| Sobre la condena al "Padre" Grassi |
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| News - Argentina | |||
| Saturday, 13 June 2009 06:55 | |||
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por Leandro Hernán Maccarone / Desde Argentina En Argentina se conoció la condena de 15 años de cárcel al cura Julio César Grassi por considerarlo culpable de dos de los 17 casos por el que estaba acusado de “abuso sexual agravado”.Que la condena haya sido tan baja da cuenta de cierto retroceso en la justicia argentina ya que no se pueden deslegitimar los testimonios de los jóvenes, cuya edad al momento de ser abusados iba de los 9 a los 13 años, ya que cómo todos saben “los niños siempre dicen la verdad”. Es también importante destacar que por el momento Grassi quedará en libertad con “ciertas restricciones” hasta que el fallo sea confirmado por los jueces. Las solicitudes de la querella, con respecto a la pena que debía sufrir Grassi, variaban entre los 20 y 37 años, según el abogado. Sergio Piris, patrocinante de “Gabriel”, debía ser de 20 años; Jorge Calcagno, quien representa a “Luís”, propuso 25 años; mientras que Juan Pablo Gallego, apoderado de “Ezequiel” y perteneciente al Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (Casacidn), reclamó 37 años para el titular de la Fundación Felices los Niños, lugar en el que habrían ocurrido los abusos, pero al que el sacerdote podrá continuar concurriendo, según lo determinó ayer el Tribunal Oral Criminal (TOC) 1 de Morón, con la compañía de alguna persona para “controlar”, elegida por Grassi. En una tarde que se vivió con mucho nerviosismo, tanto para quienes consideraban a Grassi inocente como los que lo veían culpable, en las inmediaciones de los Tribunales se notaba un clima tenso. La policía utilizó una banda rojiblanca para separar a un grupo del otro. De un lado, un grupo de manifestantes que mostraban banderas rojas, cantaban contra Grassi y exigían la libertad de Romina Tejerina, esa mujer que, frente a la ausencia del Estado, debió acabar con sus propias manos con la vida de su hijo recién nacido. Del otro lado, un reducido grupo de personas, se mostraban frente a la imagen de una virgen. Por estas diferencias ideológicas – si es que ese es el término- comenzaron corridas, golpes, desmayos. En un momento, se escuchó una discusión entre ambos. Desde el grupo que apoyaba al cura violador, una mujer prefirió terminar el debate de una forma muy reaccionaria: “Hija de puta, montonera y comunista”. Estas palabras resuenan en el corazón de todos los argentinos ya que fue en Argentina donde más de 30 mil personas fueron desaparecidas en manos del propio Estado. La impunidad con la que esa mujer pudo gritar esas palabras es la misma con la que sus correligionarios llamaron “montoneros” a los jueces. Lo peor de esta situación no termina con esa imagen, sino con la del propio Grassi hablando en los medios de comunicación como una “víctima de un sector del periodismo” o “una víctima de la injusticia”. Se refiere a la investigación que llevó a cabo el noticiero Telenoche Investiga, de la mano de la periodista Miriam Lewin, y que permitió que la sociedad sepa de qué tipo de personas se habla cuando se nombra a Julio César Grassi. También dijo el sacerdote que “la condena es una mancha”. Parece olvidarse de lo que representa para un niño, ser violado por una persona en la que confiaba.
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En Argentina se conoció la condena de 15 años de cárcel al cura Julio César Grassi por considerarlo culpable de dos de los 17 casos por el que estaba acusado de “abuso sexual agravado”.

En el primer párrafo no es "por el que estaba abusado" sino "por los que estaba acusado".
l. La causa Grassi demuestra que en Argentina solo van a la cárcel los pobres, así hayan robado una manzana.
2. La causa Grassi demuestra que la Iglesia Católica apaña a los delincuentes, actitud congruente con su actitud ante la dictadura genocida de 1976.
3. La causa Grassi demuestra que los medios que tanto claman por mano dura y tolerancia cero, defienden a este repugnante degenerado, mientras piden pena de muerte por el cartonero que hace un piquete para que lo dejen trabajar.
Que cada uno agregue las reflexiones que seguramente le suscita la nota de Leandro.
- la causa Grassi demuestra que todo aquel que tenga una opinión resentida en contra de la iglesia o los curas, vuelque todo su veneno en una causa infundada, sin investigar las razones que impulsaron a armarla, y sin investigar los corruptos grupos que pueden ensalzar o demoler a quienes se les ocurra.
- La causa Grassi demuestra el poco cerebro de los foristas, escribiendo en una PC dentro de una confortable habitación, rodeado de una buena familia y posoición económica aceptable, y deconociendo por completo la vida de la gente de la Fundación, quienes serán pobres pero saben la verdadera historia.
- La causa grassi demuestra que hay foristas conmovidos porloque le "pasó" a Gabriel, pero les importa un bledo los 4500chicos restantes de la Fundación. Quieren "alejar" al cura de sus "perversiones", pero nadie como este que comentó acá se acercan a ver qué necesitan. Nadie ayuda.
- La causa Grassi demuestra que lo que a mucha gente imbécil le interesa no es encontrar a los culpables sinó quemar a los acusados, más si éstos no simpatizan. Esto no es justicia.
Es una pena que todavía existan personas que puedan seguir avalando este tipo de actos por el solo hecho de ser un representante de la iglesia catolica que, está claro, ha sido funcional a dictaduras militares no solo argentinas sino también mundiales, por lo que es válido repudiar sus formas de obrar.
El fallo será confirmado en los próximos días y, si la justicia actúa como debe ser, representada por los jueces, Grassi estará preso y no en libertad como lo está hoy, paseando tranquilamente por la Fundación que preside, en la que probablemente llevó a cabo varios crímenes contra chicos que apenas están creciendo y su vida quedó manchada por la enfermedad de un pedófilo, como pudo determinarlo un informe psiquiátrico sobre el sacerdote.
El juez recibió la orden de condenar a un inocente, pero lo hizo "sin sentencia firme" y lo dejó libre porque sabe que todo fue una farsa creada por lo más doloroso de Argentina.
Rapidamente terminamos en las garras de las calificaciones valorativas: lo defendés, sos igual que él. Lo atacas, no sabes como son las cosas. La realidad no siempre es lo que dicen los medios, no podemos, como el autor de esta nota, afirmar con tanta ingenuidad,que los niños siempre dicen la verdad.El mismo que dice eso probablemente tomando a los niños como objeto, diga que hay que matarlos cuando matan, o que hay que bajar la imputabilidad a la edad de 3 años.Si tomamos la cultura popular y los medios como jueces de la verdad, estamos realmente condenados a sus intereses. Grassi fue condenado. No me animo a cuestionar a la justicia, pero me reservo el derecho a la duda.