Hemos perdido, debemos admitirlo

por Rubén Kotler

La avanzada de la ultra derecha no es gratuita. Y parte de la responsabilidad ha sido nuestra, de quienes habitamos los claustros académicos. Hemos estado encerrados en nuestras seguras cuatro paredes universitarias, investigando y produciendo para que los 4 amigos académicos nos aplaudan en congresos y presentaciones de libros. Sin embargo nuestros trabajos no han tenido incidencia en el conjunto social y debemos hacernos cargo. Hoy, hasta nuestros estudiantes optan por votar a agrupaciones políticas ultra derechistas, negacionistas y adoradoras del libre mercado a ultranza, aunque eso implique el arancelamiento de las universidades que ellos mismos habitan.

Hemos perdido porque no hemos formado cuadros capaces de argumentar en serio en debates públicos y eso lo vemos cuando en debates presidenciales tenemos a candidatos de las izquierdas confrontando con los candidatos de los partidos ultra. Seamos claros: Villaruel le dio una paliza a Rossi, Del Caño y cia… Los bailó como lo bailó la misma Villaruel a Solano en un debate televisivo que vi hace poco. Los académicos que se especializaron en historia reciente, historia presente, historia progresista, etc etc, han elaborado maravillosos trabajos que nuestros vecinos no leen, que nuestros amigos fuera del ámbito académico no leen… hemos producido para nosotros mismos, para alimentar nuestros egos y no para la sociedad que hoy vota a Villaruel, Bussi o Espert.

Hemos perdido porque nunca hemos querido dar la batalla por los sentidos del pasado. Creíamos que con los juicios y los señalamientos era suficiente y gran parte del conjunto social estaba en otra historia. No basta con colgar banderas con las fotos de los detenidos desaparecidos cuando discursiva y argumentativamente no hemos podido explicar con eficacia qué la represión no comenzó en 1976, que quienes subvirtieron el Estado fueron los milicos como brazos ejecutores de políticas ultraliberales desde siempre. Y así

Hemos perdido porque hoy la clase obrera, si es que esta existe como tal, con conciencia de clase, vota a tipos como Milei, Bolsonaro o Trump. Pero también cuando vemos que, en el caso argentino, las opciones electorales con mayores posibilidades de triunfo, aún cuando no sean votadas por amplias mayorías, sean representates del régimen que genera las desigualdades.

Hemos perdido porque no nos hemos animado a dar la batalla al peronismo explicando de manera eficaz que el peronismo SI REPRIME, SI SECUESTRA, SI DESAPARECE. Porque hemos estado cómodos bajo gobierno peronprogresistas, porque las becas, los subsidios y los premios han estado a nuestro alcance para adormecer nuestras conciencias cuando en paralelo sus políticas pseudo distribucionistas seguían generando miseria y pobreza. Porque seamos claros, durante la mentada y autopercibida década ganada NO HUBO CAMBIOS ESTRUCTURALES en el sistema de producción capitalista. Estatizar Aerolíneas o YPF no sirvió para construir el famoso relato de la liberación nacional.

Hemos perdido porque los candidatos del progresismo son y han sido todos herederos de la tradición menemista a quienes militaron con fervor y emoción. Militaron a Sciolli para que no gane la derecha (que finalmente ganó); militaron a Fernández para que no gane la derecha y Fernández aplicó el mismo ajuste que hubiera aplicado la «derecha»; militan a Massa para que no gane la derecha mientras Massa devalúa siguiendo los designios del FMI y te dice que no es momento de protestar.

Hemos perdido porque de 2001 a la fecha no hemos querido dar la batalla. ELLA les dijo a los ultra: armen un partido y ganen las elecciones. ELLA ayudó a crear esos monstruos y hoy, ELLA en retirada, no se hace cargo aún TENIENDO UN CARGO EJECUTIVO HOY. Perdimos porque hubo millones que confiaron en una diosa del olimpo y no en la fuerza que puede tener el conjunto. La infantilización de la política y los corazoncitos a ELLA ayudaron a la derrota.

Hemos perdido porque las izquierdas se enfrascaron en el electoralismo más banal. Hoy piden acompañar a la izquierda «en las calles y en el parlamento». ¿Desde cuándo el parlamentarismo es el lugar de lucha central para la izquierda? Son 2, armaron 4 partidos y se enfrentaron en las PASO. Ni eso pudieron: consensuar una lista unitaria, con un programa socialista claro. La gente, en general, no quiere escuchar diagnósticos médicos: quiere la pastilla que le prometa la felicidad. Y por eso Milei ganó por goleada. Jugar con las reglas del juego democrático burgués implica hacer consesiones y las izquierdas electoraleras las hicieron sin saber y sin comprender de qué va ese juego. Milei lo entendió y por eso hoy lo siguen miles de trabajadores, juventudes y mujeres, la santa triada invocada por las izquierdas electoraleras.

Perdón que me ponga pesimista. Más de lo habitual. Pero hemos perdido y no puedo dejar de pensar en ello hoy, a un mes de las tan mentada elecciones generales del 22 de octubre. Sigo pensando que la salida no está en esas urnas sino en las calles. Pero sigo pensando que no estamos ni remotamente preparados para ganar nuevamente unas calles que hemos perdido.

Hemos perdido y será difícil, fuera de TikTok, Twitter e Instagram, retomar la iniciativa de las calles. Porque hemos perdido algo que un tiempo no muy lejano podíamos hacer: ganar la calle en unidad de luchas.

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