| No te soporto, pero te quiero |
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![]() Ven pero vete...
por Daniel Molina / El nombre es lo de menos
No te soporto pero te quiero. Esa debería ser la principal máxima
de la política española durante los próximos años. El presidente
Zapatero está en la obligación de tender la mano al Partido Popular.
Descartado por parte del presidente durante toda la campaña un gobierno
de coalición, es imprescindible para que la democracia española no
entre en una crisis institucional y territorial de consecuencias
imprevisibles. Hay que pactar. Hay que renovar el Consejo General del
Poder Judicial, el Tribunal constitucional. Hay que cambiar la
financiación autonómica. Hay que reformar la constitución (no la ley
electoral). El PP es un partido sólido que necesita una renovación
modernizadora y europeizante. Ha de cambiar líder e ideas. Pero la
situación de superación por parte de los partidos nacionalistas del
marco del Estado Autonómico (declaración de Barcelona, 1998), exige un
entendimiento urgente. No admite demora que el PSOE pacte y no admite
excusa que el PP rechace un acuerdo en materias tan sensibles. La
situación lo requiere. La sociedad lo exige.
Por otro lado, las elecciones han dejado como conclusión (previsible) el hundimiento irreversible de Izquierda Unida, un partido que dejó de ser nacional cuando apoyó a ANV, o defiende el Plan Ibarretxe. No ha habido trasvase alguno de voto al PSOE, simplemente se ha producido una estrategia equivocadísima impropia de un partido que se declara de izquierda (el más de izquierda del arco parlamentario) y que defiende abiertamente la desigualdad de los ciudadanos en los distintos territorios. En Madrid, donde los electores les han quitado de un modo generalizado su confianza, han optado por UPyD, el partido denostado por toda la izquierda que no es capaz de mirar con perspectiva, que puede haber nacido un nuevo centro político al modo que lo fue el CDS de Adolfo Suárez, sólo que esta vez, si se consolida, será en un periodo donde no existirá hegemonía política mayoritaria. Esta noticia, es, junto al resultado alcanzado por el Partido Socialista de Euskadi en esa comunidad, lo más positivo de estas elecciones. España necesita un cambio hacia un modelo de cohesión social y territorial justo. Es imprescindible un PSOE fuerte sin hipotecas, es imprescindible un PP moderno, y es imprescindible un centro político que desactive la influencia de unos partidos que desde hace más de 10 años han dado por superado el sistema del Estado de las autonomías.
La legislatura que comienza será tal vez, la más complicada de toda la historia de la democracia de este país, (exceptuando acaso el segundo gobierno de Suárez 1979-1981). Estos cuatro años van a determinar si la descentralización administrativa es capaz de corregir las tendencias confederalizantes en un sentido federal asimétrico atenuado, controlando bien los elementos de re-distribución cualitativa y cuantitativa del poder. También serán importantes para caminar hacia una reforma de la cámara alta, que ha de convertirse en un parlamento de comunicación horizontal entre las distintas autonomías, y por fin, este segundo gobierno de Zapatero será clave para la prospección en materia institucional acordando para siempre los órganos de la justicia en nuestro país. El éxito o el fracaso de esta empresa dependerá de la talla de un líder que ha de ser de Estado. Yo soy moderadamente pesimista. |









