Por el 08 de Marzo en homenaje al Día Internacional de la Mujer
por Víctor Bueno Román / Desde Berlín
"Nosotros reprobamos fácilmente a todo aquello, sobre lo cual- por comodidad o por incapacidad - no podemos ni discernir ni emitir un juicio sereno y fundamentado". Sobre la ciudadana alemana Karin ADJEI y su libro testimonial "Ein solches Kind in Deutschland" (München, 1995) (cast. "¡Semejante criatura en Alemania!") [1]
"Der Umgang mit Frauen ist das Element guter Sitten" Johann Wolfgang von GOETHE (2)
Resumen: Criar y educar a la descendencia - a hijas e hijos- u ocuparse de pequeñas y de pequeños como en los Jardines de Infancia, son tareas nobles y serias, pero demandan ellas tiempo y energías, nervios y paciencia. Sin empatía ni vocación, no se solucionan a las tareas que resultan de una relación adulto-niña/niño. Es más, si es que la manutención, la educación y la tutoría recaen en una sola persona, como es el caso de Karin ADJEI, es ello difícil y garantiza streß. Karin ADJEI tuvo mala suerte con su pareja, con un africano procedente de Nueva Guinea, y tuvo que asumir el rol de padre y madre para su pequeña hija. Durante la vida de pareja había sufrido Karin ADJEI decepciones y se sintió muchas veces incomprendida y recargada tanto con la educación de la hija cuanto con las tareas domésticas, no obstante que tenía ella que trabajar. En ese marco injusto y desigual, y ya que su pareja no dejaba de interesarse por otras mujeres, era de preveerse que esa relación estaba condenada al fracaso: El africano no estaba dispuesto a "sacrificar" su tiempo y sus energías en aras de la responsabilidad y de los deberes familiares. Para él era ello una verdad mundialmente aceptada que la educación de hijas y de hijos, que la atención del hogar, son tareas exclusivamente femeninas. Daniela -la hija mulata-, fue el motivo que abrió los ojos de la señora Adjei para conocer y sufrir en carne propia lo que son el prejuicio y la discriminación, la xenofobia, la desconfianza y el rechazo debido al color de la piel, a la procedencia social o a la práctica de otra cultura.
Howard Zinn, el legendario historiador, escritor y activista estadounidense falleció la semana pasada a los 87 años. Su obra más famosa es “La otra historia de Estados Unidos”. Zinn fue entrevistado por Democracy Now en mayo del año pasado y habló sobre su libro: “La idea de ‘La otra historia’ es ir más allá de lo que aprendí en la escuela o de lo que la mayoría de la gente aprendió en la escuela, y esa es la historia a través de los ojos de los presidentes y generales en las batallas libradas en la Guerra Civil. Y nosotros queremos las voces de la gente, de la gente común y corriente, rebeldes, disidentes, mujeres, negros, asiático-estadounidenses, inmigrantes, socialistas y anarquistas y los agitadores de todo tipo”.
La pregunta acerca de la significación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz, espacio simbólico de todos los campos de la muerte construidos por los nazis, nos remite a un interrogante mayor, emanado de ese universo concentracionario perverso que continúa interpelando a nuestra civilización y a nuestra humanidad desde hace sesenta y cinco años. Preguntar por el genocidio judío –aún con su singularidad- así como por los demás exterminios intencionados y planificados que han ensombrecido (y ensombrecen) la historia contemporánea, es indagar sobre nosotros mismos como seres humanos, de lo que hemos sido y somos capaces de hacer, de callar, de consentir. Porque un rostro oculto se esconde en los entrecejos de nuestra racionalidad.
Afrontar, en consecuencia, esa pregunta sobre el Holocausto, va más allá del abordaje de “la cuestión judía”. Implica no sólo penetrar en la memoria y en la historia dolorosa del pueblo judío sino también, como señala Jean-Pierre Faye, comprender que los genocidios han sido y son un fracaso de la humanidad, un fracaso que nos responsabiliza a todos. Desde hace más de medio siglo, lo que eufemísticamente se denominó la solución final “pesa sobre la conciencia contemporánea, ya se trate de negarla, conmemorarla, o de apreciar su singularidad”. Continúa horrorizándonos y perturbándonos.
La Asociación de Historia Oral de la República Argentina quiere sumarse a los homenajes que desde los últimos días se viene realizando al historiador estadounidense recientemente fallecido Howard Zinn. Dijo Chomsky sobre H. Zinn: "La obra de Zinn fue inseparable de su manera de vivir; su proyecto básico consistía en "sacar desde lo profundo a incontables personas desconocidas, cuyas acciones son las raíces de los grandes hechos que se registran en los libros de historia. Su visión era que si uno suprime las raíces, tal como se hace convencionalmente, no sólo fracasa en entender qué ocurrió, sino también anula el poder de las personas, ya que no se les permite alcanzar el entendimiento de que son ellas las que pueden cambiar las cosas". Desde AHORA compartimos esta mirada de ver el quehacer del historiador y por eso sumamos nuestro homenaje a Zinn.
Por qué tener esperanzas en tiempos difíciles, por Howard Zinn
Se aviva el fuego de la memoria sobre los represaliados de Franco: se reeditan libros, y ahora aparece un documental sobre el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota centrado en Humberto Baena.
“Recuerdo aquellos días como si siempre fuera de noche”, relata Fierro, responsable del aparato de propaganda de Castilla en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) en 1975. “Esas calles desiertas, húmedas y que no llevaban a ningún sitio, con el peligro acechando en las esquinas, o en los negros coches de los sociales, siguen apareciendo en mis pesadillas”. En una de esas noches cayó detenido su compañero de célula, Ramón García Sanz, al que ya no volvería a ver. En ese mismo momento el reloj de Xosé Humberto Baena, militante del FRAP de 24 años, marcaba las 22.15 de la noche del 22 de julio, cuando fue abordado por diez policías en Madrid. A consecuencia del golpe, su reloj quedó detenido para siempre. Comenzaba entonces el esperpento macabro de un Consejo de Guerra en el que los acusados firmaron sus declaraciones tras interminables jornadas de tortura, y que desembocaría en el fusilamiento de tres personas la mañana del 27 de septiembre en Hoyo de Manzanares (Madrid). Los batallones de ejecución estaban formados por policías y guardias civiles voluntarios, gente que aún hoy sigue viva y que no esconderán en su almohada las pesadillas que refiere Fierro en sus noches.
Uno de los argumentos que autores conservadores han utilizado para negar el carácter fascista del régimen dictatorial establecido por el golpe militar liderado por el general Franco ha sido afirmar que la ideología de aquel régimen no incluía un componente racista, tal como ocurrió con el nazismo alemán y el fascismo italiano. La evidencia existente y fácilmente accesible muestra, sin embargo, la escasa credibilidad de tal argumento. El eje ideológico de aquel régimen fue el nacional-catolicismo que conjugó dos ideologías: el nacionalismo hispánico, que llegó incluso a negar la existencia de otras nacionalidades (como la catalana, la vasca, y la gallega), imponiendo su visión centralista uniformadora, y un catolicismo excluyente que intentó configurar todas las dimensiones del ser humano, incluyendo áreas tan íntimas como el comportamiento sexual de la ciudadanía.
Si ayer la prensa de Granada especulaba con el supuesto informe que Franco había ordenado sobre la localización del cuerpo de Lorca en 1972, hoy los expertos aplacan los ánimos. Miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica señalan que el escrito es de dudosa credibilidad y creen que los datos que ofrecen no son en absoluto fiables
Los expertos no han dado crédito ninguno al escrito. Francisco González, ex presidente de la Asociación de la Memoria Histórica de Granada, asegura que no tiene lógica la investigación. “Si el informe lo hubiera encargado Franco durante la Guerra Civil, yo le daría más credibilidad”, indicó, “pero que se interesase por Lorca después de 36 años de su ejecución no me convence”, asegura.
Fruto de múltiples esfuerzos, hoy el archivo de SiTraC, resguardado por la Fundación Pedro Milesi y Biblioteca Popular de Bella Vista*, se pone a disposición pública por medio del sitio web www.sitracsitram. com.ar . Quienes hacen posible que los archivos sean puestos a disposición del público suman sus esfuerzos para llevar adelante este cometido sin ningún ánimo de lucro. Participan de este proyecto la propia Fundación Pedro Milesi, a través de su máxima referente, Susana Fiorito, a quien se suma el Programa de Historia Oral de la Universidad de Buenos Aires que dirige el Dr. Pablo Pozzi, en colaboración con el equipo que lleva adelante el sitio web DE IGUAL A IGUAL.
La eclosión de los estudios sobre la historia de la memoria en España ha girado fundamentalmente sobre los periodos de la Guerra Civil Española y sobre el franquismo. La memoria de la democracia, elaborada en el propio periodo democrático, constituye un tema de investigación apasionante, sólo abordado en algunos artículos. En esta historia del presente se ofrece una síntesis diacrónica en la que emergen algunos actores, conmemoraciones, el calendario o el callejero, y una cierta perspectiva internacional, como exponente de ese interés memorial despertado por y sobre la democracia española.
«¡No pasarán!» y «Más vale morir de pie que vivir de rodillas», tal vez no fueran frases originales suyas, pero todos las recordamos con cuánta pasión las decía y las hacía sentir a todo el pueblo
por José María Rodríguez Arias
Dolores Ibárruri Gómez, más conocida como La Pasionaria, falleció hoy hace veinte años. Vizcaína de nacimiento, asturiana por adopción, universal por acción, formó parte de ese conjunto de hombres y mujeres que abandonaron el PSOE para fundar, en 1920, el Partido Comunista Español (que se disolvería al año siguiente para dar paso al actual Partido Comunista de España tras la fusión con el Partido Comunista Obrero Español). Destaca dirigente comunista durante la Segunda República española y la posterior guerra civil, y líder del PCE en el exilio entre el 42 y el 60, voz más que autorizada de la izquierda española hasta su muerte un 12 de noviembre de 1989, dedicó todos sus esfuerzos para conseguir una sociedad socialista.
Desde la semioscuridad de la zona oriental de Friedrichstrasse, las luces de Checkpoint Charlie se veían por primera vez eclipsadas por otras ráfagas luminosas desde Berlín Occidental. Más increíble aún, las luces procedían en muchos sitios de lo alto del mismísimo Muro, donde cientos de jóvenes encaramados gritaban: "¡Venid aquí! ¡Venid aquí!" Mirándoles desde lejos, pequeños grupos de berlineses del Este avanzaban lentamente, inseguros, hacia el puesto de control policial. Eran las nueve de la noche del 9 de noviembre de 1989.
Cuando llegué a la barrera, los guardias fronterizos informaban a los primeros atrevidos de que, sí, podrían cruzar libremente por primera vez en 28 años, pero antes tendrían que conseguir visados de salida en la central de la Policía de Aleksanderplatz. Así que atravesé solo el checkpoint, gracias a mi acreditación de Prensa, y, al caminar hacia el otro lado, se redobló el rugir de los que estaban agolpados ante el control occidental. Creían que era el primer conciudadano en pasar y su decepción fue tremenda al comprobar mi identidad.
La Historia la escriben los vencedores y no la enmiendan ni las leyes o, al menos, no por sí solas. Sólo así se explica que, tres años después de aprobarse la Ley 52/2007 de Memoria Histórica, los vencidos sigan siendo recordados de una manera injusta. Muchos militares profesionales se mantuvieron fieles a la República pagando su lealtad con la muerte, el exilio y el desprestigio, pero su historia, hoy por hoy, sigue cercenada en los archivos del Ministerio de Defensa. Es el caso del coronel Aureliano Álvarez-Coque de Blas, “un ejemplo de militar ilustrado y leal que, nada más conocerse las primeras noticias de la sublevación, se presentó voluntariamente en el Ministerio de la Gobernación para ponerse a las órdenes del Gobierno de la República”. Álvarez-Coque, Jefe del Estado Mayor Central del Ejército en Valencia durante el Gobierno de Largo Caballero, dio importantes golpes con el bando republicano, ideó la abortada “Operación Extremadura”, y murió en el exilio mejicano entrados los años cuarenta, ascendiendo a general el día de su entierro. Su hoja de servicios, sin embargo, acaba en 1936 con la siguiente frase literal: “...el 18 de julio de 1936 en que, iniciado el Glorioso Movimiento Nacional, se encontraba en zona no liberada”.