ser software libre
(susceptible de copia, modificación y distribución, incluso para uso
comercial), administraciones públicas y empresas se aprestan a
desplegarlo. Como ejemplos, Extremadura, Brasil, IBM, Google y Amazon
son usuarios extensivos de Linux.
Luigino Bracci Roa, en su artículo Millones
de venezolanos a punto de ser engañados por
Microsoft y falsos revolucionarios... ¿lo
permitirás?, denunciaba la
estrategia recurrente del gigante de Redmond en
relación con el ingente esfuerzo que viene
realizando Venezuela en su migración desde el
software privativo hacia al software
libre. Estrategia cuyo
“modus
operandi” se resume en la
subversión semántica: llamar libre a lo
privativo (las aplicaciones de Microsoft);
abierto a lo cerrado (el formato que sustenta
las prestaciones de su
suite ofimática
Microsoft Office
2007, propuesto ante la
International Organization for
Standardization (ISO) (Organización
Internacional para la Estandarización)
con el engañoso nombre de Office
OpenXML; estándar a lo exclusivo
(sólo Microsoft lo implementa); y
XML a lo no
XML (sigla que
resume normativas a las que el formato de marras
no se ajusta, pese a que su denominación induzca
a creer lo contrario).
En impactante frase de un reciente artículo,
El
software libre es
socialista..., Sandra Parra
expresa que el software libre “se destaca
como el bien más socialista que haya producido
alguna vez el mundo”. Por su parte
Gustavo J. Mata, retomando el análisis de Parra
en Altruismo
y Software Libre, enfatiza
los alcances del “altruismo
recíproco” y afirma el concepto de que
transitar hacia el socialismo no supone
renunciar a nuestro interés personal:
“[...] La experiencia del software libre
nos enseña que actuar en beneficio del colectivo
es casi siempre actuar en nuestro propio
beneficio”.
Hace
año y medio colgué mi primer corto en Youtube. En ese tiempo ha tenido
más de 11 millones de descargas. ¿Qué ha pasado para que se desate
semejante fenómeno? Creedme: nada tiene que ver con el corto en sí. No
es por la historia o la factura técnica, ni por la fama de la
protagonista. Todo eso puede hacer que alguien lo disfrute, pero no
llegan a verlo por eso. El corto tiene una licencia Creative Commons
Atribución- No comercial-Compartir igual. Y no la tiene para permitir
que la gente haga cosas (copiarlo, modificarlo...), sino para legitimar
algo que ya hacen de por sí. La licencia no es un impulso, sino un
mecanismo de legitimación de una práctica que se hace de forma autónoma
y desde abajo.