| Revolución en las kamas |
|
|
|
|
Mujeres heterosexuales y las relaciones ocasionales por Cecilia Yanicelli* / Desde Argentina Hablando con amigas, compañeras, vecinas, en fin, mujeres que tenemos en común el hecho de no tener pareja, coincidimos en que se nos plantea un inconveniente a la hora de intentar una experiencia de sexo ocasional seguro y placentero. Lograrlo implicaría cruzar barreras, liberarnos de prejuicios, sortear obstáculos culturales enormes, romper con todo aquello que no nos permite apropiarnos de nuestros cuerpos, disfrutar del placer que puede nacer de ellos y del contacto con otro, lo cual, no es tarea fácil después de tanto silenciamiento.
En nuestras camas, se manifiesta de manera profunda la relación desigual de poder del varón sobre la mujer, desigualdad impuesta por siglos de cultura machista y patriarcal, que definió nuestra sexualidad, ya sea en función de la reproducción humana, ya sea en función de la satisfacción del deseo de él. En la intimidad de nuestras sábanas, no podemos salirnos de esta política sexual y después de la frustración algunas nos preguntaremos si hay algo de malo en nosotras; otras pensaremos que él es un egoísta. Lo cierto es que aquello que sucede entre las cuatro paredes de nuestros dormitorios no sólo le pasan a una, hay imposiciones, mitos que la traspasan, hay toda una práctica, una política sexual que determina una sola forma de ser, una sola forma de hacer… ¿Porqué las mujeres solemos adoptar una posición pasiva, dejando siempre en el otro la iniciativa? ¿Porqué las mujeres solemos callar, silenciar, fingir, ocultar nuestras preferencias? Quizás porque naturalizamos actitudes y no cuestionamos, o tal vez, por temor a ser estigmatizadas, condenadas. Los riesgos reales y concretos que pueden funcionar como condicionantes o trabas para llevar a cabo una relación, como ser los embarazos no deseados, la transmisión de enfermedades, están íntimamente ligados con nuestra formación cultural, porque las mujeres que no tenemos pareja, por lo general, no usamos métodos regulares para la prevención del embarazo y porque cuando solo quedamos yo y él, resulta difícil exigir el uso del preservativo para todo tipo de practica sexual. ¿Por qué siempre él se termina imponiendo? Hablar de una política sexual, de una política heterosexual, significa hablar de relaciones de poder, de prácticas legitimadas por cada una de las y los que participamos en ella, con toda una carga emotiva-cultural que forman parte de nuestras subjetividades y que actúan como condicionantes de nuestros actos, limitando nuestras posibilidades de disfrutar y de ejercer nuestra sexualidad con libertad. Resulta esencial entonces visibilizar esta política, para poder cuestionarla, para poder revertirla. Se trata en definitiva, de dar vuelta los esquemas, romper con los estereotipos, revolucionar las formas de ser y de hacer, se trata de hablar, de no callar, de hacer escuchar lo que quiero, lo que no quiero, de exigir respeto hacia el cuerpo, mi cuerpo, nuestro cuerpo de mujer, que es la fuente de nuestros sentidos, placeres y sentimientos. En la Edad Media , para controlar la fidelidad de sus esposas, los hombres cuando se alejaban de sus hogares, las obligaban a usar unos calzones de lata cuyo dispositivo de seguridad era un candado, al cual lo abrían unas llaves que por supuesto, ellos tenían la precaución de llevárselas. Hoy este mecanismo de control sobre nuestros genitales no es tan visible pero perdura el doble componente con los que todavía están hechos nuestros calzones de lata…lata de miedo…lata de culpa… La lata de miedo…es el miedo de proponerles miedo de decirles lo que queremos miedo de no gustarles miedo de parecerles gordas miedo al rechazo miedo a no ser respetadas miedo de que ellos no gocen miedo a quedar embarazadas miedo de que nos consideren putas miedo de contagiarnos miedo de no gozar… La lata de culpa...es la culpa de haberles propuesto culpa de haberles dicho lo que queríamos culpa de no gustarles culpa de parecerles gordas culpa del rechazo culpa de no ser respetadas culpa de que a ellos no se les pare y no gocen culpa de haber quedado embarazadas culpa de ser consideradas putas culpa de contagiarnos culpa de no gozar… Es hora de que las mujeres nos despojemos de los calzones del miedo y de la culpa que nos obligan a usar y sirven como justificativos de las frustraciones propias y ajenas. Es hora de que las mujeres usemos las llaves para liberarnos, porque la buena noticia es que a esas llaves no las tiene ningún príncipe o varón que vive en tierras lejanas o esposo o novio celoso, a las llaves las tenemos nosotras, sólo hay que introducirlas en los candados, hacerlas girar y abrir. En esta kama nosotras también disfrutamos… o no disfruta nadie![i] ________________________________________ [i] Obvié intencionalmente nombrar que esta política es también falocéntrica, pero me revelé a hablar en este artículo sobre el falo. Acá habla una mujer y aunque parezca un tanto extraño, ya que se planteó la problemática en las relaciones heterosexuales, quien escribe cree que relacionarse sexualmente con un varón no es lo mismo que sólo relacionarse con su falo y le excita pensar que los varones puedan llegar a utilizar su lengua, sus manos… (cabe destacar que sólo el 25% de las mujeres, por la morfología del clítoris, pueden lograr el orgasmo en la penetración, el 75% restante necesitamos otro tipo de estimulación) *Cecilia Yanicelli es profesora de historia e integrante del coletivo feminista de Tucumán Las Lilith
Powered by JoomlaCommentCopyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved.Homepage: http://cavo.co.nr/ |
|||||
De Igual a Igual .net





























































