| Hoy es un buen día para reivindicar |
|
|
|
| Columnas - Con Firma | |||
| Martes, 01 de Mayo de 2007 12:40 | |||
|
por José María Rodríguez Arias Es una buena época para levantarnos otra vez de la eterna apatía, de ver simplemente el cómo se ha montado la sociedad, cómo el sistema económico nos da cada vez más la espalda y cómo las leyes, supuestamente hechas para el beneficio de todos, sólo sirven para llenar unos pocos bolsillos de muchos fajos de dinero, cómo los políticos no son más que marionetas de empresarios que se creen intocables, que manejan las cosas a un nivel internacional que ya nos gustaría a nosotros, los trabajadores, combatirles.
A contracorriente, porque la corriente nos lleva a una paellera perdida en un desierto de monedas que están alejadas de cualquier realidad social y que miran a las masas sólo como consumidores, como clientes, y, en otros casos, como ese gasto necesario para producir, que será el primero que se verá recortado, sin problemas. a fin de cuenta, lo que les importa es el beneficio; no como lo que somos, no como lo que debemos representar, se olvidan que sin nosotros ellos no tendrían nada, se olvidan que somos personas.
Hoy es Primero de Mayo, recordamos los hechos producidos hace 121 años en Chicago, donde la jornada de 8 horas diarias inició una huelga general. Muchos obreros muertos a manos de la policía, unos disturbios tras una explosión que mató a un policía lo que continuó con más sangre, sobre todo por parte de los trabajadores (aunque después de esos hechos, las condenas a muerte, prisión, y trabajos forzados corrieron a cargo sólo del bando obrero, jamás se juzgó a los policías que dispararon a la multitud, ya sea el 1 de mayo o el 4), hoy recordamos lo que es la lucha contra un sistema netamente abusivo, o mejor, esencialmente abusivo. Hoy nos levantamos contra él, tras recibir los últimos golpes del mismo, hoy el sistema nos hace despertar de unos años de aletargamiento, tras los últimos triunfos conseguidos nos dormimos en los laureles, y llevamos años perdiendo lo poco (poquísimo) andado, pero ya apesta, ya es hora de demostrar otra vez nuestra fuerza. Hoy el tema de las movilizaciones ha sido el empleo precario, ese empleo de fácil pérdida sin condiciones reales para construir un proyecto de vida en torno a ese trabajo supuestamente dignificador, ese empleo que abunda y que ya no es ni puede considerarse voluntario, ante ese empleo que denigra a la persona. El despido gratuito no ayuda a que haya más trabajo, ayuda a que haya menor seguridad en el mismo, más miedo, lo que redunda en una peor calidad del trabajo, un trato abusivo por un jefe que sabe que libremente puede prescindir del trabajador, una condición que resta cualquier poder de negociación, cualquier posibilidad de estabilidad… En Estados Unidos, hace un año, los latinoamericanos por una vez entendieron que separados no son nada, pero juntos, como la gran fuerza obrera del gigante mundial, pueden pedir lo que, por simple justicia, les pertenece. Que les (nos) traten como personas. Hace un año, en Francia, los jóvenes consiguieron, gritando y luchando unidos, que se retirara una pésima ley de primer empleo, que básicamente precarizaba, por norma, todo empleo naciente. Es curioso, en EUA, los hechos de Chicago, los más afectados fueron inmigrantes (ya sea como víctimas de la represión policial o despedidos tras la huelga), de esa Europa que ahora se ha olvidado el pasado de emigrante y ahora repudia a los inmigrantes. En Perú tenemos, además de un desempleo brutal, unas tasas de subempleo altísimas, un empleo informal gigantesco y una administración que estafa a sus trabajadores, tenemos leyes laborales que, siendo permisivas por todos lados, se cumplen menos de lo deseable, en Perú tenemos hordas de niños trabajando en minas, en los campos, en los mercados de las ciudades, tenemos un trabajo casi esclavo por parte de las madrinas a esas niñas mandadas para que tengan algún futuro a las ciudades, mientras tanto, los gobiernos prometen chorreo (que ni se ha dado ni se dará), o se quedan totalmente pasivos acusando de senderistas a los que plantean soluciones. En España el trabajo es temporal y precario, por más que el gobierno socialdemócrata aplauda sus propias cifras y el nimio crecimiento de unos contratos fijos con derechos rebajados para el trabajador (los contratos fijos reconvertidos, bajo unas condiciones simples, tienen un despido mucho más barato que el despido improcedente ordinario). Una legislación que tasa los supuestos de temporalidad en la duración del trabajo es vulnerada con una facilidad pasmosa ¿La solución? ¡¡Abaratar (aún más) el despido!! En vez de defender el cumplimiento de una ley ya bastante permisiva (dentro de los supuestos en que el trabajo temporal se permite) se abaratan los costes del despido ¿El resultado posible? Antes sabías cuando terminaba tu contrato, ahora sabes que la terminación de tu contrato depende de la total discrecionalidad de un jefe que no le importará un pimiento el tiempo que ya lleves laborando. Y los grandes sindicatos (traidores) lo aceptan. Y a esto deberíamos sumar el maltrato que los inmigrantes irregulares reciben por parte de sus jefes, empresarios que se benefician de una situación de necesidad. Es hora de recuperar la conciencia de clase, es hora de dignificar el trabajo (porque por sí mismo no es digno, no lo es ahora ni de casualidad), es hora de escucharnos y continuar esa revolución que de vez en cuando vamos recorriendo, pero que tarde o temprano debemos conseguir, es la única solución en que nadie oprimirá a nadie, en que por fin los intereses de los billetes serán secundarios (si es que perviven), porque la persona (social) es lo primero, es lo único. Es la hora.
|
|||
| Actualizado ( Sábado, 01 de Mayo de 2010 11:42 ) |







