Las cercanas elecciones nortamericanas

Responde Pablo Pozzi, Profesor Titular Historia de los Estados Unidos de América, Facultad de Filosofía y Letras, UBA.

a) ¿Cree que estas elecciones son una primera señal de que los republicanos volverán al poder en 2016? ¿O no son tan determinantes?

Lo primero es que hay que pensar si es que han estado “fuera” del poder. Me imagino que lo que usted quiere decir es si retornarán a la presidencia. Por un lado eso es perfectamente factible, sobre todo porque Obama y la conducción del Partido Demócrata se han encargado para desanimar a buena parte del activismo que captaron en 2008. Por otro lado, eso ya se vio en 2012 y Obama ganó. Lo cual sugiere que las elecciones en Estados Unidos no se ganan con votos sino con dinero, aparato, y apoyo de los grupos más concentrados de poder. Aun así, hoy por hoy, los Demócratas tienen varios candidatos “competitivos”, por ejemplo Hillary Rodham Clinton, el actual vice Joe Biden y el actor George Clooney. Estos tienen mayores posibilidades que los republicanos como el senador por Florida, el cubano, Marco Rubio y Jeb Bush el hermano del ex presidente. Por supuesto, todo puede cambiar drásticamente en dos años. El tema de si son determinantes tiene que ver con ¿para qué? En términos de las elecciones presidenciales, influyen pero no determinan. Ahora en términos de la agenda legislativa, el posible posicionamiento de candidatos, son importantes. En ese sentido, al igual que en otras latitudes, el eje de la campaña de los Demócratas ha sido advertir del “peligro” de un retorno al poder de la ultraderecha, puesto que sus resultados en gestión no han sido muy buenos que digamos.

b) ¿Se puede hablar de «fracaso» en relación al proyecto iniciado por Obama en 2008?

¿Fracaso? De ninguna manera, sobre todo porque el “proyecto” de Obama nunca fue muy distinto al de George W. Bush. El cambio anunciado por Obama en 2008 nunca llegó. En su primer gobierno la excusa era que “debía ser reelecto”. Sus partidarios tenían la esperanza que cumpliera con lo prometido en su segundo gobierno. Lo que nunca contaron es que las promesas de Obama no eran con la ciudadanía sino con los grupos económicos más concentrados. La pobreza sigue oscilando en un tercio de la población, pero Wall Street está más saludable que nunca; la “reforma” del sistema de salud fue manejada por los sectores privados en su beneficio, hasta el punto que la propuesta de Clinton hace dos décadas, parece algo “rojo”. ¿Cuáles han sido los cambios en política exterior? ¿Le preguntamos a los palestinos?

c) ¿Qué implicaría un Congreso en manos republicanas en los últimos años de mandato de Obama?

Un intento de utilizarlo en función de ganar la presidencia en 2016, pero más importante, con un presidente debilitado que no puede ser reelecto, está la posibilidad de avanzar aun más de lo ya logrado en cuanto a la agenda política de la derecha.

d) ¿El apoyo a los republicanos implica una «derechización» de la sociedad estadounidense?

La sociedad se ha derechizado muchísimo en las últimas tres décadas. Sobre todo porque los sectores más progresistas, en vez de gestar una alternativa propia, se han limitado a alinearse tras los Demócratas. En cambio, grupos como el Tea Party militan activamente con propuestas concretas entre la población. ¿Qué tiene de derecha equilibrar el presupuesto y proteger el salario del trabajador? Nada, excepto que para hacerlo se supone que hay que sacarle las protecciones a las minorías, y a los servicios sociales. ¿Cuál es la propuesta Demócrata? Desde Clinton en adelante, lo mismo pero con menos eficiencia. Entre dos derechas, ¿por qué debería la gente apoyar a una?

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1 comentario sobre «Las cercanas elecciones nortamericanas»

  1. Estimado Pablo: muy,muy interesante la discusión que presentás sobre la naturaleza del Estado norteamericano. Y vital para nosotros, su patio trasero, porque si se instaura plenamente, ya no será un nazismo lejano, como el de Hitler, materia de discusiones teóricas preferentemente, sino una desgracia muy cercana y presente para subyugarnos aún más. Grenada y Panamá son ejemplos muy recientes. Yo creo, a propósito, que no es una disyuntiva la de plutocracia o fascismo, como se propone al inicio del artículo,porque la plutocracia puede gobernar a través de formas democráticas basadas en el consenso, o a través de dictaduras o fascismos abiertos, como dice la cita de Leo Davidovich (aunque él se refiere a la burguesía genéricamente y no a la plutocracia específicamente) y se señala en pág. 38. Hasta ahora no hay verdaderamente fascismo, porque falta el elemento de clase característicamente combinado del «tipo ideal», hablando a lo Weber: el apoyo de masas desesperadas y reaccionarias de la pequeñoburguesía y la persecución del movimiento obrero y la aniquilación de sus organizaciones. Este elemento, me parece, es central para definirlo y su ausencia no se salva alegando que es -el yanqui- una de las formas que puede asumir el nazismo. Las formas de llegada al poder -por la fuerza o la vía electoral- es asunto importante pero secundario frente al elemento de clase que lo sustenta. Entonces aun, creo, no hay fascismo en EE.UU, al menos como lo conocimos, pero estamos en camino. Creo que podría caracterizarse al Estado yanqui como un «protofascismo hipócrita en vías de instauración». Si la clase obrera norteamericano le retira su apoyo (¿lo hará alguna vez?) al sistema y se vuelve beligerante, entonces si veremos un buen fascismo abierto. Como señalás, las organizaciones fascistas ya están disponibles y las leyes se están dictando paulatinamente. Por esto último es que señalo el rasgo de hipocresía del Estado yanqui: Mussolini y Hitler no ocultaron nunca sus opiniones, repudiaron plenamente la democracia de su época y dictaron leyes con todos sus nombres de orden fascista, racista, etc, sin pretender que eran otra cosa que eso. En cambio, la clase dominante norteamericana va instaurando su fascismo mientras lo presenta como una defensa de la democracia. Gigantesca hipocresía jurídica que me hace acordar de la Leyes de Indias, que pretendían defender a «los naturales» mientras los españoles los explotaban hasta la extenuación y exterminio…
    También bien interesante la entrevista a Norberto Bacher, que pone en claro las causas de las dificultades que afronta Maduro y la revolución bolivariana. En cambio, el otro artículo apenas disimula su hostilidad al proceso venezolano, lo que se revela al final de la nota con la frasecita de «mientras tanto juguemos a la guerra con los Estados Unidos»… Lamentable el Torres.
    Bueno, querido amigo, no te quito más tiempo, solo comentarte estas notas. Saludos cordiales para ti y también para Nigra, a quien no tengo el gusto de conocer pero si de leer.
    RAF

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