Sonamos pese a todo

por Pablo Pozzi

La progresía argentina nunca cesa de sorprender con sus contradicciones irracionales. Durante meses chillaron que Macri era “la derecha”, y ahora chillan porque nombró ministros “de derecha”. ¿Qué esperaban? ¿Qué nombrara gente razonable y con corazón? El nuevo gabinete tendrá empresarios de lujo, economistas neoliberales de lujo, políticos radicales de lujo, y algún que otro kirchnerista reciclado, también de lujo. Y son “de lujo” porque nos van a costar como si fueran un lujo. Y aunque ya supiéramos que esto era lo que se venía, ver cómo se viene siempre espanta un poco (o mucho). Como diría Les Luthiers: “Sonamos pese a todo”.

Con sus nuevos ministros don Mauri Macri revela sus prioridades de fondo. Primero vienen los pesos pesados: los neoliberales Prat Gay, Sturzenegger y Stanley; los radicales (iba a poner de derecha pero sería una tautología ¿cuándo no fueron “de derecha”?) Cano, Martínez y el milico Aguad. Luego estará el eficiente Esteban Bullrich que tan “buena gestión” hizo en Educación de la Ciudad de Buenos Aires por lo que hubo tomas y conflictos sin fin; y la siempre servicial Patricia Bullrich que, luego de un breve pasaje por la Juventud Peronista hace 40 años ha retornado a sus orígenes como miembro de los Pueyrredón y la oligarquía, todo para hacerse cargo de Seguridad como buen cancerbero que es. Hasta ahí las prioridades neoliberales o sea Economía y Seguridad. Pero faltaban cosas. Me imagino el diálogo: “Che, tenemos que tirarle un hueso al rabino Bergman”. “Yyyy, dale Medioambiente, total ahí no vamos a hacer nada y no va a molestar cuando sigamos laburando con la Barrick Gold”. “Buena idea, total si envenenan con cianuro unas cuantas provincias más puede hacer un servicio ecuménico y tranquilizar a todos.”

Pero no terminó ahí el diálogo. “Y ¿qué hacemos con Trabajo, Mauri?” “Hay que poner a alguien con buena trayectoria. ¿Qué te parece el pibe de Triaca? Al fin y al cabo su papá es un prócer del sindicalismo peronista.” ¡Auxilio, es el retorno de los muertos vivos! Allá por 1978, Triaca padre pugnaba por «mantener la fortaleza de las estructuras sindicales como reaseguro de la participación obrera en el debate de los grandes problemas del país», y para esto consideraban imprescindible mantener abiertos los canales de diálogo con el régimen militar mientras colaboraban con entregar a los “díscolos”. Pero no hay que ser malos. ¿Qué culpa tiene un hijo de que su padre sea una rata de albañal? Pero, siempre queda algo y los maestros si influyen en los alumnos. Junior no tiene una pizquita de trayectoria sindical, y menos aun laboral ya que nunca trabajó un día en su vida. Total ¿para qué?, si papucho ahorró lo suficiente para mantener a la familia dignamente como interventor de SOMISA y ministro de Trabajo de Menem. Eso sí, Junior tiene dos requisitos centrales para el cargo. El primero es que se recibió de las Universidades privadas y neoliberales San Andrés y Di Tella… lo cual, supongo, le da una sensibilidad especial para el cargo. Pero, mucho más importante, es que es un gordinflón feo feo feo. ¿Nunca se fijaron cómo los activistas sindicales en cuanto se convierten en burócratas aumentan 50 kilos de peso? Obvio que siempre hay excepciones como Andrés Rodríguez de UPCN, pero lo suyo es más producto de neurosis que de falta de “peso” para el cargo. Para ser burócrata hay que ser obeso. Y eso no solo en la Argentina, los “charros” mexicanos o los “Jimmy Hoffa” yanquis son unos gordinflones. Hasta Lula, que era más o menos normalito hasta que se convirtió en “burócrata de izquierda” de los metalúrgicos brasileros, engordó lindo de tanto comer feijoada. Ni hablar del cachetón de Maduro. Por lo menos Jorge Junior se podrá sentar a morfar gratamente con los otros gordos. Todo mientras ven cómo revientan a las tendencias de base.

Triacca y Meyer me hicieron recordar a Les Luthiers (Los noticiarios cinematográficos) y su sketch donde el presidente de la república hermana de Feudalia toma juramento a los nuevos ministros en el Circo Estatal capitalino: de Salud Pública un general, de Agricultura un Contra Almirante, de Vías Navegables un Brigadier, y de Educación y Cultura el Cabo Primero Anastasio López. Sin desperdicio.

Pero la cosa sigue aun peor. Yo no sé si Cristina y los K no son en el fondo macristas de la primera hora. Todas pero todas las medidas que están tomando de último minuto son por lo menos notables: nombramientos a mansalva; declaraciones que “no dejarán los cargos”; aprueban 90 leyes a diez días del nuevo gobierno y la nueva Cámara legislativa; las reservas del Banco Central en cero; nada de coordinar la transición; y ya que estamos la Secretaría de Comercio permite que los empresarios aumenten precios entre 15 y 25%. Todo de un saque y sin anestesia. Y en medio del desgobierno los empresarios pegan un nuevo zarpazo apretando obreros, presionando al gobierno que no asumió, y remarcando mientras evaden todo control de calidad, por ejemplo con medicamentos. En realidad no los puedo culpar. El objetivo de todo burgués es hacer la mayor cantidad de plata posible, no cuidar de los seres humanos u obedecer las leyes. Digamos, ser burgués equivale a ser hijo de puta. Y si no lo querés ser, el resultado es simple: te comen los otros burgueses que si quieren hacer toda la ganancia posible. Y no tiene nada que ver con ser buen padre o rezarle a Tata Dios. Es más, muchos explotadores rezan todos los días, son buenos papis y hasta dan plata para “obras de bien” (y luego buscan descontarla de impuestos o sea que su “donación” salga de nuestros bolsillos, obvio).

Pero ¿y Cristina? ¿Y los K nac and pop? Bueno hay varias posibilidades. Una es que son tontos y en el proceso de dejarle tierra arrasada al próximo gobierno pueden fundirnos a todos. La segunda me recuerda a un dicho afgano: “De la furia del tigre, de la perfidia de la serpiente y de la venganza de la mujer, Oh Allah presérvame”. Machistas los afganos. Aunque los que tenemos hijos sabemos que la furia de mi hijita puede ser absolutamente terrible. ¿Cristina quiere venganza? ¿Y para eso quiere matar a Macri, a los peronistas y todos los “traidores” que no la votamos? Todo puede ser. Como también puede ser que, como dice el periodismo que no acierta un pronóstico, esté disputando la interna peronista desde ahora mismito. Como me dijo un amigo: “Estamos en la resistencia”. Caramba, pensé yo, como con las dictaduras del 55 o del 76. Y Macri se convierte el primer dictador electo. Claro que mi mujer insiste que no hay nada peor que combinar el fanatismo con el bolsillo. Y puede ser: siempre dije que lo que realmente no les importa a los K es el pueblo, en cambio los cargos y los subsidios, eso si que es importante. No sea que tengan que laburar. Claro que es una “resistencia” sui generis. Por ejemplo, una medida es que “seguidores del Frente para la Victoria lanzaron en las últimas horas una curiosa campaña en redes sociales: “No viajar a Córdoba”. La consigna, según explican los propios militantes de la causa, es castigar a la provincia mediterránea por el abrumador apoyo a Cambiemos en las últimas elecciones presidenciales, que resultó determinante para inclinar la balanza a favor de Mauricio Macri que terminó alcanzando el máximo sitial de la política argentina.” Igualito que en el 55 cuando los comandos de la resistencia peronista arriesgaban la vida. Los cordobeses no podrán dormir ante el “durísimo” golpe propinado por la nueva (y farsesca resistencia).

Pero hay otra posibilidad. Todo lo que están haciendo los K por destruir, va a ser una justificación sensacional para que Macri haga todos los ajustes que quiera. ¿Se imaginan el nuevo Presi explicándole a la ciudadanía que él realmente no quiere tomar medidas horrorosas pero que los K no le han dejado otra opción? Ya gritan que “necesitamos dólares”, que “hay que reconstruir la confianza”, “que hay que hacer sacrificios”. Obvio que eso no implica ni que se van a bajar los sueldos de los nuevos ministros, ni reducir las ganancias de los empresarios, o bajar los precios que van a subir, o permitir que las huelgas se ganen. Si quiere decir que nos van a meter la mano en el bolsillo una vez más; probablemente de forma más vivaracha que los K: reducir el impuesto a la ganancia, pero devaluar el peso, con lo cual tendremos más plata en el bolsillo que comprará menos cosas. Se vienen tiempos durísimos para la gente de a pié. Y lo peor es que muchos van a pensar que luego del desastre K no hay otra opción. Consciente o no, Cristina es funcional a Macri para que pueda profundizar aún más al neoliberalismo.

¿Y la izquierda? Ahí sí que tendríamos que estar preparando la resistencia al ajuste. Claro que eso es lo que se pregona, y en algunos casos se hace. Pero también se las arreglan para darle quórum en el Congreso a los K para que aprueben 90 leyes en el último minuto. “Hemos participado de sesiones donde ninguna ley era parte de nuestra agenda, de la agenda de los trabajadores. Al contrario, muchas eran directamente reaccionarias. Y participamos porque utilizamos al Parlamento como tribuna para desenmascarar los intereses que defienden el oficialismo y la oposición y hacer valer la voz de los que no la tienen. Entonces desde ese punto de vista nosotros no tenemos nada que explicar”, afirmó el diputado por el FIT Del Caño. Ajá ¿el desenmascaramiento para cuándo? Entiendo que aprobar el «Día nacional del ladrillero artesanal», es algo fundamental para los trabajadores. Más o menos como la creación del Fondo Nacional Citrícola y el Fondo Nacional Frutícola. Pero, no seamos injustos. Varias leyes recibieron media sanción como la indemnización a los trabajadores del Grupo Clarín y la libertad de conciencia como parte del Estatuto del Periodista, entre otros. Pero hacía falta ser funcional al oficialismo? ¿Qué fue desenmascarado? ¿No hace falta explicar por qué se le da el quórum al gobierno justo dos semanas antes que asuma el nuevo Congreso? Por ahí no. Pero por ahí le hemos permitido a la derecha plantearnos una vez más que somos cómplices de los K. Hhhhhmmm, ¿no será que los desenmascarados somos nosotros?

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3 comentarios sobre «Sonamos pese a todo»

  1. Todo interesante, bien jocoso y bien en la crítica al macrismo y a los K. ¿Pero la crítica a los diputados FIT? ¿Por dar quórum para aprobar unas pocas leyes pro-obreras en medio de una fanfarria de leyes balurdas? ¿Se tendrían que haber ido porque la derecha derecha no le dio quórum a los K? ¿Qué debe hacer un diminuto bloque izquierdista? ¿No estar nunca?
    Bué…si están en contra de que la izquierda tenga una tribunita en un parlamento burgués, está. ¿Es criticable Alfredo Palacios por haber sido diputado y senador y promover leyes obreristas? ¿O por haber apoyado el golpe gorila del 55? (que es otra cosa). ¿Es criticable Leandro Fote por haber sido diputado? Nunca abandonó la postura clasista y tomó el camino de la lucha armada cuando lo consideró necesario (aunque otros lo cuestionen por eso).
    ¿Es criticable Zamora por haberlo puteado a Bush en el Congreso menemista? (otra cosa es que después se haya convertido en figurita contra cualquier unidad de izquierda).
    Los diputados del FIT promovieron y apoyaron unas pocas leyes pro-obreras…¿iban a esperar que se constituya el nuevo Congreso para que no se aprueben nunca para «no hacerle el juego» a los K? Entonces se lo iban a hacer a la derecha macrista/radicheta. Si la cosa es así, entonces mejor no ir al Parlamento. Es un planteo, pero hay que explicitarlo así. Y entonces pregoná y convocá a la acción directa extraparlamentaria. ¿Alguna vez fuiste paritario? En una paritaria con (contra) la patronal, siempre negociás tomas y dacas, depende de la fuerza que tengas. Nunca lográs el 100%. Fui paritario hospitalario y negocié directamente con la dictadura (de Guozden, en Córdoba). Pedíamos mil puestos de trabajo. 34 días de huelga salvaje. Conseguimos 330 puestos. Firmamos. ¿Traicionamos? Nos aplaudió la asamblea que PREVIAMENTE nos dio mandato para aceptar esa propuesta. Fui paritario del Neumático en la última época de Alfonsín y la primera de Menem. No conseguimos nada, pero esa vez, nadie traicionó. Esa crítica tuya desvaloriza las otras bien hechas. Y no orienta a nadie, estimula la anti-política, incluyendo la izquierdista parlamentaria. Porque la aprobación de esas pocas leyes está bien. Y aprovechar la coyuntura de la pelea K/macrismo es acertada, aunque Lanata se haya enojado y los amarillos digan lo que digan.Y el columnista de IDAI los (mal) critique. Sobran las razones para otras críticas.

  2. Hhhhmmm, no me queda claro tu punto, como creo que no entendiste el mío. Volvé a leer. La primera crítica es a las declaraciones de Del Caño. ¿No hace falta explicar nada? Ajá, qué interesante. ¿Y cómo el sentarse a aprobar el día del ladrillero artesanal contribuye a «desenmascarar» nada? Por otro lado, y mucho más importante. Palacios, Zamora, ser paritario, Leandro Fote, la lucha armada… me parece que has mezclado la Biblia con el calefón. A menos que estes negando el derecho a la crítica, que es lo que implicás con compararme con Lanata (como si el Gordo siempre estuviera equivocado). Ahora qué fascinante, ¿de todo lo que dice la nota, lo único que concita tu comentario es la referencia al FIT? Y supongamos que mi opinión sobre este caso del FIT esté equivocada ¿tengo a no derecho a emitirla? La impresión que das es que no se puede criticar a la izquierda. Yo creo, al contrario, que la izquierda debe ser criticada sobre todo porque plantea una mejor forma, una forma distinta, de hacer las cosas. Palacios fue un oportunista; Zamora tuvo un paso intrascendente por el Congreso y encima se comió un sopapo del diputado derechoso Albamonte. Y si es por gritarle a alguien en el Congreso entonces Patricia Bullrich es leninista y ni hablar de varios otros. Yo aprecio al FIT, y Del Caño me parece valorable, y si hay que estar en el Congreso. Pero lo que hay que discutir es qué y cómo. Ah, y media sanción no es aprobar nada de nada.

  3. «Todo interesante, bien jocoso y bien en la crítica al macrismo y a los K». Así empieza mi carta, así que empezá por leer bien, que pa chicanero te falta otra década ganada en Córdoba. ¿Que no se puede criticar a la izquierda? ¡A mí me lo decís!¿Te olvidás de mi discusión pública con Chipi Castillo cuando se formó Pueblo en Marcha? Los critiqué por su miopía sectaria de oponerse a que se sumen otros grupos al FIT a condición que suscribiesen toda su plataforma internacional.Y de sus disparates sobre el Che, ¿nunca leíste nada mío al respecto? Estás aleman/aleman/aleman.
    Sobre los parlamentarios de izquierda en Argentina, poco que decir, porque casi nunca existieron. ¿Palacios oportunista? No, peor aún, fue gorila. Pero promovió leyes obreristas. Zamora, a quien critico desde antes que fuese diputado, sí tuvo una trayectoria relevante, mal que me pese: la usa para combatir a las otras izquierdas.Haber recibido una trompada del policía Albamonte, habla bien de él, y no mal. Lo de la Bullrich leninista es también para que hagás un curso de chicanas en barrio Guiñazú. Yo no aprecio al FIT y a Del Caño. Simplemente me parece que es importante que haya parlamentarios de izquierda y que en esta ocasión actuaron muy bien. Y aunque no sea de su palo, los aplaudo por esa actuación. Aunque sea media sanción. ¿Qué querés, que cambien ellos las reglas de este Congreso? Por otras, no.
    Sobre los derechos a la crítica no soy yo quien los impide ni garantiza. Tanto no, que acabo
    de hacer una crítica a la respuesta crítica a mi critica.
    A los otros desafortunados lectores: 1) a ver si ahondan más en por qué tantos millones de trabajadores votan derechas. Yo lo hago conversando con mis compañeras/os de laburo. 2) A ver si ahondan en qué instrumentos, herramientas y modalidades son necesarias para cultivar una conciencia socialista en esas bases

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