| La privatización del uso de las Fuerzas Armadas |
|
|
|
| Columnas - Con Firma | |||
| Lunes, 05 de Octubre de 2009 04:15 | |||
|
En este caso la Marina de Guerra Fragata Canarias (F-86, Clase Santa María), de la Armada española por José María Rodríguez Arias Barcos de toda Europa (y medio mundo más) faenan buscando todo tipo de peces por una zona de nadie del océano índico, sobre todo frente a Somalia, país tierra de nadie sobre el resto, donde viven la violencia y el desgobierno total desde hace demasiado tiempo (por más que se diga que el Gobierno Transicional va recobrando el control sobre determinadas zonas, no tiene ni medio estado en regla), de esta situación se aprovecha ese medio mundo para realizar todo tipo de tratos con cualquiera de los múltiples gobiernos paralelos del país africano para sacar tajada de los recursos marinos de la zona. A esto hay que agregarle la siempre presente piratería en el golfo de Adén, ya organizada y con recursos, como toda mafia que se precie. Una vez dicho esto, pasamos al actual conflicto, los piratas somalíes (o los que tienen bases en Somalia) se aburrieron de atracar barcos de carga de todo tipo y Cruceros de placer, los últimos cambiaron sus rutas o pusieron más seguridad y los primeros dejaron de ser presa fácil o al menos rentable y comenzaron a capturar pesqueros europeos (entre otros) con el fin de cobrar rescate a sus armadores o a los gobiernos de sus pabellones (o al menos, de donde son sus capitanes). Cabe recordar que la picaresca en el mundo marino lleva a que países que no pintan nada tengan más barcos registrados que grandes potencias, es lo que tiene que mande la ley de la bandera del pabellón del barco.
Ante esta tesitura las potencias del norte, que viven del pescado del sureste, decidieron cortar por lo sano: ¿Para qué ayudar a Somalia a rehacerse si se pueden mandar naves de guerra a la zona? Así tenemos unas flotas enteras cuidando un perímetro de mar para que los armadores europeos manden sus barcos con total seguridad y se puedan enriquecer gracias a los recursos somalíes o de alta mar (que son de nadie y de todos), o, en casos como Francia, se han metido infantes de marina en los navíos pesqueros. La operación se llama «Atalanta», y su misión formal es guardar la seguridad de los barcos mercantes que transportan las ayudas del programa Mundial de Alimentos, además de «la lucha antipiratería» en el Golfo de Adén. ¿Qué están haciendo las armadas? Cuidan intereses económicos de agentes privados. Ni territorio ni nada de ese estilo, van a cuidar el negocio de unas determinadas personas en una zona que se sabe muy conflictiva, y los armadores no quieren tener que recurrir a la seguridad privada porque, en esas circunstancias, tendría un precio prohibitivo (además de trámites administrativos engorrosos), así que apelan a la Defensa de la Nación para que las Fuerzas Armadas manden «seguridad» a sus barcos, sea dentro o sea de compañía. Gratis. En los grandes atuneros europeos, los vascos y gallegos en particular (y españoles en general, pero existe una larga tradición de armeros vascos y gallegos de barcos atuneros de larga travesía para la pesca), tienden a mantener en sus tripulaciones dotaciones de marineros (y otros cargos) contratados en la zona, con sueldos y prestaciones de la zona (esto es, no hablemos de vacaciones, ni sueldos dignos, ni nada de nada) junto con marineros europeos o residentes legales en Europa (estos sí, con su alta en la Seguridad Social, sus vacaciones relacionadas con el tiempo embarcado, etcétera), con lo que tenemos que el armador se está ahorrando un dinero en las prestaciones y salarios a sus empleados pero quiere que se le brinde la seguridad total que tienen los españoles . En el caso del autonero «Alakrana», 16 de los 36 tripulantes son españoles, ¿el resto en qué condiciones trabaja? solo han trascendido las nacionalidades de los otros 20 marineros: otros veinte, ocho indonesios, cuatro ghaneses, tres senegaleses, dos marfileños, dos malgaches y un seychellense. Pero lo único que conocemos es que las condiciones de los africanos contratados por europeos en sus países de origen o en esa agitada zona no es precisamente la mejor, y vive dios que no es la misma que los tripulantes españoles. Pero piden la protección como si cumplieran con dar a todos los trabajadores las mismas condiciones. El armador del atunero «Alakrana» confirma que hace poco más de un mes se escaparon de un ataque pirata, a la par que se reconoce que la Armada les informó, a los atuneros, que pesquen cerca unos de otros y en la zona controlada por las fragatas españolas, a lo que los pesqueros respondieron que si hacen eso, simplemente no pescan. El «Alakrana», en concreto, conocía los riesgos de alejarse, pero para cubrir el cupo de pesca prefirieron ir a la zona donde lamentablemente fueron secuestrados. Así que los pesqueros lo que quieren es que la Armada española (o la que sea) cuide sus negocios privados en las condiciones que ellos desean trabajar sin cumplir, además, la total legislación española sobre, por ejemplo, contratación de tripulantes. Porque la legislación, hoy por hoy, permite a los empresarios que contraten seguridad privada para sus barcos, pero no les da la gana costearla. Voy a cambiar un poco las cosas, esto es lo mismo que cuando se manda al ejército a proteger pozos petroleros acá o allá (los pozos terminan usando seguridad privada) o, lo que es peor, es como si una compañía, digamos de extracción de cualquier recurso, quiera ir a una zona de conflicto en Somalia (pongamos el independentista norte, con sus señores de la guerra, o el conflictivo sur, con sus tribunales islámicos), y quiere que a la misión les acompañe una tropa entera de soldados. ¿Les parecería lógico que para que unas personas se enriquezcan se mandase al ejército de tierra a cuidar sus negocios allende los mares? ¿Para eso está el ejército? Lo lamento, por supuesto, por los marineros, que son los que viven con miedo y necesitan el trabajo. Pero que los armadores y empresarios pidan que el ejército proteja su modelo de negocio me parece descarado. ¿Por qué socialmente se pide responsabilidad al presidente del gobierno y no a la empresa que mandó el barco a la zona y forzó que pesquen más lejos para ganar más, o al capitán del navío por mandar temerariamente su embarcación a una zona más conflictiva rompiendo el perímetro? ¿Por qué no se reprocha a la empresa el que no contratara seguridad privada y sí al gobierno por no poner infantes de la Marina dentro de los barcos privados? ¿Por qué la respuesta a la piratería es meramente defensiva o destruyendo pequeñas bases de los piratas y no atacando a sus redes y ayudando a mejorar las condiciones de vida de la desastrosa zona? Suena muy canalla que esté escribiendo esto mientras existen personas secuestradas, vaya por delante que espero que el armero junto con la ayuda del CNI español paguen el rescate y esta situación se acabe lo mejor posible. Lo increíble es que ataques a la propiedad (hasta ahora los piratas han sido respetuosos con la vida de los capturados, saben que no les conviene matarlos o hacerles daño) y a la libertad se salden con masacres contra los piratas y estas sean totalmente aplaudidas (como cuando una fragata de guerra india dio caza a un barco pirata y lo hundió, matando muchos tripulantes), sin, además, cortar las cabezas de las redes de piratería ni ayudar a la zona para que no sea rentable ser pirata, pero eso no pasa, y quienes pierden, en todo caso, son los marineros, los trabajadores.
|






