En sus acantilados PDF Print E-mail
Columns - No me Lean
Friday, 15 August 2008 02:25
cantabrico

por Roberto Moura en Suicidiario

Ante este mar incontrolable y tan cantábrico, subido y bajado tanto de mareas, propondría varios temas navegantes, dignos de ser tomados en este artículo al abordaje a pata coja. Pero no. El acantilado me limita físicamente pero me expande. El fin del mundo siempre puede ser el sitio en el que habitas. En mí, la infinita prisión existencial que llaman vida, convertida en un enorme parque temático, previo pago.

Aplíquese en según qué casos, la tristeza con cuidado. Lea las instrucciones que en sus libros dejaron los poetas. Agítense los pensamientos antes de usarlos; pueden provocar irritaciones de todo tipo y agrava las emocionales, apareciendo estados profundos de profunda condolencia. En caso de duda, consulte al que tenga más cercano. En caso de sobredosis llame al teléfono inmóvil de su persona más amada. Se diagnostican contraindicaciones: muchas, casi todas. Beneficios: aísla del entorno, crea, incomunica. Alteraciones: al individuo afectado suele darle por escribir aunque no sepa. Como el caso que me ocupa todo entero.

Las medusas fastidian los baños proletarios y turistas y en según qué restauranes de alto standing los cocinan internacionalmente los gourmetes a la plancha. Estamos en crisis pero cada día hay en las playas más obesos. Mientras los niños se ahogan bajo la desatenta mirada de sus padres. Los éxitos deportivos y tan patrios amanparan las desgracias noticieras. Cambio de canal.

Subiré contigo al arapil más grande que exista en los límites de mi motocicleta. Desde allí, contemplaremos los leves cóncavos y moderados convexos de esta tierra tan ancha, seca y mesetera. Coronaremos a las diecinueve cuarenta y cuatro por el ala oeste sin resuello y sin hablarnos, exhaustos, vigilando de reojo los hierbajos. Nos sentaremos en el aún caliente, olvidado y lítico monumento y depositaremos nuestras miradas, olímpicamente, sobre el paisaje. En avituallamiento continuo:tenemos pipas. Veremos oscurecer al óleo, haciendo un favor a las hormigas. Las horas dejan de ser estúpidas y se convierten en soberbias.

Termino los deseos. Me lavo las manos con jabón, voy a tocarla. Ella duerme a toda piel y tan solo con braguitas, cobijada por una trinchera que le hice con el edredón en esta noche que refresca. Cada cierto rato voy a comprobar su temperatura, a comprobar sobretodo que duerme plácidamente. No quiero que con la ventana abierta se destemple. Quiero que duerma bien. De un tirón. De dos a lo sumo. Le debe muchas horas de sueño a su cuerpo. En poco entraré con Ella y dormiré a su vera acantilado. Pero antes me daré una vuelta para dentro. Pondré mi mano sobre su espalda, termómetro alerta de carne contra carne. Cuidarla, saber que está existiendo y puedo contemplarla. Mis demonios entonces, se deshacen o huyen, imagino, a otra cabeza. Sé que le daré los buenos días cuando muy madrugue, y cuando marche, desearé el encuentro nuevamente, que para eso se inventaron las despedidas, para dar paso a los reencuentros.

Hay momentos que entro tanto, tanto en ti, que me parece poco…
Last Updated ( Wednesday, 20 August 2008 08:17 )
 

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