| Honduras: Falsas apariencias y hechos consumados |
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| Columnas - Con Firma | |||
| Martes, 01 de Diciembre de 2009 08:33 | |||
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por José María Rodríguez Arias Y van cambiando las cosas para los golpistas en Honduras, tras las elecciones del domingo pasado, el presidente electo ya ve como algo de pasado al depuesto Zelaya, y a la vista de los cambios de posturas de distintos gobiernos, puede que tengan razón. La cosa es sencilla, el gobierno ilegal convoca, como mandaba la constitución (rígida hasta en cuanto las fechas electorales y de cambio de mando), unas elecciones para reemplazar al gobierno legal (en el exilio, con el presidente en la embajada de Brasil en la capital hondureña), y como las elecciones son la "fiesta de la democracia", por más que no haya "democracia" en cuál celebrar la fiesta, todo mal pasado queda "limpio" porque "el pueblo decidió".La situación en Honduras, que duda cabe, era incómoda para los antiguos aliados de Honduras, desde Estados Unidos hasta cualquiera de sus vecinos más cercanos, tratar con un golpista como Micheletti era un mal mensaje para todos, pero hacerlo, oh sorpresa, con el electo (sin datos oficiales aun) Porfirio Lobo Sosa (del derechista Partido Nacional de Honduras) es otra cosa, aunque ese mismo sujeto apoyara el golpe de Estado meses atrás, estuviera en contra de la restitución de Zelaya, a él "le votó el pueblo", eso sí, con medios de comunicación cerrados, con parte de la oposición perseguida, con falta absoluta de garantías legales y con una alta abstención electoral (es cierto que los golpistas aseguran que la participación fue del 60%, mayor por 9 puntos que la de las elecciones donde ganó Zelaya, pero no es menos cierto que votar es obligatorio en Honduras, y que el Frente Nacional de Resistencia Popular asegura -extrapolando datos de más de 1400 colegios electorales- que la participación fue del 21,5%).
Estados Unidos reconoce las elecciones y al mandatario que de ellas salgan, encima es uno del PNH, mejor imposible (para los intereses geopolíticos de EUA, claro). Ya con eso vale y sobra para que el gobierno salido tras los comicios durante una situación golpista se pueda mantener, las ayudas que recibe Honduras y los intereses económicos de su oligarquía miran hacia el titán del norte, si ellos dicen que está bien, el resto se pueden ir a la porra. Eso sí, el triunfador de las elecciones asegura que su victoria no tiene nada que ver con el golpe (que él apoyó). Claro. Por supuesto. Seguro... Las elecciones lo lavan todo, aunque la porquería siga encima de ese tapete político recién pasado por la lavadora, es la política de los hechos consumados, y una vuelta de tuerca más a la democracia formal en que vivimos, como las elecciones en Guinea Ecuatorial (aunque con menos descaro que esas), con eso todo está dicho y santificado, ¿para qué más? La incomodidad de tratar con golpistas desaparece, aunque gobiernen los mismos (aunque en este caso ganó el PNH, siendo Micheletti de los "Liberale", aunque el PNH ha sido en todo momento parte del golpe, eso sí). Si no se acuerdan, pasó en Perú tras el autogolpe de 1992, la comunidad internacional puso, durante un rato, el grito en el cielo, se solucionó con unas elecciones (tramposas) a una constituyente, y tres años después Fujimori salía nuevamente presidente, además, con el apoyo de los principales países y de toda la prensa liberal del mundo. ¿Que era un golpista que violaba derechos humanos todo el tiempo y además un corrupto? Ya, ¿y? Eso no les preocupa. Lo importante es que tenga la "apariencia" de una democracia, no que lo sea, y las elecciones son el signo externo inequívoco de la apariencia democrática. Por esto, por los hechos consumados que legitiman golpes, es que el ALBA ve un mal precedente en el reconocimiento, por parte de Estados Unidos y otros países, de las elecciones en Honduras. No es un "precedente", ya que es algo que ha pasado innumerables veces, sin ir demasiado lejos, pasó en Perú, y seguirá pasando. Porfirio Lobo ya deja las cosas claras, él estará en el "eje del bien", con Estados Unidos y contra Chávez, eso fastidia doblemente a los integrantes de ALBA, donde estaba Honduras. Pero los hechos consumados triunfan, y se ve en la cumbre Iberoamericana, se ha pasado del acuerdo total en la condena al golpe en el disenso irresoluto en cuanto a las elecciones, entre los que apoyarán al gobierno electo y los que aun piden la restitución de Zelaya. El casi electo, que antaño se presentó (en el 2005) con peticiones de pena de muerte y "mano dura" (ahora dice que eso fue un error "estratégico") se presenta a los ojos del mundo como "hombre del cambio" y "conciliador", que busca un "Gobierno de unidad nacional". ¿Con quién? ¿Con Zelaya? ¿Ese mismo que dice que es "cosa del pasado"? ¿Con los zelayistas? ¿A esos que llama de terroristas para abajo cuanto puede y como puede? ¿Cómo puede ser el hombre de la reconciliación nacional aquel que legitima unas elecciones con caza de bruja mediante? Y más siendo del PNH. Ahora los allegados dicen que Lobo no se opuso a la consulta de reforma constitucional de Zelaya, ¿seguros? Porque la hemeroteca dice que Lobo estaba en contra de la cuarta urna (24 de marzo)... La debilidad del Frente de Resistencia quedó patente, eso sí, cuando Unificación Democrática, único partido en el congreso que formaba parte del Frente, decidió participar en las elecciones, para, según decían, "revertir el golpe de Estado". Si legitimas las elecciones, en este caso, pierdes. UD hizo que perdiera todo el Frente, porque no se puede llamar a la abstención (Zelaya lo hacía) mientras que llamas a la participación (UD), además de ser totalmente rastrero aprovechar la convulsión política para sacar rédito electoral y un par de curules más (como mucho y con suerte) en el congreso con lo que nada hacen, salvo el ridículo. El lobby pro golpista Y ya luego está la derecha mundial, que aplaude hasta con las orejas las elecciones y exigen que se respete el resultado, como dice Carlos Iturgaiz, europarlamentario del Partido Popular Europeo por España, así, curiosamente, solo representantes de esa derecha estuvieron en Honduras para velar por los comicios, todos los ex presidentes, todos los observadores políticos, iban a título privado (sin la OEA, ONU, o institutos de transparencia que les apoyaran). Lo pasaron mal para no llamar golpe al golpe, lo condenaban, si eso, con la boca chica (e insistiendo en que Zelaya se lo había buscado), pero ahora exigen el reconocimiento de las elecciones, limpias, como a ellos les gustan, que compita la derecha ("conservadora") contra la derecha ("liberal") y con la izquierda perseguida y los medios controlados, la fiesta de la democracia y tal. Son los mismos que apoyaron también el golpe contra Chávez, son los mismos que apoyan dictaduras siempre y cuando sean de su palo y denuncian la doble moral de los otros, son los mismos de siempre. Y nos gobiernan. Y les votamos.
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| Actualizado ( Viernes, 04 de Diciembre de 2009 15:25 ) |




Y van cambiando las cosas para los golpistas en Honduras, tras las elecciones del domingo pasado, el presidente electo ya ve como algo de pasado al depuesto Zelaya, y a la vista de los cambios de posturas de distintos gobiernos, puede que tengan razón. La cosa es sencilla, el gobierno ilegal convoca, como mandaba la constitución (rígida hasta en cuanto las fechas electorales y de cambio de mando), unas elecciones para reemplazar al gobierno legal (en el exilio, con el presidente en la embajada de Brasil en la capital hondureña), y como las elecciones son la "fiesta de la democracia", por más que no haya "democracia" en cuál celebrar la fiesta, todo mal pasado queda "limpio" porque "el pueblo decidió".