| Orígenes del Sindicalismo en Madrid (VI): El Primer 1º de Mayo |
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'El Socialista nació (12-3-1886) justo a tiempo de cubrir la noticia de los sucesos trágicos de Chicago.
por José Javier González de la Paz* en OtroMadrid.org**
En
el último tercio del siglo XIX la clase obrera de los países
industrializados reencontraba sometida a condiciones de trabajo de
explotación brutal, con horarios de trabajo muy prolongados (14 a 18
horas de jornada, incluso niños) e inexistencia práctica de derechos
laborales.
El cambio progresivo en las formas de producción que
se va dando durante ese siglo y a partir del nacimiento y el desarrollo
de la revolución industrial empieza a conformar una realidad de trabajo
completamente distinta de la que se había vivido hasta entonces.
El desarrollo de nuevas máquinas, de fuentes de energía más potentes, de nuevas formas de producir (en grandes fábricas, con gran cantidad de gente alrededor de máquinas, con gran volumen de producción) supone la aparición y desarrollo de una nueva clase social, la clase obrera, compuesta por personas cuya identidad básica y común es la venta de su fuerza de trabajo como único medio de subsistencia. Como hoy, la sumisión del trabajo al capital y al poder, era el fundamento sobre el que se organizaba la vida económica y el aparato productivo y era el instrumento generador de esclavitud en sus distintas formas para la clase obrera (la misión básica del proletariado –de ahí su nombre- es la creación de “prole” para seguir produciendo) Por ello, la respuesta a dar no podía ser parcial sino que, para ser eficaz, debía buscar la unidad de todos los sectores productivos, tanto dentro del propio país como a nivel internacional. En este contexto empieza a producirse y a crecer, entre los obreros de los países industrializados, la conciencia de que las cosas deben cambiar y de que este cambio hacia la emancipación de la clase obrera sólo podría darse de la mano y desde la acción de las organizaciones de las que los propios obreros se dotaran a sí mismos. A partir de ese momento las organizaciones obreras empezaron la lucha, que necesariamente hubo de darse contra las fuerzas que se oponían a las mejoras, y empezaron a sucederse toda una serie de movilizaciones, huelgas, enfrentamientos con la policía (que también desde el principio se supo de parte de quién estaba: nunca al servicio de la ciudadanía, sino de los “poseedores”, ya sea del dinero o del poder, o de las dos cosas.) persecuciones, detenciones y muertes. En 1864, en Londres, con la asistencia de representantes de varios países, se aprueba la formación de una Asociación Internacional de Trabajadores (A.I.T. o I Internacional) Es en el primer congreso de la A.I.T., en Ginebra, donde se aprobó una declaración a favor del establecimiento de la jornada de 8 horas y de un sistema público de educación para los niños. Después de este primer congreso se pone por primera vez en práctica la solidaridad internacional de los obreros en una serie de conflictos. (Reflexionemos que han pasado 150 años, en la cantidad de gente obligada a trabajar más de 8 horas/ día para poder vivir en la frontera de la precariedad y en que aún se cuestiona por algunos irracionales del P.P. en nuestro país el derecho a un sistema público de enseñanza) En 1884, en el Congreso de la Federación Norteamericana del Trabajo, se acordó que había que dar la batalla para que, a partir de 1886, se consiguiera en Estados Unidos la jornada de trabajo de 8 horas. Estos hechos fueron especialmente virulentos en Chicago, donde ya existía una larga tradición de lucha obrera. El primero de Mayo de ese año, tras una gran algarada, fueron detenidos seis militantes obreros, el 20 de Agosto del mismo año fueron condenados a muerte, y ahorcados públicamente, como escarmiento, El 11 de Noviembre de 1887. Cuatro años más tarde el caso fue revisado y se les declaró absueltos. Para entonces ya les conocía como los “mártires de Chicago”. En 1889, en el congreso fundacional de la II Internacional, en París, se acuerda, entre otras cosas, instituir el 1º de Mayo como jornada reivindicativa, a través de manifestaciones, en conmemoración de los hechos de Chicago. A partir del año siguiente, el 1º de Mayo ha sido una jornada de lucha obrera, compartida por todas las tendencias dentro del movimiento obrero. El Primer 1º de Mayo en Madrid: “El Socialista” nació justo a tiempo –mes y medio antes- para cubrir los sucesos de aquel mayo americano y, por supuesto, para propagar la celebración del primer 1º de Mayo madrileño, en 1890. Pero aquí, la jornada reivindicativa nació ya bajo el signo de la división. Los anarquistas mantuvieron la movilización para el día 1, mientras que los socialistas prefirieron cambiarla para el domingo, día 4, ya que estimaban que el 1, al ser día laborable, no iban a contar con suficientes efectivos. Los anarquistas convocaron huelga general para el 1 y aquel día cerraron en Madrid multitud de talleres, fábricas y obras. El alcalde, Andrés Mellado, movilizó a todos los guardias municipales y los ministros de Guerra, Marina y Gobernación adoptaron “precauciones bélicas”. Después de un mitin en el Teatro Rius, los ácratas entregaron sus reivindicaciones al presidente de la Cámara, Alonso Martínez, adónde fueron en manifestación. Los socialistas no convocaron huelga -era domingo- pero contaron con un mayor número de manifestantes, unos 30.000. Tras el mitin, también en el teatro Rius, entregaron sus peticiones al presidente del Consejo de Ministros, señor Sagasta. Los anarquistas pretendieron que su jornada de huelga se mantuviera en el tiempo y desembocara en huelga revolucionaria, pero el día 9 todo volvió a la normalidad. Aún así, en aquel tiempo, el aviso de fuerza estaba dado y el capital lo recogió. Sólo le quedaba el camino del “divide y vencerás”. Reflexiones personales: Y lo hizo, vaya que si lo hizo. Y en esa trampa seguimos cayendo una vez tras otra. Ya sé que éstos no son artículos de opinión, pero me lo voy a permitir. Siempre es posible ejercer la libertad de no leer a partir de aquí. Dentro de pocos días volverá a reproducirse la celebración circense del 1º de Mayo y yo me pregunto: ¿qué coño tenemos que celebrar? ¿de qué nos hemos liberado en estos 150 años que nos ponga tan contentos? Muy al contrario, hemos asistido al fortalecimiento gigantesco del capitalismo internacional, a su dictadura incontrolada, usando no sólo las fuerzas del mercado, sino las armas, los ejércitos poderosísimos de los que se ha dotado para frenar cualquier intento de insubordinación. Desde las torretas de sus tanques llaman terrorista a cualquiera que cuestione su visión del mundo, desde sus multinacionales asesinan sindicalistas e indígenas indefensos, desde sus bancos imponen formas de vida y comportamiento, vuelven a usar a sus iglesias, a sus putos dioses como mecanismos de opresión ideológica, y qué decir de sus tecnologías alienantes, de sus deportes masificados, Pero… ¡Cuidado! En nombre de la libertad no cuestiones, no preguntes, en nombre de la democracia no critiques, no vaya a ser que te conviertas en sospechoso de atentar contra el mejor sistema del mundo ¡Vaya pandilla de hijos de puta! Pero volveremos, volveremos el 1º de Mayo a pasear la calle con las organizaciones traidoras que nos han vendido al sistema que es nuestro enemigo, a dar saltitos diciendo noséqué el que no bote, en fin, a hacer el gilipollas por la Castellana o El Retiro, mientras se ríen de nosotros desde las cristaleras de sus despachos. Y nadie, nadie romperá esas cristaleras con ladrillos, piedras, molotovs, nadie helará para siempre sus rostros de hijos de puta. ¿Qué coño estamos celebrando?
*José Javier González de la Paz es militante de C.G.T. y periodista.
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