Pensar la revolución PDF Print E-mail
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Saturday, 14 November 2009 06:06
Novedad Editorial: Diez años de revolución en Venezuela. Historia, balance y perspectivas (1999-2009) - Compiladores: Mario Ayala y Pablo Quintero. Editorial MAIPUE
por Esteban Campos*

¿Cómo pensar históricamente al movimiento bolivariano? Las comparaciones siempre son odiosas. Algunas miradas desde la izquierda fascinadas por los modelos antiguos, llaman la atención del parecido de Hugo Chávez con Juan Domingo Perón -el líder político más influyente en la historia argentina del siglo XX- como si la apuesta política venezolana significara un retroceso a los viejos populismos de entreguerras o de posguerra. Aunque el agotamiento del modelo neoliberal y el surgimiento del intervencionismo estatal como respuestas son claves recurrentes en la historia latinoamericana, en Venezuela hay algo nuevo, contiguo a las grandes revoluciones en lengua castellana como lo fueron la mexicana, la boliviana y la cubana. Perón en Argentina, a diferencia de Chávez en Venezuela, jamás creó milicias populares en ninguno de sus mandatos, ni se preocupó por crear instituciones para la participación política de las clases subalternas, ya que en Argentina existía previamente una rica tradición de lucha y organización obrera. Si bien es cierto que el movimiento bolivariano hunde sus raíces en conatos previos de insurrección y en organizaciones del campo popular, también es oportuno recordar la proliferación de nuevos espacios de participación popular que se desata desde 1999.


Otras comparaciones ponen su eje en el Movimiento Quinta República con su arribo al poder gracias al triunfo electoral de un frente de izquierda, y la posterior respuesta beligerante de la clase de poder. Así se pretendió asimilar la figura de Chávez a la de Salvador Allende, temiendo por una repetición fatídica de su destino histórico. Sin embargo, este “revolucionómetro” no contaba con que el presidente tenía el apoyo mayoritario del Ejército, ni que existía un peculiar movimiento cívico-militar nacionalista de izquierda, en una sociedad donde la lucha armada y el enfrentamiento histórico de la guerrilla con el Ejército no llegaron hasta sus últimas consecuencias, como ocurrió de manera trágica en el Cono Sur. Si el movimiento bolivariano hubiera sido similar a la Unidad Popular , sin duda se habría derrumbado con el golpe de Estado de 2002 y el paro petrolero. En Venezuela, otra vez, hay algo nuevo: una paradoja que desafía a todas las teorías revolucionarias, la de un poder popular organizado desde el Estado que no surgió de la nada, sino que se levantó sobre las cenizas todavía calientes del Caracazo, la insurrección popular de 1989. El protagonismo de los sectores populares, y una movilización casi permanente. Como si esto fuera poco, hacia 2006 Chávez nos volvió a sorprender con su llamado a construir el “socialismo del siglo XXI”, desafiando el sentido de una palabra que no se había pronunciado fuerte desde el siglo pasado. Ahora bien ¿de donde proviene esta incapacidad para definir la naturaleza de los cambios que se viven en Venezuela? La respuesta es que la revolución bolivariana ha hecho saltar todas las referencias históricas, todos los marcos preestablecidos que permitían clasificar a los procesos históricos en América Latina como liberales o populistas, capitalistas o socialistas, reformistas o revolucionarios. La compilación del historiador argentino Mario Ayala y el antropólogo venezolano Pablo Quintero tiene el mérito de ofrecer una mirada que es al mismo tiempo desde afuera y desde adentro, con empatía y con distancia, es decir, una perspectiva latinoamericana para un acontecimiento venezolano que abrasa a todo el continente.

Diez años de revolución en Venezuela es un libro que sintetiza de manera ejemplar la capacidad de informar en un lenguaje sencillo, y al mismo tiempo de analizar rigurosamente hasta los callejones más escondidos de la experiencia bolivariana. La docena de artículos que reúne la publicación propone un enfoque multidisciplinario que abreva en la economía, la historia y la antropología. El aporte más visible del libro es ver más allá del presidente Chávez sin negar su centralidad, pero recuperando aquello que necesitan ocultar los medios masivos de comunicación, para construir la amenaza espectacular del “régimen”: la poco conocida y menos problematizada diversidad del movimiento bolivariano. Los artículos de reconocidos especialistas como Steve Ellner, Margarita López Maya, Edgardo Lander y Pablo Navarrete, tratan de establecer una periodización y un estudio de la anatomía del chavismo, entendido como movimiento social de origen cívico-militar que se remonta al proceso de luchas civiles que surgió en Venezuela como resultado de las políticas neoliberales, en particular a la rebelión popular del Caracazo hacia 1989.

Un segundo conjunto de artículos aumentan la intensidad de este coro de voces subestimado hasta el desprecio por las columnas de opinión en los periódicos. Los trabajos de Dick Parker y Fernando Coronil llaman la atención sobre la transformación de las políticas petroleras y de autoabastecimiento alimentario, situando como eje los problemas de la soberanía y la explotación de los recursos naturales. Por otro lado, las producciones de Mario Ayala y Ernesto Mora-Queipo, Johnny Alarcón Puentes, Morelva Leal, Carmen Paz y Zaidy Fernández, abordan desde minuciosos estudios de caso la intervención indígena y afrodescendiente en el proceso bolivariano y sus reclamos de autonomía territorial y comunitaria, reflexionando críticamente en torno a los avances y límites de sus respectivas políticas de identidad. Pablo Quintero desnuda el mito de la democracia racial en Venezuela, analizando los orígenes intelectuales de la dominación política, socio-económica y étnica de la elite criolla. Otro tanto realiza Luis Alfredo Briceño, que trata de aplicar los aportes de la antropología del cuerpo, para medir el vigor de los cambios en los patrones culturales dominantes, así como el impacto en la percepción de la identidad étnica y los estereotipos de belleza occidentales. Por último, los aportes de María Pilar García Guadilla, Héctor Díaz Polanco y Javier Biardeau, interrogan sobre la capacidad de la Revolución Bolivariana para rejuvenecer la cultura política de las izquierdas a escala latinoamericana. En el caso de la primera, revisando críticamente la praxis de los consejos comunales y los límites del clientelismo, o explorando los últimos el quiebre del liberalismo de izquierda gracias a la resurrección del significante socialismo, recuperado para el debate político del siglo XXI.

En síntesis, Diez años de revolución en Venezuela es un libro necesario para la investigación metódica y sistemática de un fenómeno que pierde gran parte de su significado y trascendencia cuando queda relegado a la mirada distorsionada de los medios masivos de comunicación. Gracias a las investigaciones empíricas y teóricas del libro es posible obtener una interesante carga de evidencia histórica para poder intervenir con criterio en los debates políticos que atraviesan de un tajo a los pueblos de la Patria Grande , del barrio a la universidad, de la fábrica a la oficina.


* Profesor del Departamento de Historia de la Universidad de Buenos Aires y candidato a Doctor en Historia por la misma universidad. This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it .
 

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