| Dos décadas sin la Pasionaria |
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| Cultura - Historia | |||
| Jueves, 12 de Noviembre de 2009 05:16 | |||
«¡No pasarán!» y «Más vale morir de pie que vivir de rodillas», tal vez no fueran frases originales suyas, pero todos las recordamos con cuánta pasión las decía y las hacía sentir a todo el pueblopor José María Rodríguez Arias ![]() Dolores Ibárruri Gómez, más conocida como La Pasionaria, falleció hoy hace veinte años. Vizcaína de nacimiento, asturiana por adopción, universal por acción, formó parte de ese conjunto de hombres y mujeres que abandonaron el PSOE para fundar, en 1920, el Partido Comunista Español (que se disolvería al año siguiente para dar paso al actual Partido Comunista de España tras la fusión con el Partido Comunista Obrero Español). Destaca dirigente comunista durante la Segunda República española y la posterior guerra civil, y líder del PCE en el exilio entre el 42 y el 60, voz más que autorizada de la izquierda española hasta su muerte un 12 de noviembre de 1989, dedicó todos sus esfuerzos para conseguir una sociedad socialista.La Pasionaria, nombre con el que firmaba cuando escribía en «El Minero Vizcaíno», tenía el don de llegar a las masas, de convencer y vencer en sus argumentos, de agitar y dirigir, y por ello el PCE le debe tanto a una mujer que puso en su sitio no solo el movimiento en España, sino que logró dar ese necesario acento feminista a una organización mayoritariamente masculina. Participó, con otras muchas mujeres destacadas como Victoria Kent, Matilde Huici, Luisa Álvarez del Vayo o Irene Falcón, entre otras, la Agrupación de Mujeres Antifascistas, durante la república, de papel significativo en la guerra civil. Apoyó, en el seno del PCE, las tesis frentistas de Dimitrov, esto es, de frente único de la clase obrera contra el fascismo. Conoció todas las represiones, desde la monárquica pre-republicana, a la dada en la república (tanto en sus inicios, pasó por la cárcel dos años por protestar por la no liberación de comunistas, socialistas y anarquistas tras la proclamación de la progresista constitución de la Segunda República, también estuvo ahí en las huelgas mineras asturianas duramente reprimidas por el gobierno derechista de la república y pasó a la clandestinidad) como, por supuesto, los horrores de la guerra civil y la represión franquista. También conoció el terror de la Segunda Guerra mundial, perdió un hijo en las batallas de Stalingrado (actual Volgogrado), peleando por la URSS contra el nacionalsocialismo alemán, ese mismo hijo, Rubén, había luchado por el bando republicano en la guerra civil española.
Fue elegida diputada por Asturias (tras volver del autoexilio y haber pasado por la cárcel) en 1936, al fracasar el intento de golpe fascista y comenzar la guerra civil tras el levantamiento militar, pronuncia en Radio Madrid un discurso cargado de sentimientos donde acaba con el «¡No pasarán!». Durante la Guerra Civil la Pasionaria desempeñó como vicepresidenta de las Cortes republicanas, fue parte del comité que pidió ayuda en Francia en forma de suministros bélicos y abastecimiento, también se paseó por los frentes para animar a las tropas fieles a la república y antifascistas. Acabada la guerra se exilió en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), ella era stalinista a más no poder, y desde ahí intentó organizar la resistencia antifranquista por el lado del PCE exiliado. Aun siendo stalinista, y antitrotskista convencida («es necesario extirpar, como se extirpan del campo las plantas dañosas, al trotskismo de las filas proletarias de nuestro país» llegó a escribir en Mundo Obrero, en 1937, considerando que generaban más disturbios en la retaguardia que lo que ayudaban en vanguardia), sí condenó (como hizo el PCE, ya dirigido por Carrillo) la invasión en 1968 de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia (básicamente la URSS), y se enfrentó, desde una perspectiva moscovita, a las incoherencias del régimen soviético. Cuando el régimen franquista se agotaba, la Pasionaria escribió, dirigido a los españoles, el prólogo de un recopilatorio de sus artículos en que defendía la Democracia y la Libertad de los españoles para elegir el régimen que debía sustituir a la dictadura, así pues, señalaba (citado en Mundo Obrero de diciembre de 2004): «Democracia y Libertad. Democracia para decidir, libertad para elegir. Y democracia es consultar la opinión popular, sin excepciones ni guetos políticos. Democracia significa contar con la voluntad nacional, que es, o debe ser, soberana en la decisión y en la elección del régimen que ha de sustituir a la dictadura. (...) Nosotros, comunistas, al pronunciarnos por una democracia política y social, lo hacemos no sólo porque la teoría y la praxis democráticas brotan del derecho natural de los hombres y de los pueblos, sino porque el método democrático es el que permite una más amplia participación de los ciudadanos en la vida pública. Y nos pronunciamos por una democracia política y social, que facilite la participación ciudadana en la vida, que facilite la solución a los inevitables conflictos que surgen en toda sociedad en desarrollo, no a través de choques sangrientos, sino por medios pacíficos»El libro, claro, no llegó a España hasta finalizada la dictadura. En esas primeras elecciones democráticas, entiéndase por tales las que permiten que todos o casi todos los partidos participen, esas de 1977 que dio la puntilla final a la dictadura fascista en España, encarnada en Francisco Franco y todos sus secuaces, la Pasionaria, ya anciana, fue elegida diputada por Asturias, fue un símbolo en esas Cortes españolas, de una mujer que ya años atrás daba por concluida su batalla activa por el socialismo, sus memorias estaban cerradas en 1962, cuando publicó su autobiografía. La Pasionaria no es solo una mujer de la cultura política y comunista española, sino que ha trascendido las fronteras para ser recordada en un vals del peruano Alejandro Ayarza, o poemas del chileno Pablo Neruda. Yace, desde hace veinte años, en el Cementerio Civil de la Almudena, de Madrid, donde hoy, en escasos minutos, el PCE le rendirá un sentido y más que merecido homenaje. Fuentes y enlaces:
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| Actualizado ( Jueves, 12 de Noviembre de 2009 05:30 ) |








«¡No pasarán!» y «Más vale morir de pie que vivir de rodillas», tal vez no fueran frases originales suyas, pero todos las recordamos con cuánta pasión las decía y las hacía sentir a todo el pueblo
Dolores Ibárruri Gómez, más conocida como La Pasionaria, falleció hoy hace veinte años. Vizcaína de nacimiento, asturiana por adopción, universal por acción, formó parte de ese conjunto de hombres y mujeres que abandonaron el PSOE para fundar, en 1920, el Partido Comunista Español (que se disolvería al año siguiente para dar paso al actual Partido Comunista de España tras la fusión con el Partido Comunista Obrero Español). Destaca dirigente comunista durante la Segunda República española y la posterior guerra civil, y líder del PCE en el exilio entre el 42 y el 60, voz más que autorizada de la izquierda española hasta su muerte un 12 de noviembre de 1989, dedicó todos sus esfuerzos para conseguir una sociedad socialista.



