| ¿Es posible el cambio jugando con las mismas fichas? |
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| Columnas - Con Firma | |||
| Sábado, 08 de Noviembre de 2008 18:33 | |||
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Al lado de Bush cualquiera es bueno, dicen los más optimistas... ![]() por José María Rodríguez Arias Obama ha comenzado a gobernar, falta mucho para que reciba, oficialmente, el poder del país que, guste o no guste, manda en el mundo en todos los campos, el Imperio, como muchos le llaman no sin razón. Barack Obama, ese negro que no es negro, se presentó a unas primarias con el discurso de cambio pero sin programa que lo sustentara. El "Sí Podemos" (como nuestra selección peruana) fueron su punta de lanza, su único, casi en exclusiva, argumento, favorecido por lo mala que ha sido la gestión republicana, pero sin marcar verdadera distancia entre sus políticas y las de sus contrarios (sólo hay que escucharle hablar de Irán para recordar lo que es, lo que representa). Y sí se pudo. Y ahora todo mundo espera un cambio de verdad. Pero Obama ha comenzado su partida con muchas de las fichas de Clinto...
Durante la carrera a la candidatura (las primarias) ganó importantes apoyos de la política de toda la vida, aunque su discurso era "otra forma de hacer política, muchos incluso cercanos al anterior gobierno Clinton, al punto que, por ejemplo, el ex embajador en España apoyó a Obama en las primaras y, como él reconoce, aun hoy uno de los Clinton, antaño amigos cercanos, no le dirige la palabra, e incorporó muchas de las ideas de sus contrarios a un programa aun en construcción (me atrevo a afirmar que muchas de sus ideas más "revolucionarias", que más "cambio" suponen o son de Hillary o de Edwards, y está bien que coja lo mejor de ambos, eso nadie lo niega). Y así se enfrentó contra una pareja dispar, y un poco aupado por la coyuntura económica, consiguió un triunfo digno de entrar en los libros de historia (¡el primer mulato en la presidencia!). No voy a entrar en el aspecto simbólico de la elección de Obama en Estados Unidos, entre otras muchas cuestiones, porque los símbolos no cambian nada. Pero tampoco desconozco el refuerzo en la autoestima del estadounidense promedio (sobre todo clases medias y bajas) que ha insuflado el triunfo de Obama, como dijo una entrevistada eufórica por la televisión "ya no les va a dar vergüenza decir que son de EUA" (no es literal, claro, esa persona lo dijo en inglés y en sus propias palabras). Pero ese cambio se hubiese dado igual con la conservadora demócrata Hillary Rodhan Clinton. Ojo, y son cambios que, por ejemplo, ya hemos vivido en varios países latinoamericanos (como muchos indican, ahí está Toledo, Evo, Correa, Chávez, Cristina, Bachelet, todos, en su medida, son símbolos similares en componente étnico o sexual, como lo pretendía ser la esposa del ex presidente Clinton o el ya electo Obama, y no olvidemos que en Perú tenemos a Sánchez Cerro, aunque llegó al poder tras golpe de Estado, sí fue nuestro primer presidente descendiente de esclavos negros e indígenas, un claro ejemplo del mestizaje de nuestro país), así que no son nada del otro mundo, máxime cuando, en la mayoría de las experiencias, no suponen un cambio real en nada, ni una superación de barrera o tabú alguno. Lamentablemente. Me pierdo. Ya sabemos cómo ha sido la campaña de Obama, con qué cartas ha jugado y cómo su lenguaje ha ido moderándose y reculando en los temas importantes, cómo a primeras de cambio Obama, una vez asegurado su puesto como candidato presidencial, dio el primer giro al pasado y eligió a Biden como segundo al mando. Biden es un viejo político, era toda la experiencia que él no tiene, pero significa la misma forma de hacer política, y también una elección fuertemente conservadora entre las filas demócratas, de los que normalmente no encabezan ningún movimiento siquiera reformista. Más bien, es un reaccionario. De lo que sea. Pero una golondrina no hace la primavera, así que tocaba esperar a ver qué movimientos hacía Obama una vez electo, qué jugadores elegiría para el partido de su vida; los primeros cuatro años de mandato en que le tocará arreglar los trastos rotos dejados por la administración saliente, tan nefasta que su propio intento de sucesor quería separarse de su imagen. Con los elegidos sabremos, en gran medida, cómo se comportará el gobierno, son toda una declaración de intenciones. Rahm Emanuel, el más importante de todos en este comienzo, es, será, la mano derecha de Obama, y es un viejo zorro de la política, para lo bueno y para lo malo. Se puede argumentar, como se hace en efecto, que no hay tiempo para experimentos, para llamar a ministros inexpertos (secretarios de estado en esos pagos, jefes de gabinete, asesores de todo tipo, según toque), que no es momento de la cantera, sino de vieja guardia, de soldados élite en esto de las guerras políticas... Ya, pero entonces no hablamos de cambio. No realmente. Volver a Clinton no es cambiar. Los demócratas no son cambio (los republicanos, por su parte, son siempre reacción, incluso a sus propios gobiernos, así de reaccionarios resultan). Con él, las voces críticas provenientes de una temerosa Israel se han quedado contentas, uno de los suyos, incluso soldado contra palestinos y lo que se tercie, será uno de los hombres fuertes del país más grande del mundo, y más importante para Israel y sus intereses como Estado. Rahm Emanuel forma parte de la new Democrat Coalition, el ala más conservadora del partido demócrata y más "neoliberal" en su propia formación. Es, también, el primer gran miembro de la administración Clinton que sube de escalafón con Obama, de consejero a Jefe de Ganinete. En otras palabras, Obama ha conseguido que su mano izquierda (Rahm) sea más de derechas que su mano derecha. Más conservadora en todo, más mantenedora, si se prefiere la expresión, del statu quo. Pero sigamos con el gabinete que se nos avecina: Bill Richardson posiblemente sea el próximo responsable de los asuntos exteriores del país. ¿Quién es? Es el actual gobernador de Nuevo México y tiene en su currículo el haber sido embajador ante las Naciones Unidas en el pasado. También ocupó la cartera de Energía... ¿Con quién hizo estas dos importantes labores? Bingo, con Bill Clinton. También suena el nombre de John Kerry (ese patético personajillo demócrata incapaz de hacer sonrojar a un inútil Bush en la campaña del 2004, y que se peleaba con Bush para ver quién era más pro-pena de muerte que el otro). El Cambio tiene que venir en la gestión económica, muchos piensan. Más aun, es una de las razones fundamentales del triunfo del demócrata. Tanto Larry Summers y como Robert Rubin suenan fuerte para el cargo, ambos lo ocuparon en el pasado (con Clinton, de donde viene gran parte del problema en el funcionamiento del tesoro estadounidense, pero a quienes muchos atribuyen los años boyantes del país), también suenan nombres vinculados con la Reserva Federal, la actual y la de antes, Paul Volcker y Tim Geithner. En otras palabras, cualquiera de esos cuatro, más de lo mismo. Muchos analistas aun esperan un tercero, que no forme parte de la política estadounidense en esos ámbitos. Y sigue siendo una posibilidad. Si en política exterior se elige un ex-Clinton sabremos que las guerras ilegales seguirán siendo justificadas por la administración (lo fueron con Clinton), o al menos lo podemos intuir, el uso de la fuerza seguirá existiendo, aunque las palabras negarán ese uso (lo cual, sinceramente, es peor que el uso de la violencia reconociendo que se está usando, al menos este segundo caso no es hipócrita). Pero en el apartado de las relaciones internacionales en Estados Unidos merece especial mención la cartera de Defensa... Al parecer Robert Gates repetiría en la misma, lo que sería una malísima noticia para todos. Es cierto que lo hizo mejor que Rumsfeld, pero peor que una piedra, sin dudas. El ex general y ex Secretario de Estado de Bush (y primer negro en ese puesto, hablando de cambios simbólicos que no significan nada), Colin Powell (que en campaña apoyó a Obama lanzando un verdadero baldazo de agua fría a los intereses de su partido) suena para Educación. No me quiero imaginar una educación dirigida por alguien que hizo un papelón en las Naciones Unidas defendiendo con pruebas obviamente inventadas (y patéticas) que Iraq tenía armas de destrucción masiva... ¿Él va a dirigir el cambio en Educación? No voy a negar que la experiencia es importante, pero también lo es el escoger a los republicanos "moderados" y a los demócratas "de su derecha". Ha apostado tanto por la vieja guardia de su partido y por los ya existentes del otro que uno se pregunta de la necesidad de la disputa entre él y los Clinton y entre su partido y el republicano. Y no dejo, personalmente, de tener la impresión de que incluso tirando líneas, lo que hace Obama es pagar los fuertes apoyos que recibió durante la campaña, esto es, la forma de hacer política de toda la vida, eso para lo que se le escogió combatir.
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| Actualizado ( Lunes, 10 de Noviembre de 2008 15:58 ) |








