Ideas varias sobre la próxima bicameralidad PDF Print E-mail
por José María Rodríguez Arias

La Comisión de Constitución ha aprobado la reforma para reintroducir en Perú la Bicameralidad. Este es uno de los debates que más me gustan, en cuanto a los sistemas representativos (al lado del sistema electoral en su conjunto, y del equilibrio de poderes). Hay que partir de algunas cuestiones: El tener una o dos cámaras (o tres o las que se tercien) no mejoran ni empeoran un sistema representativo, depende mucho de lo que se quiera conseguir con el mismo, de los poderes y la configuración da cada cámara (o del sistema parlamentario en sí) y de, por supuesto, las personas que ocupan las cámaras. De nada valen si todos o la mayoría son incompetentes o corruptos, y esto no lo soluciona, como por arte de magia, la existencia de más de una cámara, ni tampoco significa que la segunda cámara tendrá los vicios de la primera, no necesariamente.

Una vez dicho esto, nos debemos plantear por qué necesitamos dos cámaras, que funciones debe tener cada recinto, los poderes y contrapoderes, y por supuesto, el sistema por el cual se eligen a los miembros. Hasta ahora no me queda claro los argumentos para volver al sistema bicameral de quienes lo proponen, esto es, lo plantean como un fin en sí mismo, sin explicar demasiado bien el por qué se busca dicho objetivo. Esto levanta suspicacias entre la población, que ve en el retorno a la bicamerialidad "más gasto y más de lo mismo", cuando lo que tenemos es una peste de representantes (vamos, un Congreso plagado de escándalos y sobre el que pesa la alta corrupción alcanzada durante el fujimorato).

Esta reforma aprobada crearía una segunda cámara básicamente de reflexión, sin competencias legislativas (sin iniciativa), lo cual no sé hasta qué punto puede resultar realmente útil, si es que no se elimina la posibilidad de veto por parte del presidente de la República (esto es, la posibilidad constitucional que tiene el presidente de observar las leyes aprobadas por el parlamento, previsto en el artículo 108, párrafo segundo, de la Constitución del Perú). Poder de observación que el presidente también tenía en la constitución de 1979 (a la que se "copia" parcialmente el sistema de promulgación de leyes), en su artículo 193, párrafo segundo.

Personalmente me inclino, dentro de los sistemas burgueses de parlamentos representativos, y para países como Perú, por un parlamento bicameral, donde los representantes de la cámara baja (Congreso o Cámara de Diputados) sean elegidos en una circunscripción única en todo el territorio nacional, y el Senado (Cámara alta) sea la representación de los territorios, por tanto, la circunscripción electoral sería la Región (hace no mucho jugué con los resultados electorales para ver cómo, con la misma votación, salía un reparto distinto entre una circunscripción única y una múltiple, tanto con como sin valla o barrera electoral). Para guardar las lógicas de la representación, la valla electoral estatal en el sistema de circunscripción múltiple resulta indeseable (y es una de las cuestiones que no se ha planteado nuestro Congreso en esta reforma constitucional aprobada en Comisión).

Las cámaras debieran tener competencias muy similares (ambas debieran tener iniciativa legislativa y poder fiscalizador sobre el gobierno, cuanto menos), aunque el Congreso debiera estar en una posición preeminente en tanto es la representativa de todos por igual (y no de los ciudadanos según las regiones). También puede ser necesario articular un mecanismo práctico de comunicación entre las comisiones, por no decir que las mismas, según su naturaleza, puedan tener representantes de ambas cámaras. Sí resulta deseable que algunas materias fueran de preferible iniciativa en el Senado (por ejemplo, todas las materias más territoriales o enfocadas a una región en concreto) o del congreso (la primera aprobación de los presupuestos generales, materia penal y laboral, etc.).

En el Senado, además, resultaría interesante una participación directa, en paralelo a los senadores electos de forma directa, de los distintos representantes locales, esto es, desde los regidores y alcaldes municipales hasta los presidentes regionales, al menos en la propuesta de ciertas medidas que tengan que ver con la descentralización o desconcentración, o ciertas legislaciones que les afecte especialmente. El Senado, en este sentido, debe servir para mejorar y optimizar la descentralización del Perú. Sobre todo si funcionara, en los asuntos "más importantes" como poco, mediante el mandato vinculante.

Es importante, a la par, mejorar el sistema electoral, introducir la revocatoria de los mandatarios, e instaurar el voto voluntario. Junto con ello, el acceso a ser candidato debiera ser mucho más sencillo (no entiendo la necesidad de pedir firmas, sobre todo por la cantidad)... En fin, y un sin número de modificaciones, unas más grandes y otras más pequeñas, que resultan necesarias para afinar y democratizar nuestro sistema representativo.

Sobre el actual proceso de reforma constitucional: Brilla la falta de información, la falta de fundamentación y un deseo perverso, o pervertido, de evitar, a toda costa, un referendo (que, por mi parte, considero necesario en este tipo de reformas). La oposición en ningún caso se debiera quedar en dos tópicos como son el "aumento de coste" y el "más de lo mismo" (entre otras cosas porque ellos son parte de ese "lo mismo").

Ningún sistema, unicameral, bicameral, o el que sea, funciona si sus miembros se dedican a delinquir de diferentes maneras (estafando al Estado, siendo una panda de corruptos), o si son ineficientes por sí mismo, en países como Perú, no es tanto el Derecho parlamentario el que ha desprestigiado a nuestra cámara, es, sin lugar a dudas, los congresistas que nosotros, de una forma rara, elegimos.

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