Autoritarismo, crispación, fanatismo y oposición salvaje

por Leonidas Noni Ceruti

La Cámpora convocó a un acto para para despedir a la presidenta Cristina Fernández, y la diputada Mayra Mendoza, que es una de las máximas dirigentes de esa agrupación, tuitió: «10 de Diciembre 10hs en Plaza Congreso #SiempreConVos @CFKArgentina Vienen todos».

Por su parte, la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, aseguró que ese mismo día su organización también realizará una marcha pero frente a la Casa Rosada. «Repudiamos la presencia de Macri en la Casa de Gobierno, tenemos derecho como pueblo», y anticipó que la suya «no será una Marcha de la resistencia más, es una marcha que dice: ‘Ni Un Paso Atrás – Resistir es Combatir'». Además, Milagro Salas, viaja con 50 colectivos a despedir a la Sra. del Atril.

Pero, en las últimas horas se supo que los dirigentes de la Cámpora avisaron que no intentarían movilizar a sus simpatizantes hacia el Congreso el día 10. Una satisfacción para el nuevo oficialismo. A su vez los principales representantes de Pro y de la UCR con control territorial se habían reunido para disponer la concentración de su propia gente. Y Macri celebró una llamada de Sergio Berni a Patricia Bullrich para advertir que el orden estará garantizado.

Se desactivo, en parte la acción convocada bajo la consigna «Siempre con vos», por la organización ultrakirchnerista, que había llamado a través de las redes sociales a sus militantes a concentrarse el 10 de diciembre a las 10.

A ese clima belicoso, hay que sumarle la política implementada desde el ejecutivo nacional en estos últimos meses de “tierra arrasada”, más el descontrol de CFK, que día tras día aumenta su crispación y se la pasa a sus fanáticos seguidores.

CFK y todos los K, creen que en estos 12 años han concretado el sueño de las transformaciones por las que lucharon tantos militantes en los 60-70, y no asimilan que perdieron las elecciones, y tienen que dejar el gobierno.

Y lo que ha sucedido en el país es que fue todo lo contrario, de lo que creen los militantes K. Los datos de la macro y microeconomía así lo demuestran. Con solo ver a los bancos, el crecimiento de la concentración en la industria, el campo y el comercio, y la pobreza creciente, son para no agregar nada más.

Y completando el cuadro, el candidato a presidente que presentaron los K para las elecciones, el motonauta Scioli, un hombre que alabo a los genocidas del 76, a Menem-Cavallo, que defendió las privatizaciones y la mayor ofensiva del capital sobre el trabajo.

Todo eso es lo que aplauden los progresistas del cargo y la billetera.

Por otra parte, tenemos el “gabinete de gerentes” de Macri y sus anuncios de un duro plan de ajuste, con devaluación, caída salarial y medidas recesivas que producirán despidos, y se incrementaran los intentos de disciplinamientos al interior de las empresas.

Todo ello llevara a los trabajadores junto a otros sectores populares, a resistir los anuncios, a luchar por sus derechos, y no permitir que sean avasallados los derechos conquistados.

Y esto sucederá porque sectores importantes del movimiento obrero han protagonizado en estos años importantes conflictos por sus demandas, con huelgas, movilizaciones. Por lo cual, creemos que nuevamente saldrán a resistir aquellas medidas, inmediatamente.

Esa resistencia, la de los trabajadores, es la que debemos apoyar.

Pero, como dice un compañero de militancia de los 60-70, para el próximo gobierno de Cambiemos, el relax pos balotaje duró menos que lluvia de verano, aunque amenaza con transformarse en tormenta de verano.

¿Por qué? Porque el kirchnerismo duro (camporista) ha lanzado una consigna de «resistencia» ante el gobierno de Cambiemos y específicamente frente la posibilidad de cambios superestructurales.

Estos neo militantes combativos, “fascistas” a la violeta, son proclives a lanzar consignas rimbombantes de impacto mediático, pero los pasos que están dando con el vaciamiento de ministerios, robando miles y miles de kilos de documentación pública estatal, dan la impresión que aspiran a establecer cierta administración paralela encargada de entorpecer toda la actividad administrativa del gobierno entrante.

La líder de estos «neo facistas a la violeta» que se ha entronizado como jefa espiritual y material del movimiento populista, insiste día a día con desplantes, discursos y amenazas acerca que ella estará vigilante desde su reducto faraónico en el sur.

Lo que han robado (miles de millones) más la disposición de algunas provincias en las que sobrevive el kirchnerismo, le otorga el plafond económico para iniciar su pantomima autoritaria que, aunque peligrosa sin posibilidades reales de asalto final al poder.

Una parte del movimiento populista (Justicialismo) está negociando con el nuevo gobierno adaptándose a la nueva realidad y en algunos de sus dirigentes, Utubey, De la Sota, Massa, aparece una voluntad incipiente de transformarse en un partido político que por sus ideas y representación, sería un partido conservador popular dispuesto a una participación en una república democrático burguesa.

CFK pretende un «gobierno paralelo» en las sombras, cuya actividad no sea gobernar sino entorpecer, impedir, anular cada decisión del nuevo gobierno. Es parte del proyecto de un grupo político que todavía percibe el apoyo de una parte de la sociedad y quiere volver bajo una forma superior de estado populista.

La «mentalidad calenturienta» de estos sectores que ahora anuncian que vuelven a la lucha y su necesidad permanente de acumular poder como táctica política, son coherentes con los pasos que están dando los que se están yendo a regañadientes.

Es responsabilidad de la sociedad civil y especialmente de los trabajadores, trastocar la tragedia en farsa.

La verdadera resistencia debe estar encabezada por el movimiento obrero, para enfrentar los planes de ajustes y recortes de derechos. Todo por la lucha por más libertad, por más democracia, que son los terrenos donde los explotados pueden luchar en mejor forma por ampliar sus derechos laborales.

 

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1 comentario sobre «Autoritarismo, crispación, fanatismo y oposición salvaje»

  1. De resistencias y salvajismos
    ¿Es un “clima belicoso” el que existe porque algunas agrupaciones K (La Cámpora, Evita, Tupac y afines) agitan contra el gobierno Macri? ¿O al contrario, “se desactivó” porque supuestamente algunos de sus directivos dijeron que no se movilizarían el día 10?
    “Crispación” y “descontrol” de CFK ¿son caracterizaciones de actuación política o reproches al estilo Clarinete? ¿Esto se contrasta con un sereno y controlado Macri (acompañado de globos y alegre dulce de leche)?
    El populismo – ideología y política de conciliación de clases – ¿es “neofascismo a la violeta”? Si el nazifascismo fue y es la política terrorista del capitalismo, el peronismo K no se le parece tanto. Más se asemeja a esa calificación el ultraliberalismo a la menemato del macrismo y del “otro” peronismo, el de las burocracias y los “renovadores” massistas. Y el golpe empresarial (ese que la prensa suaviza como “golpe de mercado”) en marcha hace unas cuantas semanas y acelerado con el remarcazo de los últimos días, ¿cómo lo calificamos? ¿O es acaso una “derecha civilizada” como fantasean las mentalidades demopopulistas?
    Que una parte del peronismo (Urtubey, Massa, de la Sota y otros) esté preparando “partido conservador popular dispuesto a una participación en una república democrática burguesa”, ¿no es lo mismo que SIEMPRE fue el peronismo como PJ, es sus variantes nacionalista, liberal y/o progresista?
    Que “CFK pretende un ‘gobierno paralelo’ en las sombras” ¿es criticable? Algo parecido a lo que los laboristas y socialdemócratas europeos intentaron varias veces antes gobiernos conservadores. Los socialistas revolucionarios promovemos la creación de poder obrero y popular alternativo nacido de las luchas. La prensa y la política burguesa bien pueden acusarnos de pretender “un gobierno en las sombras”. Si coincidimos en que “La verdadera resistencia debe estar encabezada por el movimiento obrero, para enfrentar los planes de ajustes y recortes de derechos”, la meta de un poder alternativo debe ser nuestro objetivo a largo plazo. Será una antorcha que ilumine desde las sombras. Y nos volverán a decir salvajes como antes nos dijeron “guerrilla fabril”.

    Abel B

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