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Columnas - Con Firma
Lunes, 08 de Junio de 2009 16:30
Resultados de las elecciones al Parlamento Europeo: Más derecha, más fragmentación y pequeños brotes verdes

Elecciones al Parlamento Europeo

por José María Rodríguez Arias

de UEEs difícil valorar de forma unitaria unas elecciones que, en contra del lema, son realmente 27, que se celebran con 27 sistemas distintos, incluso antagónicos, cuyas semejanzas se agotan en el cargo al que se elige un político. Desde sistemas mayoritarios como el Irlandés a proporcionales como el Español, desde países con voto obligatorio (la minoría) a otros donde es un derecho y no un deber (donde la abstención ganó y de lejos), las reglas son tan diversas como la propia composición de la cámara sui géneris, porque un parlamento, en el sentido habitual, tampoco es. Cada país es un mundo y las elecciones europeas se han jugado con distinta problemática sobre la mesa, eso sí, muy poca Europa y mucho conflicto interno. En general.

A primera vista: Los distintos partidos socialdemócratas se llevan un importante varapalo para la eurocámara, el segundo grupo en el Parlamento Europeo (PE) retrocede al punto que uno de los mejores resultados lo obtuvo en España, donde quedó como segunda fuerza política. Y retrocede tanto en países donde gobiernan (España o Reino Unido, por ejemplo) como en países donde cogobiernan (Países Bajos, Alemania) o donde no gobiernan (Francia), con lo que, en tiempos de crisis económica, la izquierda que busca endulzar el capitalismo no recibe apoyos. ¿Para qué confiar en un socialdemócrata que busca salvar el mercado si esa tarea posiblemente la haga mejor un democristiano, ambos con las recetas keynesianas (Alemania)? ¿Para qué votar a un socialdemócrata si no planta cara al sistema si se puede votar por partidos de una izquierda no capitalista (Francia)?

Este hecho, la caída de la socialdemocracia (en términos generales) hace más evidente el triunfo del PPE-DE (aunque debemos esperar a ver si esa "DE" se separa -entera-, finalmente, del PPE, como se ha ido anunciando últimamente por importantes representantes de la coalición conservadora, como los derechistas tories británicos), que no sería tal si no fuera, como menciono, por la caída de los socialdemócratas. El PPE-DE pasa a tener 264 eurodiputados sobre 736 (sin contar algunos partidos que ya anunciaron dejar el grupo, como los conservadores británicos y sin contar nuevas formaciones que han entrado en la eurocámara y aun no tienen adscripción europea y "pueden" caber en el PPE), lo que significa el 35,87% de la cámara, frente al 36,69% que antes mantenían (con 288 eurodiputados sobre 785).

En todo caso sí que podemos asegurar que la cámara se escora a la derecha, entre los grupos no adscritos (que pasan de 30 eurodiputados a 72) se encuentran partidos de extrema derecha (el PVV holandés, el más que racista BNP británico, el Front National francés, la Unión Nacional Ataque búlgara, el SNS eslovaco, el PRM rumano, el FPÖ austriaco, el Vlaams Belang belga), partidos de muy de derechas (como los conservadores británicos, los Jobbik hóngaros, ODS checo, el LS-HZDS eslovaco, el LD belga y el AWPL lituano) y otras formaciones de centro (UPyD español, me muero de ganas de ver si va al PSE, que sería lo lógico según su autoconsideración como socialdemócrata, el partido de Hans-Peter Martin, que aunque viene de la socialdemocracia austriaca ronronea el grupo liberal) o centro derecha (el Perussuomalaiset finlandés -que sigue subiendo, de 1 en el 99, a 5 ahora-). Y esto sin olvidarnos de otros partidos adscritos a Europa de las Naciones tan filofascistas como la Liga Norte de Italia (con 9 curules), el ultraconservador PiS polaco (con 15 escaños) o las derechas más o menos moderadas del grupo ALDE, donde se encuentra el ultraliberal representante de la normalmente centroderechista CiU o el nacionalista conservador del PNV o los liberales británicos (11 escaños). ALDE obtiene, a falta de otros traslados de partidos, 82 representantes frente a los 34 de la Izquierda europea - izquierda verde noreuropea.

Sin dudas es preocupante la clara presencia de partidos de extrema derecha, que aunque cuenten con un diputado, significa que algo se está haciendo descaradamente mal cuando partidos abiertamente racistas, antisemitas, islamófobos, homófobos, xenófobos y todos esos males que llevaron a la segunda guerra mundial con una persecución de distintos grupos, sea por su ideología (izquierdistas) como por su condición sexual (homosexuales) o por su origen étnico (gitanos) o religión (judíos). Triste que la Europa de los Derechos Humanos sea la Europa del crecimiento de todos los males para los que los DDHH se declararon.

Los brotes verdes, y perdonarán el mal juego de palabras, viene de la mano del Grupo Verde Europeo (como su nombre indica, grupo fuertemente ecologista, con bastantes tintes sociales en términos generales, y que han tenido, cabe recordar, un buen trabajo en la protección de ciertas libertades concernientes a la Red) que aumenta 8 eurodiputados y consigue 51 en total. En España se da un caso curioso, el grupo verde mantiene dos aportantes peninsulares, repite el miembro de ICV (elegido por la coalición IU-ICV, que se separa en dos grupos diferentes en la eurocámara) y ahora Europa de los Pueblos (coalición de distintos partidos nacionalistas de tinte social) es quien da el segundo diputado (se presentaron en coalición con los Verdes, que en el 2004 fueron con el PSOE, así que ese año, aunque el PSOE sacó 25, uno de sus diputados se fue al grupo verde).

Por parte de la izquierda, buen resultado en Francia, donde el Frente de Izquierdas (Front de gauche pour changer d'Europe, en el que está el Partido Comunista, el Partido de Izquierdas, Los Progresistas Alternativos y la Izquierda Unitaria) alcanzó 5 escaños, el Partido Comunista Griego (KKE) alcanzó 2 escaños y el SYRIZA (también griego, Coalición de Izquierda Radical) sacó un curul. Los socialistas irlandeses consiguieron representación (aun quedan 4 curules por repartir). Desde Portugal el BE saca 3 y el CDU 2 escaños.

Escasa representación en el total de una Europa que se va dirigiendo cada vez más a la derecha y donde se premia a los nacionalismos (de ámbito estatal o regional, tanto da que da lo mismo). Podemos, a grandes rasgos y sin contar los no adscritos (en su mayoría a la derecha del espectro), hablar de una derecha (PPE-DE, ALDE, UEN e ID) que ocupa 393 curules de 736, en otras palabras, el 53,4% del Parlamento Europeo, frente a una izquierda (considerando de forma muy generosa a los socialdemócratas en este bloque, sin entrar a sumar posibles grupos de los no adscritos que sean de izquierda o centro izquierda) compuesta por tres grupos (Verdes, IUE-IVN y PSE) que suma 267 representantes, el 36,27% de la cámara.

Sin participación
Sea como sea, es poquísimo que menos del 43% de los europeos con derecho al voto hayan ejercido el mismo, y eso que la cifra está inflada gracias a los países en que es obligatorio ir a votar (Bélgica, Luxemburgo, Grecia y Chipre; en Italia es una "obligación Cívica"). Los daneses (59,52%), irlandeses (57,6%) y malteses (78,81%), sobre todo estos últimos, son los que se salvan y más participación tienen. Impresiona que miembros nuevos de la UE estén tan pronto desencantados con estas instituciones y no vaya a votar casi nadie, como los eslovacos (19,63%), checos (28,22%), lituanos (20,91%, que cae casi 28 puntos), o rumanos (27,4). En casi todos los grandes países se ve una tendencia a la abstención que se ha detenido en un promedio del 43% (dos o tres puntos arriba o abajo) como Alemania (43,3%), Francia (40,48%), España (44,3%)... Solo Estonia mejora significativamente el índice interno de participación, pasa de un 26,83% a 43,2%. Letonia es otro de los países donde se ha aumentado bastante (de 41,34% a 52,56%).

En otras palabras, más de la mitad de quienes podían votar no lo han hecho, y en contra de lo que debería pasar, los partidos no están especialmente preocupados, saben que si movilizan gente podrían mejorar, pero que la movilización, en general, les puede perjudicar, así que, salvo los pequeños partidos y esos de extrema derecha que se están reproduciendo, los grandes partidos ya ni se esfuerzan en movilizar votos, más bien desincentivan el voto cautivo (ideológicamente hablando) del contrario, con lo que gana el que menos votos pierde entre unas elecciones y otras. Me sirve el caso español para ejemplificar esto: Las últimas europeas con buena participación fueron las de 1999 (el 63,05% fueron a votar) el Partido Popular sacó 8 410 993 votos (el 39,74% de los válidos, 27 escaños de 64), en esta ocasión (46% de participación) el PP ha conseguido 6 615 015 sufragios (el 42,23% de los válidos, 23 curules de 50). Entre el 2004 y el 2009, eso sí, el PP ha ganado poco más de 200 mil votos, mientras que el PSOE ha perdido 700 mil.

El ausentismo no deslegitima el sistema, puesto que el sistema está pensando para funcionar al margen de los ciudadanos, y esto en la Unión Europea es más que patente, donde incluso el Parlamento no es la voz cantante en la producción normativa o fiscalización a los gobiernos.

Detalles
Cabe destacar, de paso, la llegada al parlamento europeo del Partido Pirata de Suecia (un movimiento paneuropeo de defensa de las "libertades digitales"), este partido, que ha alcanzado el 7,1% en su país, ha cobrado relevancia por el juicio contra The Pirate Bay, aunque tienen bastante tiempo de funcionamiento y muchos partidos hermanos (aunque no sé cuantos consiguieron presentarse, al menos sé que el Pirata español no ha concurrido a ninguna elección tras su fundación por distintos problemas o falta de apoyo para las campañas).

El proyecto paneuropeo Libertas, de origen irlandés, y que cada vez se escora más a la derecha, ha conseguido al menos un escaño por Francia (el último de los partidos elegidos), a la espera de qué pasa en Irlanda. Libertas en España se alió con Ciudadanos, que ha visto fracasar su salto a la política nacional otra vez, desde que fueron el fenómeno electoral en Cataluña no han vuelto a repetir un buen resultado electoral, sobre todo tras la entrada de UPyD en escena, que se presenta con políticos más experimentados, la misma idea de nación española que Ciudadanos y una política globalmente más coherente y una base social más amplia proveniente de la línea de su fundadora en el PSOE. UPyD ha conseguido sacar un escaño por España, siendo ya la tercera fuerza política en algunas provincias especialmente importantes, como Madrid.

En España la coalición que el gobierno intentó ilegalizar, Iniciativa Internacionalista - La Solidaridad entre los Pueblos (II-SEP), alcanzó los 175 895 votos, el 1,12% a nivel nacional. Esta coalición de carácter soberanista y castellanista fue fuertemente apoyado por la izquierda abertzale "prohibida" (a esa que le ilegalizan formaciones y razón por la que se intentó ilegalizar II-SEP), así se explican los 115 mil votos conseguidos en el País Vasco (el 15,89% de los sufragios válidos), a tan solo 630 votos del Partido Popular en esa autonomía, incluso en Guipúzcoa esta formación se colocó como la tercera fuerza más votada en un casi empate técnico a tres bandas (con el 23,42%, solo un punto por debajo del PNV y a dos y medio del PSOE, el partido más votado en esa provincia).
Actualizado ( Jueves, 11 de Junio de 2009 05:50 )