El Fiscal pidió prisión perpetua y cárcel común para Bussi y Menéndez PDF Print E-mail
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Géronimo Vargas Aignasse (Hijo del desaparecido, Guillermo Vargas Aignasse)
"No hemos venido al palacio de tribunales a buscar una venganza"


Fiscal Alfredo Terraf
"Siempre más Memoria, siempre más justicia, siempre más libertad..."

por Rubén Kotler / Diario del Juicio
 
El fiscal Alfredo Terraf aseguró que Antonio Bussi y Luciano Benjamín Menéndez "cometieron delitos de lesa humanidad, que son imprescriptibles, cuando persiguieron a personas por sus ideas. Los crímenes contra la humanidad lastiman, injurian y agravian a la humanidad toda. El sujeto activo es el funcionario del Estado que los concreta y la víctima, la población civil", aseveró Terraf durante su alegato en el juicio oral contra los represores. El fiscal dijo que la muerte de Vargas Aignasse no fue un hecho aislado, sino la consecuencia de un plan tenebroso. Estremeció a la sala cuando recordó los dichos de un testigo: "vamos pajarito a volar al Cadillal". En el final de su alegato pidió prisión perpetua y cárcel común en el penal de Villa Urquiza para los represores.
La fiscalía pide prisión perpetua y cárcel común

Tal como se esperaba el fiscal Alfredo Terraf solicitó que se revoque la prisión domiciliaria de Antonio Domingo Bussi y que tanto Bussi como Luciano Benjamín Menéndez sean trasladados al penal de Villa Urquiza. Terraf aseguró "la muerte de Vargas Aignasse no fue un hecho aislado, sino la consecuencia de un plan tenebroso". Acusó a los represores de privación de la libertad, de aplicar tormentos reiterados, de homicidio y de genocidio. Alfredo Terraf pidió entonces la pena de prisión perpetua e inhabilitación perpetua con revocación del beneficio de prisión domiciliaria para Antonio Domingo Bussi y para Luciano Benjamín Menéndez.

Poco antes de las 10 de la mañana comenzó el alegato de Terraf con una exposición de casi tres horas, en la que consideró que Bussi y Menéndez son "coautores mediatos penalmente responsables de los delitos de violación de domicilio, de privación ilegítima de la libertad, de aplicación de tormentos, de condiciones tortuosas de detención, de homicidio calificado, de asociación ilícita y de genocidio, todos en concurso real, en perjuicio del senador Guillermo Vargas Aignasse".

Con un alegato que fue recibido con lágrimas y aplausos por los familiares del ex senador peronista, desaparecido el 24 de marzo de 1976, Terraf solicitó se revea el beneficio de prisión domiciliaria del que gozan los dos acusados, para que se disponga su traslado "inmediato a la unidad penitenciaria de Villa Urquiza".

Fragmentos del Alegato

Alfredo Terraf aseguró que todos los testimonios recabados, incluidos los de los acusados, demuestran que hubo un plan sistemático de las Fuerzas Armadas para detener o para hacer desaparecer personas, entre las que se encontraba Vargas Aignasse. "Está acreditado que lo que le ocurrió al ex legislador no fue un hecho aislado. Fue consecuencia de un plan tenebrosamente planificado, un plan que quería instaurar una tiranía y una dictadura por todos los tiempos", explicó el Fiscal.

Al mismo tiempo expresó que Bussi fue el mejor testigo de la Fiscalía, porque le dio todos los elementos para sostener la acusación; "él era el amo, dueño y señor de Tucumán", sostuvo. Terraf busca así probar la imputación de la asociación ilícita. Dijo también que los imputados cometieron delitos de lesa humanidad, y que tales delitos son imprescriptibles, porque persiguieron a personas por sus ideas.
En un fragmento del alegato, Terraf se pronunció sobre lo que según su criterio, fue el momento más estremecedor de la ronda de declaraciones: el testimonio de Juan Antonio Palavacino, ex dirigente de la Confederación General del Trabajo (CGT).

"El testigo contó que el 6 de abril escuchó que arrojaban a una persona adentro de la habitación en la que él estaba detenido, en la V Brigada de Investigaciones. Era Vargas Aignasse, quien le confió a Palavecino que armaron una pantomima en el penal de Villa Urquiza para simular que lo habían liberado, pero en realidad lo cambiaron de vehículo y lo llevaron a la Facultad de Educación Física a torturarlo", agregó. "Horas después, ingresó al calabozo un cabo de apellido Carrizo y le dijo a Vargas Aignasse que se preparara para ir a volar a El Cadillal, porque Bussi no quería a ningún zurdo. Nunca más se supo nada de él".

"Por respeto a la memoria de la víctima y a la de todos los desaparecidos, no voy a continuar con esto para no escarbar más en el morbo", concluyó el fiscal.

El general tuvo quien lo defensa de Bussi

Por su parte pasada las 13.30, y después de un cuarto intermedio solicitado por el Juez, la defensora oficial, Amalina Assaf, que representa a Antonio Domingo Bussi, aseguró que la vinculación del Ejército con la detención de Guillermo Vargas Aignasse concluyó la noche del 5 de abril de 1976, cuando el entonces senador recibió la orden de ser liberado de la cárcel de Villa Urquiza. Assaf defendió la tesis de que ese día, mientras era trasladado a su domicilio para ser puesto en libertad, Vargas Aignasse fue secuestrado por desconocidos, razón por la que permanece desaparecido desde entonces, algo que el fiscal Alfredo Terraf había calificado de "pantomima" para intentar evadir la responsabilidad del terrorismo de Estado. Amalina Assaf, pidió entonces la absolución de su defendido por considerar que la Argentina no adaptó a su legislación las previsiones internacionales sobre los delitos de genocidio y desaparición forzada de personas. En forma subsidiaria, para el caso de que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal condenara al represor, Rodolfo Bertini, codefensor, requirió que se permita que cumpla la pena bajo la forma de la detención domiciliaria "por su edad (82 años) y por su precario estado de salud".

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