-Conseguir incrementar la presencia de estudiantes extranjeros en nuestras aulas;
-Aunar esfuerzos con nuestro entorno social y económico para potenciar la internacionalización de nuestra Universidad;
-Generar espacios de interconexión a través de alianzas con otras universidades para potenciar el intercambio de estudiantes y de profesores;
-Hacer más explícita la presencia de USAL en el panorama internacional;
-Desarrollar acciones que catalicen la cooperación al desarrollo de la comunidad universitaria en general y del entorno social también;
-Promocionar estudios de contenido interdisciplinar que sean atractivos como oferta para la demanda internacional, con especial atención al nivel de postgrado.
Por su vez,
Sobre las relaciones internacionales y la cooperación al desarrollo en la Universidad de Salamanca
Forma parte del deber de todo universitario –máxime si éste se encuentra en los niveles más altos de su formación– razonar y actuar basándose en el conocimiento de la realidad y para ello es requisito indispensable estar bien informado y atender a los hechos objetivos. Obrar de otro modo es dejarse manipular. Un hecho objetivo, mundialmente reconocido, es el grado de excelencia que la Universidad de Salamanca ha venido mostrando a lo largo de toda su Historia en el ámbito de las relaciones internacionales. Y también es un hecho objetivo que esa excelencia ha recibido un fuerte impulso durante los últimos años; no cabe negarlo, los datos son demasiado reveladores.
América Latina ha sido –y seguirá siéndolo, por razones que no es preciso relatar– el área en la que las relaciones internacionales se han concentrado más y los resultados han sido tan positivos que es el modelo que esta candidatura quiere exportar a otras zonas del mundo. Desde que el Dr. Battaner está al frente del Rectorado de nuestra Universidad el impulso ha sido grande, no solo en términos cuantitativos, también implica un cambio de filosofía: centrándome en lo que afecta de forma más directa a los estudiantes de tercer ciclo, el número de becarios latinoamericanos, dentro del programa del Banco de Santander, se ha triplicado; el número de países de procedencia ha pasado de ser muy limitado a ser todos los países de América Latina; las áreas de conocimiento previstas son todas las presentes en la Universidad de Salamanca, mientras anteriormente se limitaban prácticamente al mundo del Derecho; la duración de las becas ha pasado de dos a tres y cuatro años; el número de tesis defendidas por estudiantes latinoamericanos, que en el año 2003 era igual a cero, es de veinticinco en los últimos cuatro años.
La filosofía queda clara: el objetivo es la formación al más alto nivel del mayor número de estudiantes procedentes de América Latina posible, de cualquier país y área de conocimiento, con el objetivo de que regresen a sus países y Universidades de origen con el título de Doctores por la Universidad de Salamanca. Los datos demuestran que así ha sido en los últimos años. Nos marcamos como meta que sigan multiplicándose.
A pesar del lugar de honor que ocupa América Latina en nuestras relaciones internacionales, y no mencionando aquí todo lo avanzado en cuanto a las relaciones con Estados Unidos o el resto de Europa, recientemente se han puesto los cimientos para la actuación novedosa en otras áreas geográficas; específicamente, Asia, Oriente Medio y África. Sin duda, los frutos de estas relaciones no recaerán exclusivamente en las partes afectadas sino en todos los estudiantes de la Universidad de Salamanca, de muy diversa procedencia, que verán enriquecido su paso por ella gracias al contacto con esa diversidad.
Por lo que respecta a actuaciones específicas en materia de cooperación al desarrollo, hasta la fecha, las actuaciones de la Universidad de Salamanca en materia de cooperación al Desarrollo han sido esporádicas y referidas generalmente a la ayuda ante catástrofes naturales. Conscientes de que en el momento actual tales actuaciones son claramente insuficientes, esta candidatura ha presentado, de forma pionera en nuestra Universidad, un nuevo Vicerrectorado de Relaciones Institucionales y Cooperación.
En octubre de 2006, la Universidad de Salamanca ya dio un paso importante en la dirección que apuntamos: prestó su adhesión al documento remitido por la CRUE "Código de Conducta de las Universidades en materia de Cooperación al Desarrollo". La esencia del mismo es que la cooperación al desarrollo es parte esencial del compromiso social de la Universidad y como tal no puede entenderse como una actividad extraacadémica, sino integrada en el conjunto de actividades que le son propias. Ello implica que la universidad debe comprometerse institucionalmente con esta tarea, apoyándola con medios técnicos, humanos, y financieros, sin que la misma deba recaer únicamente en aquellos colectivos más sensibilizados, o ser considerada como una opción moral de carácter individual, al margen de las actividades académicas e institucionales.
Hacemos nuestra la declaración y, en ese sentido, en el programa de nuestra candidatura se detallan toda una serie de acciones en el marco de la cooperación internacional, desde la creación de redes estables de cooperación con diversas instituciones, tanto de los países donantes como de los receptores, hasta la canalización del voluntariado, pasando por la prestación de asistencia técnica altamente cualificada, la formación, el desarrollo de programas de intercambio para profesores o la promoción de becas para alumnos procedentes de países menos desarrollados.
Hemos puesto los cimientos y elaborado de forma muy estudiada, realista y factible, el proyecto de una importante obra en el campo del impulso definitivo de las relaciones internacionales y la puesta en marcha de la cooperación al desarrollo desde la Universidad de Salamanca. Esperamos que la comunidad universitaria nos preste su apoyo para que podamos, entre todos, llevarla a cabo.