Hambre!! Resuena esta palabra como una advertencia apocalíptica. Hay hambre en el mundo. La crisis de los alimentos ha llegado, nos anuncian. Pero un habitante del lado sur del planeta sabe que el hambre no es nuevo. Que en Argentina, por poner un ejemplo, los niños se mueren "literalmente" de hambre desde hace muchos años. Sí, el país de las vacas, los campos, la pampa húmeda, el país que produce alimentos para 300 millones de personas, mata a diario a sus hijos, a los hijos del pueblo. Un documental. Memoria del Saqueo, de Pino Solanas. Una imagen: el funeral de un niño de unos 5 años en una villa miseria de la norteña provincia argentina de Tucumán. Otra imagen: médicos pediatras del Hospital de Niños de esa misma provincia procurando explicar el hambre y la desnutrición infantil. Para los niños argentinos que durante la década del '90 han muerto de hambre, la crisis alimentaria de hoy es un cuento chino. Para ellos y para los miles y miles de pobres que a diario mueren de hambre en el planeta la respuesta es simple: distribución, distribución, distribución. Que alimentos hay. Pero mal, muy mal distribuidos.
Báscones
de Ojeda, una de esas localidades típicamente castellanas. Ubicada al
norte de Castilla y León, en la provincia de Palencia, este pueblo se
niega a desaparecer.
Organizaciones de mujeres de Perú llevan adelante diversas actividades en el marco de la Cumbre Enlazando Alternativas III. Bajo la consigna "mujeres autónomas, pueblos soberanos" instalaron una carpa en el predio de la Universidad Nacional de Ingeniería y cada día proponen charlas-debate, talleres autogestionados y espacios de reflexión sobre los derechos de género.
Más allá del ruido y la furia de su conquista de Iraq y de la campaña en contra de Irán, la potencia dominante está librando una guerra poco mencionada en otro continente: América Latina. A través de testaferros, Washington pretende restaurar y reforzar el control político de un grupo privilegiado que se autodenomina clase media, para así endosarles a otros la responsabilidad del gobierno sicótico de Colombia y sus mafiosos por las masacres y el tráfico de drogas, y extinguir las esperanzas que los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia han hecho nacer entre las masas empobrecidas de América Latina.
Por la mañana venía del hospital Ramón y Cajal, en la Plaza de castilla, subí al autobús nº 70, que hace el recorrido entre la plaza de Castilla y San Blas. Era un autobús d esos que va anunciando la parada que va a venir, el número de líneas que pasan en esa parada, la hora que es, etc… era en definitiva, un autobús bien dotado, por así decir. De repente, en el interior del autobús se anunció, «Próxima parada: Calle División Azul con la calle Comandante Franco».
Los testimonios de los supervivientes y de diversas organizaciones sociales marroquíes confirman que en la noche del 28 al 29 de abril una embarcación en la que más de setenta personas intentaban llegar a las costas españolas fue embestida por fuerzas de seguridad marroquíes. Al menos 36 personas murieron ahogadas, entre ellas varios bebés. Pocos meses atrás, llegaba la denuncia sobre la muerte de un ciudadano senegalés después de ser arrojado al mar por la guardia civil española.
El ingreso de las familias pobres debería aumentar, en promedio, un 133% para que puedan salir de esa condición. Actualmente en esos hogares —que representan el 30% de la población o 11.500.000 personas— ingresan 615 pesos por mes. Sin embargo, el costo de la canasta básica para una familia promedio pobre es de 1.435 pesos, según los cálculos de la consultora Equis, que dirige el sociólogo Artemio López
Se iniciaron este lunes las actividades previas a la inauguración de la cumbre social Enlazando Alternativas III. Hoy se lleva a cabo el lanzamiento del programa completo. Representantes de los pueblos originarios de Perú iniciaron el foro de pueblos indígenas durante la mañana del lunes.
Por
todo el mundo siguen aumentando los precios de los alimentos y en los
países más vulnerables resultan en situaciones intolerables como
hambrunas, a menudo combinadas con sequías o inundaciones, efectos
perversos del cambio climático. Ante la gravedad de la crisis, caen
máscaras y se vacían discursos, como la receta de los agrocombustibles
y los supuestos beneficios del libre comercio y la agricultura de
exportación.