| Tercer día del curso-taller: Laicos y Aparecida: Desafíos [Vídeos dentro] |
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por F.J. Rodríguez, Linda Egusquiza y Guillermo Valera / desde Perú
Señor Presidente:Después de esta obra, de la cual se presentó sólo la primera parte, se pasó a un panel conformado por Rosa Alayza (Directora del Instituto Bartolomé de las Casas) y Javier Torres (Presidente de la Asociación SER, secretario ejecutivo interino de la CNDDHH). Rosa Alayza comentó la manera como se ha presentado el taller de este año, desde una situación no pauteada y muy libre, evocando en el caso de la obra presentada la problemática de las desapariciones, un tema en cierto modo también “desaparecido” dado que es un tema escondido, guardado y del que no se habla. La recuperación del cuerpo, de los huesos, en el caso de la obra es una manera de recuperar la vida, la humanidad, siendo los pedazos recuperados de una persona con nombre, condición, dignidad propia. Se resaltaron dos aspectos como los más importantes: el andar del “danzante” utilizando diversas formas de transporte para “ir a Lima” como una metáfora muy rica que habla de un camino, de una búsqueda desde lo personal e institucional, en el que se utiliza para este camino/búsqueda distintos medios. Y, el acudir a las autoridades con el fin de solucionar los problemas cuando se sabe de antemano que nada cambiará. Teniendo en cuenta estos dos aspectos de la obra se deduce que el mayor conocimiento de nuestra realidad no siempre lleva a una mirada de esperanza, sino más bien de escepticismo. ¿Cuánto estamos dispuestos los peruanos a querer cambiar las cosas? o simplemente ratificamos la esperanza de nuestros grupos y nos quedamos cómodamente en ellos. El desafío de Aparecida está en responder si estamos dispuestos o no a creer que podemos convencer a otros de la necesidad de hacer cambios en nuestro país y en la Iglesia o ¿nos quedamos intercambiando opiniones con los parecidos a nosotros? Aparecida es una oportunidad para hacernos la pregunta, nos “devuelve la pelota”. En relación con la obra ¿estamos vivos solamente o estamos vivos y dispuestos? Javier Torres hizo una reflexión también desde la obra sobre cómo se percibe a los muertos en la cultura andina y cómo la inmensa cantidad de desaparecidos fue y es un problema real. Son muertos que aún no están en su lugar y esto sigue siendo una tarea pendiente para la gente. La pregunta es: ¿Cuánto hemos hecho? o ¿ ya se pasó esa página acá en Lima? Pareciera además, estarse abriendo un nuevo ciclo de violencia desde la capital, que se manifiesta en la relación con las regiones, el tema de la descentralización, el autoritarismo que hay y la leyes contra las protestas y la libertad de opinión. Nos hemos desconectado de la sociedad y tenemos el desafío de volvernos a conectar. En este sentido la presentación de la obra “Adiós Ayacucho” fue terapéutica, dejó una sensación de paz cuando se vio por primera vez en Ayacucho, se necesita recuperar esta conexión con la sociedad. Mencionó una frase “Ya no recuerdo, todo se borra cuando mata el gobierno”. En este sentido sí ha habido cambios, los ciudadanos conocen mejor sus derechos y desean expresarlos pero Lima no ha cambiado y es aún más conservadora que las provincias. Durante el compartir con el público se tocó el tema del juicio a Fujimori y nuevamente la pregunta: Se ganará el juicio, pero ¿habremos logrado un cambio en la opinión publica? Es decir el poder tener a un ex presidente en el banquillo de los acusados, lo cual es un gran avance, ¿nos permite además sacar conclusiones de este hecho? ¿qué sentido tiene? ¿qué hemos aprendido? En conjunto se nos hizo caer en la cuenta (a modo de pregunta) de cuán conectados vivimos con la realidad socio política que nos acontece; qué tan cerca podíamos estar de lo que piensa la gente u otros sectores que no piensan necesariamente como nosotros. De hecho, vivimos más conectados hoy gracias a los medios de comunicación y la Internet; sin embargo, la pregunta sería ¿a qué estamos conectados? Porque diera la impresión que terminamos distrayéndonos de cosas fundamentales o no sabiendo establecer los órdenes de importancia que pueden (o deben) tener las cosas y las personas para nosotros. De otro lado, el asunto también se planteaba haciéndonos notar que no se trata de tener una gran capacidad de acumular información y saber muchas cosas. Lo importante es cómo lo que vamos incorporando como conocimiento, conexión con la realidad, nos motiva y nos conduce al cambio, a ser factor de esperanza para la gente e instrumentos de cambio; capaces de convencer al "otro" de que lo que proponemos es posible y vale la pena. No se trata de abundar o ratificar diagnósticos y nada más. ¿Nos creemos que las cosas pueden cambiar? ¿Somos capaces de reconectarnos? ¿Somos capaces de convencer a otros de la necesidad de cambiar? Pues “nuestro discurso que nos dice cosas a otros no dice nada”, y tal vez debamos cambiar nosotros la forma de llegar al resto. Finalmente me quedé con una frase que queda como tarea: “Si alguna vez las partes del cuerpo se separaron hay que trabajar para que vuelvan a estar juntas”. ¿Qué clase de actores queremos ser? El día de hoy jueves, se continuará con el tema “Nuevas experiencias en la construcción de Iglesia”, en la que contaremos con 3 experiencias distintas: (a) Foro de la Cultura Solidaria de Villa El Salvador; (b) Trabajo con pandilleros en El Agustino (Chiqui Mantecón SJ); (c) Labor educativa del colegio Héctor de Cárdenas (Juan Borea). Revise las crónicas de los dos días previos: Primer día y segundo día. Yuyachkani - Adiós Ayacucho
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