| Solo un cambio de color... |
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| Columnas - Con Firma | |||
| Miércoles, 05 de Noviembre de 2008 15:56 | |||
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Y no me refiero a la tez del ya electo presidente estadounidense, que tanto preocupa y entusiasma a los medios de todos los palos, como si fuera lo realmente importante en estas elecciones, sino al cambio del color del partido de gobierno, y del animal de compañía, cambiamos el elefante rojo por el burro azul. No habrá más cambios, tranquilos señores empresarios y dueños del mundo. Eso sí, lo que no se puede criticar de la actual contienda electoral es que esta vez se ha batido récord de asistencia, en términos relativos y absolutos, y al menos eso es positivo.Obama ha ganado, pero no solo él y su segundo, en el Senado los demócratas también han arrasado, y en la cámara de representantes tres cuartos de lo mismo. Obama gozará de mayoría más que absoluta en el parlamento estadounidense, en las dos cámaras, y con ello podrá hacer y deshacer a su antojo (en principio, que por esos pagos no hay disciplina de voto, aunque últimamente los demócratas son más disciplinados que sus vecinos del elefante). Las mayorías absolutas no suelen ser buenas... Ni allá ni en ninguna parte. Volvamos a la campaña y a las elecciones, y comencemos con lo positivo:
La campaña, lo negativo
El votante demócrata típico, sumado con los latinoamericanos estadounidenses (más del 60%) cansados de Bush (interesante el caso de Florida y de los cubanos en tierras norteñas, que se han cansado de la política tan dura contra su país y, el resto de hispanos también, del discurso antiinmigración de McCain que claramente jugó en su contra), los que no ven salida a la crisis económica con un republicano en la Casa Blanca (según las encuestas, el 62% de lo que habían cambiado el signo de su voto se debían a este tema económico), la comunidad negra (que suele votar demócrata, pues esta vez se ha escorado por completo con respecto al candidato del burro), los jóvenes y las mujeres no fundamentalistas. El Verdadero perdedor No, no es McCain, menos Palin, que de desconocida ahora es una estrella mediática, el verdadero perdedor, como muchos analistas indican es Bush. Todos se han alejado de él, por un lado, los demócratas lo tachan del culpable de todos los males (lógico, es del otro partido), y los republicanos decían que su política no se parecería a la de Bush (McCain se alejó todo lo posible, Palin también), intentaron romper de forma clara con el legado Bush, al punto que este hombre, actual presidiente del país, no aparecía con sus candidatos en mítines o conferencias, ni en ningún tipo de anuncio, la presencia de Bush quita votos y eso lo sabían los republicanos que han negado a su líder. Como Pedro, vaya. El otro gran perdedor es todo el mundo, las clases trabajadoras estadounidenses, y todos los que creen que Obama es "cambio". El sueño americano y el más blanco de todos los negros Obama se ha presentado como la representación más clara del cumplimiento del sueño americano, y dice la verdad. Es una persona que se vendió al sistema, adoptó sus formas y maneras, siguió todo el ortodoxo camino, las universidades de triunfo, las maneras de hablar y vestir, todo. Se alienó por completo (o siempre fue así), con lo cual su color de piel poco importa, su alma es exactamente la misma que la del resto de sus compañeros republicanos y demócratas, verde. Obama, socioculturalmente, hace tiempo que es un blanco más. Un burgués político, nada más, nada menos. Los medios Su papel ha sido bochornoso. Ni un mísero espacio (en los grandes medios) para los otros. Nada. Hasta el electorado estadounidense, tan acostumbrado a los medios manipuladores, se ha quejado de la cobertura, demasiado partidista dicen, los medios se han decantado claramente por uno u otro candidato (sobre todo a Obama), con lo que han creado el producto que los electores debían comprar frente a la urna, consumismo político que le llaman. No se puede, ni debe, pedir "objetividad", no existe, pero sí imparcialidad y tratamiento justo y equilibrado en cuanto a temas como tiempo en pantalla. que las noticias se traten sin manipulación, con veracidad... Pero si eso normalmente es poco posible, con unas elecciones como las actuales es simplemente imposible. Una lástima que los medios sean un grupo de fanáticos y fundamentalistas que se dedican a distorcionar la realidad que otra cosa. Tranquilos, NO habrá cambios Y Obama no ha esperado para demostrarnos que es Demócrata, al punto que la dirección del equipo que trabajará en la transición entre los gobiernos (tema harto lento en nuestro vecino aun con resaca electoral) estará John D. Podestá, otrora jefe de gabinete de Bill Clinton. En sus filas, no lo olvidemos, Biden es el vicepresidente electo (lo único diferente que tiene con sus antecesores es que él es católico y el resto son cristianos de otras ramas), un hombre del mazo dando y que gusta de las guerras (lo increíble es que se le contrató por su experiencia internacional, que se basa en apoyar cuanta guerra pasaba por las cámaras). Para el tesoro se barajan nombres de la época Clinton (y el actual presidente de la Reserva Federal, hombre que tiene al menos un tercio de la culpa de la crisis financiera mundial)... Para eso mejor hubiésemos escogido a la mujer de Clinton, y así Estados Unidos seguiría la senda marcada por Argentina con esto de las parejas de presidentes electos. Obama también significa la continuación del militarismo estadounidense (tal vez no en Iraq -en el largo plazo, su plan de retorno ya no tiene fecha, si es que se lleva a cabo, claro...-, pero sí en Irán, y por supuesto, en Afganistán y donde haga falta), del capitalismo (iba a decir salvaje, ¿pero lo hay de otra forma?), de la homofobia (ya ha dejado más que claro que en su administración no habrán leyes federales que fuercen a los Estados a aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo), a la tenencia de armas (y esto en contra de su segundo al mando, curiosamente), a la política bipartidista (ni un pelo ha movido en favor al debate con el resto de los partidos), al ocultismo financiero (véase el punto sobre el dinero y las campañas), más pena de muerte (esto es mutuo, entre él y su segundo al mando), en definitiva, a todo lo negativo en un político que promete cambio sin indicar qué quiere cambiar. Tal vez las mejores ideas que se pongan en práctica en este gobierno sean una mejora en el acceso a la educación (aun muy limitado) y el seguro médico general (uno de verdad, no el de emergencias que actualmente existe), ideas de sus contrincantes en las primarias que Obama tuvo a bien recibil. Serán dos avances importantes, pero eso no significa "cambio". No existe una pizca de discurso de clase, incluso Obama, que se dirigía más a las clases medias (ojo, medias, no bajas u obreras), tenía un discurso que pareciera de clase, reivindicativo por la igualdad, ni nada que lo hiciera parecer de izquierdas (el Partido Demócrata NO es de izquierdas ni nunca lo ha sido), y es triste comprobar que el 98% del electorado estadounidense ha votado a un partido de derechas (el 52% del total por Obama y el 46% por McCain), con lo que iríamos por enésima vez al tema del fortísimo y negativo bipartidismo. Más de lo mismo señores, más de lo mismo...
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| Actualizado ( Sábado, 08 de Noviembre de 2008 11:06 ) |




Y no me refiero a la tez del ya 
