“No ofendo, sólo describo”

Entre macartos y tránsfugas

por Pablo Pozzi

Me encantan los “progre K”. Viven en una burbuja, y encima son mitómanos. Abro el Facebook o recibo mails o escucho a los periodistas y me aturden con la cantidad de boberías y mentiras. Y encima se hacen los “resistentes” y combativos y todo para mantener el currito en el Estado. Lo peor es que no creo que lo hagan a propósito, sino que realmente se creen todo lo que dicen. Por ejemplo, uno me declaró que “tengo vergüenza de ser cordobés”, supongo porque 71% de nuestros comprovincianos votaron a Macri. Otro opinó que “Córdoba es como ISIS, y habría que bombardearla”. Un tercero expresó su profunda consternación de que los pobres y los trabajadores cordobeses hubieran votado en contra de alguien “que hizo tanto por ellos” y a favor de un candidato que iba a empeorar su vida. Y ni hablar de la infernal cantidad de otros que opinaron que el pueblo argentino “tiene caca en la cabeza” (sic); “que Cristina es lo mejor que nunca tuvo el país”; y que “nunca estuvimos mejor”.

Caramba, no quiero opinar sobre lo que significa que “Cristina sea la mejor” dicho por alguien que se reclama peronista. ¿Dónde quedó Perón? ¿E Yrigoyen? Y es indudable que Frondizi era más culto e inteligente y que Alfonsín se enfrentó a problemas por lo menos tan serios como los Kirchner. Digo, al fin y al cabo Duhalde (que no es santo de mi devoción) había estabilizado la situación lo suficiente como para poder llamar a elecciones y no había ningún peligro de golpe de estado. La situación en 2003 era mucho mejor que en 2002, lo cual no quiere decir que fuera mejor que, digamos, la de 1999. Tampoco hay mucho para decir sobre la vergüenza de los herederos de nuestro cordobés ex secretario de derechos humanos que, en realidad, hizo bastante poco sobre todo si lo comparamos con su predecesor. Yo diría que hay otras cosas que esta provincia genera como para darte vergüenza, como por ejemplo la contaminación ambiental o la falta de justicia o la corrupción o los narcos o la injusticia o la explotación, y que lo K no levantaron un dedo para mejorar durante doce años. Claro, si yo llego a decir que los santiagueños son idiotas porque 72% votaron por Scioli y hay que bombardearlos, seguro que me tildan de zurdo gorila, porque ahí si se expresó el pueblo… mientras que en Córdoba se expresaron los sojeros que, supongo, en Santiago del Estero no hay. ¡Si serán idiotas y encima ignorantes!

Pero otra cosa es la mitomanía. En realidad, ¿cuánto mejoró la vida de los argentinos de a pié en la última década? El periodismo K insiste que estamos en el mejor de los mundos imposibles, y luego (negando esta afirmación) aclaran que los problemas fueron todo parte de una especie de conspiración zurdo-imperialista internacional. En cambio los periodistas de Klarín (y de La Nazión) insisten que todo iba bien hasta que llegó Cristina y se peleó con ellos. A veces me pregunto si toda esta gente camina por la calle, o entra en contacto con la gente común. Pero lo impresionista siempre puede ser errado, y quizás uno piensa que lo poco que ve es la totalidad. Digamos, por eso le creemos a los politicastros de turno cuando te dicen que todo anda de diez mientras que vos estas p’al tujes, pero suponés que lo tuyo es excepción. La realidad es que no sos excepción; si andas mal seguro que hay otros que tampoco andan bien. A pesar del verso individualista, la miseria de unos si es la miseria de todos.

Todo el mundo acepta que han aumentado la obesidad, la desnutrición, enfermedades contagiosas. Hasta el INDEK aceptaba que 33% por ciento de los asalariados están en negro. Y cuando los K dicen que aquí hay menos pobres que en Alemania, hasta 6-7-8 trataba de no opinar. Entre 2003 y 2015 el dólar pasó de 3 a 10 pesos (en caso que no se aviven eso es una devaluación del 330%, o sea mayor que la del 40% que plantea Macri hoy); las tasas de desempleo se mantienen al mismo nivel que en 2003 si incluimos a los “desempleados que cobran subsidios”; la inflación viene promediando 28% anual; el salario, después de un repunte entre 2002 y 2007 se mantiene con una tendencia a la baja mientras que los precios no hacen más que subir; la salud, la seguridad y la educación son un desastre, basta ver el rebrote de enfermedades infectocontagiosas y el crecimiento del semi y el analfebetismo. Y así podría seguir largo rato. Pero para muestra basta un botón: los saqueos en Córdoba a fines de 2014 llegaron hasta mi pueblo, donde la pobreza viene creciendo todos los días, la policía brilla por su ausencia, y las diferencias sociales no hacen más que aumentar ya que los ricos son cada día más ricos y los pobres más pobres. Mientras tanto, y como para insultarme cotidianamente, los K me hablaban de “inclusión social”.

Ahora si esto no existe, si yo me lo imagino, si la realidad en mi pueblo viene mejorando entonces, ¿por qué tanta gente votó a Macri? La respuesta K es obvia: los medios los han manipulado junto con el imperialismo; la conciencia del pueblo ha bajado (interesante concepto luego de 12 años K donde insistían que el pueblo estaba con ellos porque 54% los votaron en 2011); la gente está engañada; si Cristina hubiera sido candidata seguro que ganaba. En realidad Cristina fue candidata y perdió, así que a otro perro con ese hueso. El porqué no la queríamos votar es simple: Nisman, Tucumán, Delfinita Rossi, ñoquis mil, los problemas de Aerolíneas Argentinas, la mentiras y falsedades, Hotesur y Ciccone, los jóvenes inútiles como Kicillof y Máximo, Sueños Compartidos y Schoklender, la Carlotto y sus hijitos funcionarios, las agresiones a los Quom, y la falta de protección contra los feminicidios, el aumento de la droga y la inseguridad, Proyecto X, y la SIDE-AFI, las muertes por gatillo fácil, y la corrupción en la FIFA. Y mientras una maestra, cuya tarea es nada más ni nada menos que formar a las futuras generaciones de ciudadanos, gana entre 6 y 10 mil por mes, nos gastamos de 600 a 1000 millones en Fútbol para Todos y otro tanto en el Centro Cultural Kirchner. Y estas son algunas de cosillas que me acuerdo así al voleo, no sólo se han robado todo, sino que han destruido esta sociedad. Para que quede en claro: lo mío no es solo un problema que no coincido con su “modelo” (suponiendo que este exista, cosa que aún hay que probar), sino que me siento agredido por sus mentiras y sus tránsfugueadas, y encima me siento ofendido. Perdieron porque hasta Macri era mejor que ellos. ¡Háganse cargo!

Pero ¿ganó Macri? Institucionalmente ganó Macri a igual que ganó Néstor Kirchner en 2003. Néstor había salido segundo detrás de Menem que renunció a postularse en el ballotage. O sea, Néstor K, el famoso “Néstornauta”, perdió su única elección presidencial (amén de varias otras como la de 2009). ¿Y Macri? Don Mauri sacó 34% contra 38% de Scioli en las generales. Digamos, 62% de los votantes no lo querían a Scioli y a los K; y 66% no lo querían a Macri. Los K perdieron 16 puntos, o sea un 40% de su voto en cuatro años; mientras que el PRO pasó de 0 a 34. Eso no está nada mal para don Mauricio que doce años antes sólo era Presidente de Boca Juniors. Más aún si pensamos que su espacio político, o sea lo que se podría denominar una derecha remozada, en 1973 con Francisco Manrique sacó 14,9% del voto, más 2,9% del Brigadier Ezequiel Martínez, y 2% de Julio Chamizo. No sólo los juntó a todos, sino que modernizó su discurso, los trajo al Siglo XXI y casi duplicó su caudal de votos. ¡Pavada de logro!

Por otro lado, entre elegir a los K o a Macri y elegir otra cosa, la vasta mayoría del país eligió otra cosa. Queda claro que si algo no eligieron son las opciones de izquierda o progresistas en serio. El FIT perdió casi la mitad de su caudal electoral y el Frente Progresista también en relación a 2013… pero en relación a 2011 el FIT sacó más o menos lo mismo y el FP perdió 11 puntos que se fueron (supongo) a Macri. ¿Por qué votaron de esa forma los argentinos? Y aquí hace falta mucho de humildad y bastante de autocrítica. Muchos no votaron a la izquierda porque temían o que ganaran los K o que ganara Macri. Otros votaron a Macri por varias razones. Primero es que la vida de la gente viene empeorando desde más o menos 1975 (en realidad desde una década antes pero lo percibimos como desde ahí). Con leves repuntes, hace ya 40 años que venimos de crisis en crisis, y como dijo ese “gran filósofo” y burócrata sindical Luis Barrionuevo: “no se hace plata trabajando”. Que el 2006 fuera mejor que el 2002 no significó que fuera mejor que 1975 o 1995. En ese sentido, muchos de los tipos que fueron barridos por Menem y luego por el 2000-2002 nunca lograron recuperar lo perdido. Lo que sí lograron es algún empleo que les permitía vivir. Taxistas y choferes de autobuses ganan bastante decentemente, a cambio de jornadas de 12 y 14 horas de un trabajo que te destruye físicamente. En cualquier texto de economía eso se llama sobreexplotación. En cambio la mayoría de la clase obrera gana chaucha y palitos, y encima si hacía horas extras era para pagarle el impuesto “a la ganancia” (¿desde cuándo el salario es ganancia?) a los K. Un amigo insiste que “yo no lo veo así”. “Comprate anteojos, boludo”, pensé. Pero es obvio que no lo ve porque entre él y su señora ganan de 5 a 10 mil dólares por mes, en todos los empleos que tienen. Mientras que le parece perfecto que alguien viva con 15 mil pesos, digamos el doble que el salario de una maestra. Como me señaló otro amigo K: “Siempre dijimos que había mucho por hacer, y que habíamos cometido algunos errores”. Le pregunté si eran errores u horrores. Como siempre me acusó de rojo desestabilizador y funcional a la derecha. Todo puede ser, pero alguien tiene que decir las cosas y no tenerle miedo a la derecha, sea esta K o de Macri.

Nunca hubo un “modelo K”, más allá de verso y la guitarreada. Por eso, y a diferencia de Perón en 1946, los Kirchner confundieron comprar voluntades con lealtad y compromiso. Compraron su propio discurso, mientras la gente común se hartaba de escuchar a una loca que desvariaba en cadena nacional. Entre tanto, los miles de olfas, chupamedias, mangiaorejas y sicofantes insistían en que “el pueblo es K” porque Cristina es la estadista y oradora más grande de la historia. Eran y son hipócritas: hoy en día denuncian pilas de cosas que no denunciaron o quisieron ver durante 12 años. El otro día presentaron en Diputados 90 leyes entre las cuales había algunas que eran reclamadas por los trabajadores desde hacía años. ¿Recién ahora? ¿Por qué no lo hicieron en la cúspide de su poder? Porque nunca estuvieron a favor de los trabajadores.

Lo peor es que no se puede ni hablar con los K. El otro día traté de decirle algo a un “amigo”. Me respondió: “Me parece una gran tarea la que hizo, zurdo chicanero, a mí nunca me dio nada, no sé porque tendría que morfarme.” ¿Zurdo chicanero? Si yo le digo fascista, autoritario y oportunista seguro que se enoja. Y la verdad es que no lo ofendo, sólo lo describo. Pero los K, y en particular su militancia clasemediera que directa o indirectamente lucró con ellos, son muy macartistas. Más o menos como los macristas, con una diferencia. Estos últimos son de derecha, mientras que los peruKas pretenden que son progres y antimperialistas. Me recuerda a un burócrata sindical, hombre de las 62 Organizaciones Sindicales peronistas. Me djo que eso de ni yanquis ni marxistas era cierto solo un 50%. “Estamos en contra de los rojos. Eso de los yanquis es para la gilada”. El progresismo K es para la gilada.

Lo peor es que termino pareciendo que defiendo a los macristas. Y no es así. Por eso insistí en el voto en blanco. No porque pensara que íbamos a ser millones sino porque cuando no querés a ninguno de los dos cretinos que te ofrecen hay que decirlo. Los “amigos” K insisten que en dos años voy a estar arrepentido y querer que vuelva Cristina. Lo dudo. Los K no son mejores que los macristas. En dos años voy a estar, igual que hoy, en contra del neoliberalismo, sea K o macrista. Y muchos de los feroces K actuales van a haberse reciclado para seguir con sus curros de siempre. Y así como me macartean hoy, los tránsfugas de siempre los harán mañana para justificar su oportunismo.

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1 comentario sobre «“No ofendo, sólo describo”»

  1. Pozzi no ofende, claro que no. Y dice lo que muchos tenemos atrangantado en la garganta y quisiéramos decir. La supuesta resistencia que leemos o escuchamos de muchos prokases no es mas que mero oportunismo ante la posibilidad de perder sus prerrogativas. Pero seamos sinceros, durante los 12 años del matrimonio K se callaron ante las peores barbaridades del tan mentado modelito: se callaron lo de Monsanto, se callaron lo de Milani, se callaron ante las mentiras de YPF, se callaron ante el saqueo de la ANSES mientras aplaudían fútbol para todos (embobamiento para todos) y el listado que bien enumera Pozzi sigue. Aplaudo de pie este posteo y hago mías las palabras Pablo.

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