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Obama protege a torturadores PDF Imprimir E-mail
Columnas - Con Firma
Viernes, 17 de Abril de 2009 03:50
Un paso adelante, dos para atrás, todo conduce a la impunidad

Obama saluda tropas durante la campaña

por José María Rodríguez Arias

de Estados Unidos«Es el momento de la reflexión, no del castigo» afirmó eufemísticamente el presidente de la primera potencia del mundo, Barack Obama. Quería decir "todo crimen cometido por nosotros quedará impune, como siempre", pero eso queda mal frente a la prensa internacional, así que mejor la vieja y socorrida táctica de "mirar para el futuro" y "momento de reflexión", como si no se pudiera mirar el futuro y reflexionar mientras se castigan los crímenes cometidos.

Carlos Latuff, conocido caricaturista político, retrató hace unas semanas perfectamente lo que "ha cambiado" con Obama con respecto a Bush. Mientras el anterior presidente escupía públicamente sobre los derechos humanos y defendía la tortura a capa y espada en pro de la lucha contra el terror internacional mientras, claro, aplicaba todo su discurso de la forma más rastrera posible, Obama hace lo mismo, pero dice lo contrario. Típico demócrata (del Partido Demócrata, quiero decir).

Así dice que cierra Guantánamo, pero en el futuro, ahora no, más bien, quedan cancelados los juicios, y la situación jurídica de los presos se mantiene en el aire, más que antes si cabe. Y ni pío sobre el resto de cárceles ilegales, torturas y guerras porque sí emprendidas por la administración anterior.

A pedido de un tribunal, Obama desclasificó parte de unos documentos que prueban métodos de tortura (creativa) y su justificación jurídica (ficción pura y dura) durante el horroroso periodo de 2002 a 2005. Obama insiste en que quiere acabar con todo eso, con las torturas que minaron la «autoridad moral» de Estados Unidos en su lucha contra el terror, pero a la vez garantiza la impunidad.

Se aplica la teoría de obediencia debida para quitar toda responsabilidad a los agentes del Estado (el criminal), se justifica diciendo que esos agentes actuaron confiando en el Departamento de Justicia, pero volvemos a lo de siempre, por más que tu superior te diga que ajusticiar a alguien (en este caso, torturar, pero quiero exagerar la cosa un poquito) es legal, el agente sabe que está mal, y lo que debe es no cumplir la orden, por más que esté firmada por el mismísimo presidente. Otra cosa, y es parte del problema, es que se cree y asegura que está bien, que a esa gente se le puede torturar, que no tienen derecho alguno porque no son nada, ni presos ordinarios ni prisioneros de guerra (ficción jurídica contraria hasta al derecho estadounidense) y Obama da visto bueno a esa creencia.

La defensa que hace Obama de lo realizado por las Fuerzas de Armadas y de Seguridad de su país es exáctamente la misma que hace Israel sobre sus militares en Gaza, los que se hizo en Argentina, Perú y Chile sobre los militares y cargos políticos que participaron en matanzas y demás promovidas por personajes como Fujimori o Pinochet, y que se ha demostrado una y mil veces falsa (¡incluso acabamos de condenar a Fujimori por dos matanzas y dos secuestros! Secuestros que duraron menos, mucho menos, que las penas sin juicio ni acusación de muchos de los que están en Guantánamo). Obama asegura:
«Sería injusto procesar a los entregados hombres y mujeres que trabajaban para proteger América por una conducta que fue autorizada por el Departamento de Justicia (...) no se gana nada al invertir tiempo y energía en asignar culpas por lo que pasó.»
¿Cómo que no se gana nada? Primero, se gana en que el Estado de Derecho queda ratificado, se gana en que da la impresión de que los Derechos Humanos importa, se gana en que se deja en claro que no todo vale en "la lucha contra el terror", se gana en la aplicación de las leyes que ellos mismos sacan, se gana en, por supuesto, reconocimiento internacional por luchar contra la impunidad, se gana en que las víctimas de los crímenes de Estado podrán ser reparadas de alguna forma, se gana en, claro que sí, conciencia y buen hacer. ¡Se gana tanto!

En cambio, se pierde cualquier "autoridad moral" cuando el Estado usa su fuerza para encubrir crímenes (lo que pasaba hasta ahora) o para, cuando los mismos se conocen, no querer perseguir a los responsables, estrategia donde se sigue buscando la impunidad de los culpables (lo que ahora se hace).

Pero como para defender la impunidad todo vale, Erick Holder, Fiscal General de Estados Unidos, cree que "sería injusto" enjuiciar a los ejecutores de las torturas. ¿Y sobre los que planearon las torturas? Ah, sobre ellos ni mu, que la cosa es que nadie vaya a la cárcel. ¿No? Y ya Holder, en línea con su jefe, Obama, asegura que el Gobierno defenderá a sus agentes fuera y dentro de Estados Unidos, como dijo hace un tiempo Alan García para el caso de los militares peruanos procesados.

Obama, si realmente representara cambio alguno en cuanto a la política internacional y de lucha contra el terrorismo, instaría a los fiscales federales a investigar a todos los altos mandos del gobierno que autorizaron las torturas (algunas con nombre y apellido) y pediría el procesamiento de estas personas sin dudarlo un segundo. Pero lo que quiere es que parezca que existe un cambio, no que el cambio es real.

Excurso: La Audiencia Nacional de España se ha puesto manos a la obra con el tema de Guantánamo, quiere juzgar (tras querella de cuatro abogados) a los "ideólogos" (asesores del gobierno Bush) de dicha cárcel por crímenes contra la humanidad, la fiscalía, órgano controlado por el Gobierno, quiere parar como sea esta investigación iniciada a instancias de parte (por no dirigirse contra el gobierno de Bush, pues señor, si esa es su visión, inicie por su parte las acciones legales pertinentes para juzgar a Bush y compañía)... Triste actividad, esta de los gobiernos, de encubrir a sus criminales y de buscar la impunidad de los amigos.
Actualizado ( Viernes, 17 de Abril de 2009 04:01 )
 

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