| Información, organización y fiscalización |
|
|
|
| Columnas - Con Firma | |||
| Miércoles, 09 de Septiembre de 2009 15:49 | |||
![]() por José María Rodríguez Arias Se pide al poder público que sea lo más transparente posible, por ello históricamente se ha obligado a que todo lo no-secreto deba ser publicado y debidamente registrado. Quienes detentan el poder quieren mostrarse como los más transparentes entre todos los mortales, aprueban leyes en ese sentido (aunque en la práctica sean totalmente ineficientes) y gastan millonadas en Portales Web institucionales donde se vuelca de mala manera una gran cantidad de información. Mala manera desde dos perspectivas distintas, por un lado, porque se está, en muchísimos casos, vulnerando derechos de terceros (a no revelar su propia ideología, contra su privacidad, etcétera) o exagerando la cantidad de información fácilmente accesible sobre el afectado (se puede saber sin problemas si menganito ha votado y cuál es su grupo de votación, y luego, con esa información, se pueden cruzar otros datos públicos y demás), pero esta no es objeto del presente texto; la otra perspectiva es la forma en que la información se da, desestructurada, sin posibilidad de acceder a todos los datos «en bruto» o mediante un protocolo concreto que permite el tratamiento de esa información.
Sobre esta segunda hay una especialmente interesante, pues permite valorar (y fiscalizar) de forma concreta a nuestros representantes electos que no tienen funciones ejecutivas, efectivamente, hablo de la información de los parlamentos o asambleas. Los parlamentos, en general, dan la información, publican, y lo hacen desde hace mucho (aunque no necesariamente en Internet), en sus diarios de sesiones y demás documentos. Pero esta información está particularmente desestructurada, organizada temporalmente y poco interrelacionada, además de dada en formatos poco propicios para el manejo informatizado de la información (imágenes escaneadas en PDF son una mala forma de transmitir información -si se hace en exclusiva de esta manera-). ¿Es importante? Voy a plantear una situación habitual: No son pocas las veces en que los políticos públicamente declaran en un sentido ante los medios y luego votan de otro. O justifican Equis y Anti Equis según quién toque decir Equis. O simplemente su actuación en determinados temas no coincide con la opinión del votante, pero, por lo que sea, esta desintonía no está plasmada en los usuales medios de intermediación de la información. Toda esa labor parlamentaria está volcada en los archivos de los portales Web institucionales, y en los medios físicos si estos existen, pero de tal forma en que se dificulta el tratamiento y la búsqueda de la información (no necesariamente esto es intencional). Un ejemplo práctico de lo que digo: En la ficha del Congreso de Raúl Eduardo Castro Stagnaro, en la primera legislatura del 2007 (fíjense cómo la información está dada cronológicamente, y de forma no desplegada, y no hay forma de organizarla de otra manera) encontramos una propuesta para modificar la constitución y la ley orgánica de Elecciones para instaurar el voto voluntario, iniciativa 01559/2007-CR. Bien, en esa ficha no nos pone que este congresista, perteneciente a la bancada de Unidad Nacional y representante por Lima, votó en contra de una iniciativa muy parecida presentada por el Partido Aprista Peruano, más aún, Raúl Castro argumentó en contra del voto facultativo. Esto último está en la información pública de la comisión, rebotada por El Comercio en su momento (donde no se recordó que el congresista del PPC presentó un proyecto similar). No se encuentra esta información en la página personal del congresista en el portal institucional. Estos son simples ejemplos o situaciones en que sería conveniente poder manejar toda la información de manera menos fragmentada a como la tenemos en la actualidad (y eso que se ha mejorado bastante), en esta llamada Sociedad de la Información, la misma necesita de una organización óptima de la información para valorar de la forma más correcta e independiente de los intermediarios de la misma (sin menospreciar sus aportes al entendimiento de la actualidad). En este sentido comienzan a surgir distintas iniciativas más o menos organizadas o institucionalizadas que buscan ordenar esta información, ya sea mediante procesos técnicos e interesantes o mediante la labor de voluntarios, esta información se puede ordenar de forma neutral (simplemente dando herramientas que permiten al usuario organizar y cruzar la información pública) o de forma finalista (dando puntaje, por ejemplo, a las intervenciones parlamentarias y organizando a tal efecto la información). Dos iniciativas que conozco en cada uno de los sentidos descritos: Parlio y la Political Memory de La Quadrature du Net. ¿Qué es Parlio, La política que se entiende? Pues lo contesta Aitor García Rey, miembro de Pro Bono Público y de uno de los grupos desarrolladores del portal: La idea era sencilla: construir una aplicación que permitiese ver claramente qué hacen nuestro políticos. Para poder darle un empujón al proyecto decidimos aprovechar un concurso anual denominado Rails Rumble que busca promocionar la comunidad Rails a través de un pequeño sprint de 48 horas.Hay más, les recomiendo la entrada enlazada completa porque tiene detalles interesantes sobre los objetivos a largo plazo del proyecto, las utilidades y cómo se pretende que el portal sirva para aplicaciones de terceros mejorando el uso de la información disponible, que, además, ha tenido que ser extraída de una forma particular al no disponer de acceso simple a la misma. Es un sistema básicamente automático que permite el cruce de información de manera más sencilla, y es solo el primer paso. La wiki de La Quadrature tiene un objetivo distinto, pretende dar a conocer lo que realmente votan los parlamentarios europeos en una temática particular (la propia de la gente de La Quadrature du Net, derechos digitales, neutralidad de la red, etc.), es interesante entender la gran distancia existente entre los eurodiputados y los ciudadanos, y cómo los políticos en sus países utilizan las instituciones de la Unión como el culpable en temas que ellos han votado a favor de dichas medidas en instancias supranacionales (se me ocurre la votación del último paquete de medidas por parte del PP y el problema interno tras las declaraciones, días antes de la votación, en sentido contrario de lo que finalmente votaron la mayoría). En este caso la gente de LQdN alimentan la Wiki con información sobre las votaciones, qué votó cada uno de los parlamentarios, y se ordena, dicha información, tanto por grupo parlamentario, como por país, como por partido, en fin, de todas las formas posibles, y se da unos coeficientes (de más a menos) según se vote en contra o a favor de los intereses de LQdN. Pueden ver un ejemplo con los votos en segunda lectura del paquete de Telecomunicaciones y cómo los mismos se muestran, toda la información justificada e interrelacionada. Parlio sería una herramienta útil para el control de la actividad parlamentaria (de un tipo concreto de dicha actividad, la actividad parlamentaria, aunque suene un tanto extraño, no se agota en la labor en el hemiciclo) y la segunda es útil para saber la actividad en relación con determinado tema y postura del mismo. Por suerte estas iniciativas que mejoran el tratamiento de la información para que el ciudadano pueda «controlar» por sí mismo la labor de sus elegidos se van multiplicando, incluso en Perú ya hay quienes están dando vueltas a cómo plantear un proyecto como los antedichos, adaptados a nuestras instituciones y que pueda tener continuidad en el futuro, esto último importante y extremadamente difícil.
|
|||
| Actualizado ( Sábado, 12 de Septiembre de 2009 16:07 ) |








