Se realizará una Marcha del Silencio en Uruguay PDF Print E-mail
 
uruguay Mañana, como cada 20 de mayo, se llevará adelante la Marcha del Silencio en Uruguay. El objetivo es reclamar por los desaparecidos durante la dictadura militar (1973-1985) y exigir la derogación de la Ley de Caducidad. Esta es la marcha número 13 que convoca el movimiento Madres y Familiares de Detenidos-Desaparecidos.

Recorrerá la avenida 18 de Julio hasta confluir en una plaza capitalina donde se hará un pase de lista a los caídos. Luisa Cuesta, una de las referentes de la organización, denunció que "los militares en prisión mantienen un pacto de silencio o mienten sobre los sitios donde enterraron a los desaparecidos".

En la marcha se juntarán firmas para anular la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, que impide juzgar a violadores de los derechos humanos durante los años de dictadura militar.

La marcha se efectúa cada 20 de mayo porque en esa misma fecha pero en 1976 fueron asesinados en Buenos Aires los legisladores uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, y los miembros del Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros) Rosario Barredo y William Whitelaw.
 

*Nota sobre la cesión de uso de este artículo (foto incluida): Queda sometido a las condiciones de copyleft de la Agencia Púlsar y no a ColorIURIS azul utilizado en este portal web.
 

Discurso pronunciado por Zelmar Michelini en la Asamblea General del Poder Legislativo, en los meses previos al golpe de Estado del 27 de junio de 1973.

"Hemos escuchado que las Fuerzas Armadas tienen un problema muy extraño: reaccionan con una sensibilidad muy grande. Pueden ser criticados los poderes públicos, puede criticarse al presidente de la República, al Parlamento, a los jueces, a la Universidad. Puede siempre establecerse un sistema de polémica o de crítica con respecto a actitudes de las más diversas organizaciones, incluidas en primera fila, naturalmente, las políticas. Pero prácticamente no se puede tocar a las Fuerzas Armadas, o porque existe alguien diciendo que hay problemas de disciplina, etcétera, o bien porque ellas se irritan, como ya lo vimos en el famoso Parte número 100.

Sin embargo, en estas circunstancias tan excepcionales, cuando las Fuerzas Armadas están encarando una labor que no conocieron nunca, a las órdenes del Poder Ejecutivo, cuando están realizando por mandato expreso de esta Asamblea General funciones que nunca conocieron antes, yo creo que el celo de la Asamblea General, este sí, debe ser el fiscal para que puedan asumir el papel natural del mejor fiscalizador, a los efectos de saber si se están llevando a cabo o interpretando bien sus órdenes o las órdenes del Poder Ejecutivo.

Aunque no se inscriba en un mandato expreso de la Asamblea General, debe haber una responsabilidad que no puede renunciarse, y nosotros no podemos renunciar de ninguna manera a lo que puede ser la crítica de determinados actos de las Fuerzas Conjuntas o de las Fuerzas Armadas.

Repito, señor presidente, aún a riesgo de ser cargoso, que no puede verse en esto en modo alguno la intención nuestra de arremeter o de criticar a las Fuerzas Armadas.

En muchas oportunidades a lo largo de todos estos años en que hemos estado en el Parlamento, hemos hablado de las Fuerzas Armadas, y lo hemos hecho de muy diversas maneras. Yo quiero recordar aquí palabras que pronunciamos el 14 de agosto del 68, en plena vigencia de las medidas de seguridad, cuando la militarización de los bancarios, cuando además el Poder Ejecutivo dispuso la custodia de los centros estudiantiles por parte de las Fuerzas Armadas. Yo pronuncié entonces palabras que quiero repetir en la tarde de hoy, porque establecen bien claramente el concepto que nosotros tenemos de cómo deben cumplir las Fuerzas Armadas, de cuál fue la actitud en aquella época, y cuán distinta a la actitud que nosotros venimos criticando ahora.

Yo decía así: 'La experiencia en este país y nuestro conocimiento nos dice que el Ejército ni aconseja, ni advierte, ni señala, ni apremia, ni indica, ni interpreta, ni coacciona, ni amenaza, y por supuesto no manda. El día en que por primera vez un coronel del Ejército entró al Banco de la República, tuvo especial cuidado, midiendo sus palabras, de decir que solamente cumplía órdenes superiores. Y cuando concurrieron a la Facultad de Medicina -los médicos allí presentes, integrantes del Consejo de la Facultad, también fueron categóricos al afirmarlo-, el coronel al mando de las tropas iba a realizar determinadas pesquisas, y expresó rotundamente que sólo cumplía órdenes superiores del Poder Ejecutivo'.

Aquí, en este concepto y en este reconocimiento, está la forma en que nosotros creemos que las Fuerzas Armadas deben cumplir con su cometido, estableciendo claramente que cumplen órdenes del Poder Ejecutivo. Y por supuesto, el Poder Ejecutivo dando las instrucciones correspondientes y mandando".
 
 

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