Detuvieron a un piloto acusado de participar en los vuelos de la muerte PDF Imprimir E-mail
Actualidad - Argentina
Miércoles, 23 de Septiembre de 2009 19:04

por De Igual A Igual

El ex teniente de Fragata, Julio Alberto Poch, acusado de haber participado en los vuelos de la muerte durante la última dictadura militar en Argentina (1976 – 1983), fue detenido en el aeropuerto de Valencia por pedido de la justicia argentina. La detención se produce en el contexto de la causa en la que se investigan los delitos de lesa humanidad en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

 Poch, con nacionalidad argentina-holandesa, trabajaba como comandante de avión de la aerolínea comercial Transavia, propiedad del consorcio Air France-KLM. El militar retirado fue arrestado durante una escala de 40 minutos en el aeropuerto de Manises-Valencia, antes de regresar a Amsterdam, Holanda

El juez federal Sergio Torres reclamaba la detención de Poch por su presunta responsabilidad derivada de su actuación como aviador naval con base en la ESMA en relación a cuatro procesos penales en los que hay más de 1.000 víctimas, según indicaron fuentes de la policía española en un comunicado.

El piloto habría participado en los llamados "vuelos de la muerte" ocurridos durante la última dictadura militar, en los que miles de detenidos-desaparecidos fueron arrojados vivos y drogados al mar desde aviones militares.

Poch piloteaba con relativa frecuencia el vuelo que, procedente del aeropuerto de Schipol en Amsterdam (Países Bajos), viajaba a Manises (Valencia), y regresaba a su punto de origen tras una escala de unos 40 minutos, en la que recogía nuevos pasajeros tras el desembarque del transportado desde Holanda.

Poch trabajaba para la empresa aérea desde la década del `80 cuando escapó de Argentina a Holanda, donde vive desde entonces con su familia. Fuentes allegadas a la investigación explicaron que la captura del ex militar "es el fruto del esfuerzo y de la tarea mancomunada que se realizó durante más de un año en el marco de la cooperación y asistencia entre ambos países".

En este contexto el juez Sergio Torres viajó a Holanda en diciembre de 2008 y allí recogió evidencias del expediente y testimonios, en los que Poch habría confesado  a sus compañeros de trabajo, que había participado en los "vuelos de la muerte" y "relató el modo en que los prisioneros eran arrojados al mar".

En la ciudad de Amestelveen, el magistrado recogió el testimonio de otro piloto de la misma empresa, quien declaró que el represor le dijo que “a bordo de su avión se echaba fuera de la borda personas con vida con el fin de ejecutarlas” y justificó esas prácticas sosteniendo que “se trataba de terroristas”.

El mismo testigo dijo haberse "enojado fuertemente porque uno no puede imaginar cosas tan terribles", pero Poch se justificó diciendo que "era una guerra" y que las víctimas "habían sido drogadas previamente", tras lo cual añadió que los familiares "no se deben quejar porque sabían que sus hijos y sus esposos eran terroristas".

En términos similares se expresó otro piloto que participó de la misma reunión, que se desarrolló en un restaurante de Bali, en Indonesia.

En ese encuentro, el comentario surgió cuando se mencionó que el suegro del príncipe holandés Willem Alexander, en referencia a Jorge Zorreguieta, "fue miembro del régimen ’criminal’ de Videla; y luego de esas palabras el capitán Poch comenzó a defender ese gobierno y nos decía que teníamos una imagen errónea de esa época".

Por su parte, un tercer piloto de la empresa Transavía, en la que Poch presta servicios, afirmó que el militar retirado "tiene dos caras, por un lado puede comportarse como una persona amable, pero su vez tiene algo invisible que lo hace sentirse superior a los demás, puede que ello tenga algo que ver con su pasado como militar". "Su comportamiento era impresionante, defendía el hecho de haber arrojado gente al mar. El todavía defiende sus argumentos tras pasar treinta años, cree que tiene razón. Lo veo en su cara, en su ferocidad. Habla de terroristas de izquierda", dijo el testigo, quien añadió: "No tengo idea de que lo hayan forzado a que cometiera esas atrocidades".

En tanto, un copiloto de Poch en un vuelo de larga duración sostuvo que el represor aludió a la dictadura de Videla y sostuvo que "ellos deberían haber matado a todos" y sus certezas que "debe haber tenido cierta responsabilidad a bordo de un avión militar, ya que cuando uno vuela con personas abordo la responsabilidad es del piloto".

 

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