El chantaje de las radiografías,
Es el humo de las palomas en vuelo
Decir, no me gustas porque te quiero
El chance de la hipocresía
Es la tenue luz de El Dorado
El miedo que tuve cuando no tuve miedo
Pero ahora ya no queda más que ahora
Todo es relativo, aproximadamente
Las letras y los versos
No envejecen demasiado.
¿De qué sirve- quisiera yo saber- querer saber? Habrá que
aprender a dejar atrás los rastrojos más negros de la enfermedad.
Encalar los demonios, remendar con remiendos los remordimientos teñidos
de juventud. Que no nimbe la liturgia de tus disfraces mi traje
disfrazado de Buster, tan lejos de vuestro grew flannel suit que
ensucia la calma.
Uno de estos
primeros días de enero, ahora ya agotado, escuché a Juan José Millás en
la radio hablar sobre su método y su inspiración en la lectura y en la
escritura. Para él esta última actividad era como la de una suerte de
bisturí – no de cuatro filos como el poema de Federico García Lorca-
sino eléctrico.
No te soporto pero te quiero. Esa debería ser la principal máxima
de la política española durante los próximos años. El presidente
Zapatero está en la obligación de tender la mano al Partido Popular.
Descartado por parte del presidente durante toda la campaña un gobierno
de coalición, es imprescindible para que la democracia española no
entre en una crisis institucional y territorial de consecuencias
imprevisibles. Hay que pactar. Hay que renovar el Consejo General del
Poder Judicial, el Tribunal constitucional. Hay que cambiar la
financiación autonómica. Hay que reformar la constitución (no la ley
electoral). El PP es un partido sólido que necesita una renovación
modernizadora y europeizante. Ha de cambiar líder e ideas. Pero la
situación de superación por parte de los partidos nacionalistas del
marco del Estado Autonómico (declaración de Barcelona, 1998), exige un
entendimiento urgente. No admite demora que el PSOE pacte y no admite
excusa que el PP rechace un acuerdo en materias tan sensibles. La
situación lo requiere. La sociedad lo exige.
Escribía
Maurice Blanchot que “El hombre es indestructible y eso significa que
no hay límites para su destrucción”, lo que supone exactamente que la
violencia como instrumento político es una letanía constante aun en
tiempos en los que la memoria de procesos terroristas estaba ya entre
nosotros en los confines del ruido.
Sobre
la Rayuela se enciende la noche a base de smog que camina de puntillas
por el aire y el aroma de hielo de White Label. Fútil ambiente para
conversar, para reír, para llorar, para vivir muriendo a las 3. Para
creer que hay que dejar de creer. Y allí se quedó Daniel, si se
arrepiente, bajo estas letras, “donde habite el olvido”, camina la
melancolía de los sueños cumplidos.
Esas son las
conversaciones que amo y por las que vivo. Las que no necesitan la
auto-justificación del que otorga todo; acaso por no querer traspasar
la delgada línea de la superficialidad. Él sabrá por qué. No seré yo el
que le recete un diván de Freud.
Melancolía enfermedad incurable, calle donde vivo. De eso les voy a hablar hoy amables lectores. Del lugar donde vivo y de la enfermedad incurable.
por Daniel Molina / De Viva Voz
No he podido olvidar aquellos versos de Joaquín Sabina cuando fue entrevistado por el diario El Mundo en pleno proceso de depresión. Joaquín decía entonces: “Melancolía: Calle donde vivo, enfermedad incurable, territorio donde crecen las más hermosas canciones, los versos más exquisitos, mejor que la tristeza, mejor que la alegría, cerradura de la llave de los sueños, hombro donde apoyar la cabeza, lágrima furtiva, patria de don nadie, casa del viudo, río de los que no saben nadar, [...]”
Es un verso maravilloso. No solamente por la autenticidad que respiran sus palabras, sino fundamentalmente porque Joaquín Sabina es la persona que literariamente mejor ha sabido plasmar ese estado de ánimo.
No sé adónde irán a parar los esfuerzos de las asociaciones de estudiantes por demostrarse así mismas que son nuestros salvadores y los responsables de activar una crítica cultural y responsables ante las instituciones de la universidad, pero mientras tanto, a nivel nacional (o estatal como les gusta decir a algunos de los responsables estudiantiles), hemos refundado sin disenso y sin ningún esfuerzo salvavidas, el analfabetismo funcional según se puede ver en el último informe PISA de la OCDE.
El humo del pub no era el de la combustión acelerada de la nicotina. Se trataba de una vaporosa atmósfera de aquéllos que sudaban tocando cualquier culo de una rubia-morena donde se amanecen, sugerentes, sujetador y bragas. En ese instante decido firmemente agarrar mi whisky antojado con otras medias de cristal distintas a las que cantaba Sabina en su canción, y me acerco a aquel hombre negro de la entrada que en la sombra aún parece más oscuro. Sin embargo, sus manos eran blancas.