Recuerdos del inicio de la Segunda Guerra Mundial PDF Imprimir E-mail
Especiales - IIGM
Martes, 01 de Septiembre de 2009 01:01
A 70 AÑOS DEL INICIO A LA II GUERRA MUNDIAL
 

 
por Abraham Kotler / Desde Tucumán, Argentina
 
El día de la invasión de las tropas nazis a Polonia yo estaba por cumplir ocho años. Alemania ya había ocupado Austria y lo que en ese momento era Checoslovaquia, mientras la Unión Soviética (URSS) sospechaba que el próximo objetivo de los nazis serían ellos. No recuerdo exactamente cuanto tiempo después, pero no fueron más que pocas semanas, la URSS invadió el sector oriental de Polonia. En ese momento se pensó que era la forma  de conseguir un espacio defensivo ante un futuro ataque nazi. En rigor de verdad, los polacos consentían con la Alemania nazi antes de ser invadidos, mientras que los alemanes pensaban que ésta, era un paso para llegar a la URSS. Finlandia, en aquella época tenía buenos vínculos con la Alemania nazi, entonces la URSS decidió crear un escudo defensivo al norte, en los límites con Finlandia, que estaba a un paso de Leningrado, (hoy San Petesburgo). Los soviéticos invadieron entonces el sur de Finlandia para proteger Leningrado y los Estados Bálticos de Rusia.

¿Cómo vivimos aquellos años del inicio de la Segunda Guerra Mundial en Tucumán, al norte de Argentina?

El día de la invasión a Polonia, por el estrecho de Danzig, al norte, en casa escuchábamos por radio el inicio de la contienda. Mis padres eran ucranianos y durante la Primera Guerra Mundial, Ucrania formaba parte de Rusia. Mi padre, con 17 años, había sido incorporado como soldado al ejército ruso y estuvo luchando contra Alemania en Lituania. Conocía de cerca el horror de la guerra. En 1925, mis padres viajaron a Argentina donde ya vivían mis abuelos paternos y sus cinco hermanos. Se radicaron primero en la provincia de Salta, luego se mudaron a Jujuy donde vivieron varios años y finalmente vinieron a Tucumán en agosto de 1931, estando mi madre embarazada. Unos meses después nacía yo, el 5 de octubre de aquel año.

Desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial llegaban a casa amigos, algunos de ellos de la colectividad judía, y se hablaba de la invasión a Polonia y el inminente posible ataque a la URSS. La familia de mi madre se quedó toda en Ucrania. Con ellos mi madre se “carteaba” con frecuencia. Ya se hablaba entonces de la persecución nazi a los judíos en todas aquellas regiones ocupadas por los alemanes. El tema de conversación a diario era la situación mundial y lo que pudiera pasarles a los familiares que habían quedado en Europa. Las noticias llegaban a casa por medio de la radio y del único periódico que había en la provincia, La Gaceta. En la radio escuchábamos las emisoras locales, LV 12 y LV7 que reproducían los cables de noticias, mientras que  por medio de la onda corta podíamos escuchar emisoras de Buenos Aires que tenían información más inmediata de la guerra. Cuando se inició el ataque a la URSS en lo que los nazis llamaron la invasión relámpago en 1940, dejó de llegar correspondencia de los familiares de mi madre y nunca más supimos de ellos. En casa intentábamos no hablar de lo que pudo haberle sucedido a los familiares de mi madre para no angustiarla. El único contacto que mantuvo mi madre entonces fue con dos hermanos que consiguieron llegar a Estados Unidos antes de la guerra, y quienes tampoco tenían más noticias del resto de los parientes. Uno de los hermanos de mi madre era casado con hijos, mientras que al otro, lo incorporaron al ejército de Estados Unidos y en Francia fue herido quedando minusválido. De ellos seguimos teniendo noticias tiempo después.

En casa las reuniones seguían siendo habituales y las noticias llegadas del otro lado del océano eran comentadas con mucha atención. La guerra se vivía en casa con mucha intensidad. Entre los tertulianos en casa comentaban la incertidumbre sobre la evolución de la guerra. Yo como niño vivía escuchando las conversaciones de mis padres y sus amigos sobre el tema excluyente que era la Segunda Guerra Mundial.

Hacia el final de la contienda, los alemanes iban siendo frenados y en casa se respiraba cierto optimismo ante la posible caída del nazismo.

La noticia de la caída del nazismo fue recibida en casa de la misma manera en que lo fue el inicio de la guerra, por medio de las emisoras de radio y el periódico local.  Muchos años después, cuando se reanudaron las comunicaciones, un amigo de mi padre, oriundo del mismo pueblo que mi madre, aunque él no era judío, le contó que había recibido correspondencia en la que le contaban que de su pueblo, no había quedado nada en pie. Mi padre ese día tomó la decisión de no contarle esta situación a mi madre para no angustiarla. Mi madre, por su parte, siguió escribiéndose con sus hermanos de Estados Unidos, quienes tampoco tuvieron noticias de la familia.

Vivir la Segunda Guerra Mundial en casa, en Tucumán, fue muy traumático a nivel familiar. Todos vivieron la guerra como si fuéramos parte de ella. Era tema casi excluyente de conversación. Hoy puedo decir, a 70 años de haberse iniciado la invasión a Polonia que no deseo que nadie más pase por el trauma de la guerra. Aquí vivimos lejos de la contienda, sin embargo los estruendos de las bombas llegaban a nuestros oídos. Ojalá nunca más se repita aquel horror. Ojalá nunca más tengamos que seguir las noticias de una guerra.
 

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Jueves, 17 de Mayo de 2012

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