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Columns - Barrio Taller
Wednesday, 24 September 2008 07:16
lapachos en flor

por Raúl Carrizo / BarrioTaller

En  lengua Maya, la frase:”KUTIANECH TIN PUKSIKALE IN’LAK’ECH”, significa  ”Que Dios se quede en tu corazón, Yo soy otro Tu”. Hace mucho tiempo que caminamos por estas tierras, y es justo reconocerlo ahora cuando los lapachos florecen amarillos o lilas, blancos sonrojados otros, los aromas de los parques están a pleno y la niñez es el mundo de nuevo. Ya no hay aquella fragilidad de las hojas del otoño,  algunas se cayeron sobre las veredas que fueron perfumadas de azahares. O como otras que se tambalean en los vientos de agosto.

Tampoco existen los gobiernos de genocidas y torturadores, se fue hace mucho tiempo la dictadura, hay niños secuestrados que fueron recuperados, hoy hay mujeres y hombres buscaron y encontraron su verdadera identidad.

Cayeron las leyes de la impunidad y existen vientos de cambio en toda América Latina.

Es interesante ver como los capitalistas no pueden ver el desastre humano que engendran y son impotentes de retroceder en sus prácticas. Y enganchados neuróticos explican el miedo de los capitales y la relación con baja de la bolsa etc. Son incapaces de relacionar sus desastres con las guerras que engendran, todas formas de la muerte.

También es bueno reconocer que viejos comportamientos se repiten. Hay partidos políticos que antes dejaban de usar algunas consignas y ahora las retoman, antes se peleaban del otro partido de izquierda y ahora lo siguen haciendo como si el peor enemigo fuera el otro similar, de interpretación individual y exclusiva y excluyente de Marx o de la historia o de las posiciones ante la historia.

También hay amigos del poder que durante la década infame del 90 iban de la mano y a los besos de modelo neo liberal y ahora se ocultan o en todo caso no revisan su conducta ideológica y como aquellos vampiros no representan sus prácticas en coherencia. Hoy algunos  locales socios del menemato hablan de los dos demonios.

De este modo escapan a la historia real, sin ángeles ni demonios, pero si de las contradicciones sociales, de lo complejo pero documentado resultado de la planificación de la muerte sobre el Noroeste Argentino.

Tómese en cuenta a las grandes empresas de comunicación, a sus gurus economistas de mercado, a los dueños y accionistas de los bancos que se quedaron con los ahorros, a los patrones de estancia quienes riegan de fosfatos a la población.

No son sino los signos de la muerte, aunque hablen de libertad, será libertad de mercado, en ellos el otro que sufre las consecuencias de sus actos… no existe o no debería existir…su visión se completa con una ética de la exclusión, millones fueron expulsados de ese país de desocupados donde se hablaba de negocios y no de trabajo.

Pero la lucha sigue, la palabra resistencia indicaba que lo que se guarda en el corazón y se saca a la luz florece cuando el tiempo otorga las condiciones.

Todos sabemos que el camino no termina, pero aquello que nació en medio del genocidio brilla más que nunca y es inútil acelerar los tiempos, porque el tiempo de cambios va solo y no tiene más formulas que el deseo y el verbo de la vida.

Así que a los que a veces se sienten solos en la lucha recuerden que en los años del terror a veces sobraban los dedos de una mano para contarnos, cuando nos enseñaban el miedo como política sacamos a relucir el amor a los hijos y se bordaron de vida de todos en los pañuelos blancos.

Sólo basta hacer memoria caminando estos tiempos para reconocer en cada humano que sufre y lucha un tu, un espejo humano solidario y alegre como las miradas de nuestros desaparecidos, y esta es la energía de la historia; la que se coloca en común con el otro ser humano.

Fue en el año 2007 cuando se presentó un coro en el Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos, cantaba la canción de Violeta Parra:”Gracias a la vida” mientras miles de personas los acompañaban y así todos juntos cantábamos.

El coro era el de los internados del Hospital psiquiátrico Borda, y todos éramos la voz armoniosa del colectivo reunido y cantante en comunión.

Todos somos iguales, toda desigualdad es injusta.

Aquella canción compartida era el signo de la verdadera libertad, aquella que no hace daño al otro humano, porque yo soy otro tu, donde quiera que me encuentre, encontrarte es un signo de nuestra humanidad.

Si luchas, si sufres, si compartimos algo; es inútil tirar piedras sin objeto alguno, menos para tapar las oscuridades del pasado, de nada vale representar las diferencias como absolutas, porque la perspectiva del mundo siempre es múltiple y depende de lo singular que se construye en la historia conjuntamente.

Estos son los signos de los tiempos que vendrán, tienen historia abrigada durante años en las plazas del encuentro de cada jueves y de cada lucha popular. Allí vos y yo estamos juntos bajo los cielos de lapachos en flor, de deseo de cambios y proyectos revolucionarios de la vida.

Hagamos memoria de la vida, como dijo el poeta, los genocidas “quisieron cortar las flores, pero no pudieron frenar la primavera”.

Desde Tucumán, NI UN PASO ATRÁS, la vida vencerá.
Last Updated ( Tuesday, 30 September 2008 01:02 )
 

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