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Hace falta resucitar a la izquierda PDF Imprimir E-mail
Columnas - Con Firma
Miércoles, 31 de Marzo de 2010 16:20
«No se trata de conservar el pasado sino de cumplir sus esperanzas. No basta con proclamar que algo es de izquierdas para que lo sea. La izquierda nace en la igualdad, se alimenta de la libertad individual y se expande con el conocimiento. Lo demás es un vudú insensato.»
 por José María Rodríguez Arias

comunistaMe ha gustado mucho la reflexión de Juan Carlos Escudir en su columna de hoy en Público: «La izquierda ha muerto». Les recomiendo que la lean. En esta crisis, increíblemente, han triunfado las tesis o de la derecha o de la extrema derecha, y son tímidas las propuestas desde la izquierda (y olvidémosnos por completo de la socialdemocracia, sobre todo de la más «centrada», aquella que abraza «el mercado»), sin olvidarnos, siempre, del primer movimiento que hicieron los gobiernos burgueses, que fue proclamar cambios profundos que, por supuesto, se quedaron en la retórica más vacía posible, y en reformas que refuerzan, en la práctica, el sistema capitalista en detrimento, incluso, de su cara amable llamada «Estado de Bienestar».

Estoy en desacuerdo en algunos puntos que, para mí, son fundamentales, no podemos hablar de izquierda si perdemos algunos referentes, que van mucho más allá del trabajo diario reformista (necesario pero no suficiente), y uno de ellos es tener clara nuestra utopía. Es esa sociedad libre e igual, emancipada de toda explotación, sin clases, etcétera, incluso aceptando que fuera irrealizable (algo que dudo). La izquierda debe luchar, día a día, por llegar a esa utopía, ese sueño y esa esperanza es lo que da fuerzas para continuar, es la medida que nos permite valorar las medidas que tomamos, es la razón de ser de las propuestas que realizamos, es el fin último y primero de los modelos alternativos que planteamos, ¿sino para qué todo esto?

Aun así Escudier atina en algunas cosas también importantes: El discurso de la izquierda debe calar, debe ser atrayente, debe tener «nuevas ideas» (aunque sean de pura aplicación de los modelos que manejamos), debe traer alternativas a los ciudadanos. Aunque no estoy de acuerdo en que deba calar en esa clase media pequeñoburguesa que no ve que la explotan, entre otras cosas porque eso mismo le pasa a las clases bajas (es increíble que hasta el público «objetivo» y tradicional de la izquierda ya vote a la derecha con la facilidad del cerdo que va por su propio pie al matadero), pero finalmente porque la cuestión no es solo ganar elecciones para poder aplicar un programa político, es transformar la sociedad, y eso solo se puede hacer desde la propia sociedad.

Algunos puntos son claves, y son errores constantes y endémicos en la izquierda política partidista, la vemos escindirse por los mínimos roces, la vemos perderse en batallas tangentes, en luchas internas, deslegitimándose a sí misma, llegando tarde a la fiesta que convocó, perdiéndose en refundar siglas una y otra vez, en creer que mantener un discurso comunista como mera retórica en sus cuadros dirigentes, con falta de bases que hagan real el imaginario más básico del partido, y un largo etcétera. Sin contar con los pactos antinaturas que se van realizando acá y allá, donde militantes de izquierda compran discursos nacionalistas populistas porque sí, porque es la única forma de arañar unos votos, y se pone a seguir caudillos que no coinciden ni con la base de los postulados mínimos para hablar de izquierda...

En fin, por este lado hay mucho para realizar la autocrítica (necesaria) y plantear las estrategias a seguir, y lo mejor es que nos demos cuenta que hay errores del pasado que no debemos volver a cometer, y uno de ellos es ese de confundir renovación y resurgir de la izquierda con fundar un nuevo partido, pero tampoco debemos perder de vista cuál es nuestra finalidad.