| Lástima que las declaraciones solo sean eso |
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| Columnas - Con Firma | |||
| Miércoles, 10 de Diciembre de 2008 15:46 | |||
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Un aniversario más de la Declaración de los Derechos Humanos, un año más para recordar el papel mojado. ![]() por José María Rodríguez Arias Rubén Kotler tiene razón, es solo una declaración, más aun, se concibió como tal, cuando la ONU elaboró y aprobó la misma no lo hizo con fuerza legal, simplemente lanzó, la Asamblea, uno de sus brindfis al sol, un "nos gustaría que el mundo sea así, pero no nos comprometemos a que nuestros países, gobernados por nosotros, mueven un dedo para que dicho sueño se cumpla". ¡Tardaron decenios en poner en marcha los primeros y más básicos tratados de desarrollo de derechos humanos! Es cierto que en muchos países se asimiló dicha declaración y se le dio desde un (casi) primer momento valor normativo, pero no es menos cierto que fue y es puro papel mojado. Qué difícil es leer los simples 30 artículos de la declaración y contemplar el mundo buscando algún tipo de valor al que sin duda es un texto importante... pero solo es un texto. ¿Qué ha cambiado? Tal vez nos ha dado un argumento más en la lucha contra las distintas clases de explotación, de violencia, y de vez en cuando nos sirve como base de procesos contra los más brutales agresores a los derechos que la Declaración afirma, pero poco más, la estructura, las estructuras (en plural) siguen ahí, no se han movido, no se han inmutado, y pareciera con que nos tenemos que conformar con un texto harto limitado porque, parece, si en 60 años no hemos conseguido que ni siquiera los más democráticos entre los democráticos (autoproclamados, claro) cumplan derechos tan básicos como la presunción de inocencia o la prohibición del uso de la violencia así porque sí, ¿Qué más podemos hacer que aferrarnos al texto para intentar que se cumpla?
Encima vemos cómo esos que vulneran los derechos, que hacen normas burlándose de la legislación internacional, que a primeras de cambio traicionan los ideales que enarbolan, hacen hoy campaña felicitándose por la declaración. ¡Cuánta hipocresía! Si al menos se quedaran calladitos la bilis no nos subiría al ver cómo desde la UE se hace publicidad por el día, se pide a la gente que se mueva por sus derechos, mientras que en su seno se aprueban leyes como la xenófoba y represiva sobre la inmigración, se avanza hacia las 65 horas laborales por semana negando, de esta forma, la dignidad de los trabajadores y devolviéndolos a la era de la esclavitud, se retrocede en derechos como la privaciidad y todo lo ante dicho en favor del capital (de quienes lo manejan), con lo que eso de "todos somos iguales", tan bonito como utópico, suena más a una mala broma que otra cosa... No quiero dar una visión totalmente pesimista de la situación (que realmente, viendo lo que hay, es la única sensata), me gustaría ver lo positivo, limitado, pero positivo. Por ejemplo, los avances en los derechos de las mujeres, muchas luchas cuestan pero ahí andamos, pasito a pasito, primero los derechos burgueses, formales ellos, y luego algunos de corte más social. Por otra, las distintas formas de tolerancia traducidas en la eliminación de leyes discriminatorias, tanto en el componente sexual como en el racial, la paulatina eliminación de esas barreras formales totalmente absurdas al menos entre los nacionales, la casi desaparición de la distinción entre los hijos, la ampliación del concepto de familia y el debate abierto sobre la llamada muerte digna, todo ello al lado de una mayor protección a la parte más débil, de afirmar sin problemas que un hecho cultural no justifica un acto de violencia. Lo malo es que todo lo positivo va acompañado por el doble de negativo en el sentido contrario. Avanzamos un paso y retrocedemos dos. Al menos a veces conseguimos que el paso adelante exista por sí, que no se arrodille ante movimientos sociales que buscan la violencia institucional, la falta de libertad y la impunidad para quienes violen derechos, en otras palabras, todos aquellos que siguen queriendo que seamos marionetas del destino llamado sociedad, de ellos, de los dueños de todo según el caso y el lugar. Pero por más que me esfuerzo en sacar lo que sí hay de positivo en estos 60 años (lento, muy lento), mi mente vuelve a los lugares comunes existentes entre un día antes de la declaración y el día de su aniversario seis decenios después, guerras, hambres, y violencia de todo los tipos, falta de dignidad, eso es todo lo que hay. No, increíblemente en los últimos años se ha aumentado la cantidad de gente (tanto absoluta como relativa) sumida en la pobreza, afecta de enfermedades ya extintas o fácilmente curables en el "primer mundo", aumenta la desigualdad de forma constante (esto en todo el mundo) y se persigue la disidencia de cualquier tipo, mientras se levantan murallas para impedir que la gente decida dónde vivir libremente, eso si, se ha globalizado la corrupción y la explotación. Queda mucho por hacer, y las simples declaraciones de los mandamases que no se plantean siquiera cumplirlas no sirven de mucho, salvo un pequeño aliento recordándonos que somos nosotros los que tenemos razón, porque estamos del lado de la dignidad proclamada, mientras que ellos son tan sinvergüenzas que proclaman derechos para saltárselos a la misma.
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| Actualizado ( Viernes, 12 de Diciembre de 2008 11:10 ) |








