Y volvió la Kris

por Pablo Pozzi

¡Gracias Kris! Anoche miraba los noticieros con el discurso de Cristina Elizabeth Fernández frente a los Tribunales de Comodoro Py (donde no fue a declarar porque hizo lo que quiso) y me quedé admirado: el discurso, la gente, Boudou haciendo la «V», Aníbal Fernández, Luisito D’Elía, Axel y tantos otros. La escuchaba embelesado. La verdad es que en cuatro muy cortos meses me había hasta olvidado de lo que era. De los gestitos, del bailecito, del peinado y el revoque, de la sonrisita cómplice, y de que tenía miles de dólares en «ropita» y «joyitas» tiradas encima. Y más miraba, más indignación me salía. ¡Qué país generoso! Y si ella me indignaba, el periodismo me indignó aun más, hasta que vi a los políticos y ahí hice más o menos una explosión.

Pero vamos por partes. Primero, la Kris. Ahí estaba, en todo su esplendor, mostrando una vez más lo que realmente es. Yo, que me había olvidado, estaba en pleno odio a Mauri Macri cuando de repente los kirchneristas me trajeron de vuelta a por qué no la voté. Por un lado la sarta de lumpen que fueron a vivarla. Y en eso incluyo a algunos de mis colegas, y muchos viejos compañeros que pasaron del guevarismo al «güevadismo». Pocos son marginales, o sea no tienen justificación excepto que su capacidad de raciocinio deja algo que desear (o sea son lumpen pequebu, una categoría sociológica propia de la Argentina). «La odian porque es lo mejor que ha dado nunca este país», me dijo uno. Y yo pensaba: «con razón estamos como estamos». «Es como cuando persiguieron a Perón y a Evita», insistió otro que, evidentemente, no sabe nada de historia argentina aunque enseñe justito eso. Digo porque la Fusiladora no persiguió a Evita, que en el 55 estaba muerta, aunque si secuestraron su cadáver; y tampoco fueron electos el general Aramburu y el almirante Rojas; muy a pesar mío, Macri si ganó la elección del 2015. Si bien a Perón se le imputaron muchas cosas (unas cuantas de ellas no muy éticas que digamos), hasta mis viejos (muy gorilas ellos) dudaban de que fuera un chorro, pero si insistían que muchos de su entorno eran ladrones de guante blanco que él toleraba y apañaba. Pero mi amigo insistía que lo de Perón y Eva fue «igual que con Cristina. Es todo una opereta política». Bueno, qué capacidad analítica. Obvio que es una opereta; obvio que le tienen (¿le tenemos?) bronca que se la ha ganado a pulso por mentirosa, maltratadora serial, y autoritaria. Pero ¿alguien niega que es corrupta? Digo desde que «desaparecieron» las regalías petroleras de Santa Cruz, pasando por la bóveda en su «pequeño rancho» patagónico, hasta su patrimonio de miles de millones, su sociedad con personajes como Lázaro Báez, y el «hotelito» en Calafate dan que pensar. Más aun, dado que nunca lo negó. O mejor dicho, lo hizo una sola vez, en la famosa conferencia en Harvard cuando insistió que lo que tenía se debía a que era una abogada exitosa… En síntesis, la realidad de la milanesa es que es una lucha política y que ella es corrupta. Basta ver cómo va vestidita para darse cuenta.

A ver, no me malentiendan. Estar bien vestida con ropas y joyería carísima no quiere decir que sea corrupta. Si quiere decir que lo tiene que explicar. Al fin y al cabo, Evita también se vestía con pieles y la oligarquía la criticaba pero sobre todo por envidia, al fin y al cabo Eva Duarte sí podía explicar de dónde había sacado lo que tenía (que en realidad no era mucho como se pudo constatar cuando llegó el golpe del 55 y Perón tuvo que tratar de vender sus joyas para vivir). Pero más aun, Evita con todo y pilchas caras, no dudó en subirse a una zorra para ir de Buenos Aires a Rosario hablando con los ferroviarios huelguistas. ¿Alguien se imagina a Kris haciendo lo mismo?

El periodismo reaccionó con pánico. «Ha vuelto». «Es una líder». «Hay kirchnerismo para rato». «¡Qué capacidad de movilización!» «Le dieron la oportunidad de estar en el centro de la política y de victimizarse». «Todavía concita el apoyo del 25% de los argentinos». Estas fueron sólo algunas de las perlitas que escuché. Y si: volvió, es líder, y también está en franca decadencia. Sus acólitos insisten que movilizó 300 mil personas. De vuelta a la primaria a estudiar matemáticas muchachos, que no saben ni contar. Entre 10 y 30 mil me parece más exacto, o sea un tercio de lo que movían hace cuatro meses. Más o menos lo mismo que pone la izquierda en la calle cuando hace un esfuerzo (y la verdad es que los K lo hicieron). Y esto sin que el PJ mostrara siquiera su apoyo o que participara un solo dirigente de primera línea. Pero, claro, llovía y entonces los leales (que son millones indudablemente) no se querían mojar. Aunque, bueno, según los destituyentes de siempre (o sea una bola de riojanos que me escribieron hace un rato) el acto costó $500 para los que fueron desde Capital y $300 con el bus para los del interior. Debo reconocer que, si es así porque el pueblo la AMA («¿mi mamá me mima»?), salió barato, porque por tres gambas no consigo un asadito ni medianamente decente… claro que si me pongo a pesar de dónde salió la guita seguro que salió aun más barato.

¿Sigue siendo Kris una líder de masas? Yyyy mientras tenga guita para acarrear gente seguro que sí. ¿Un 25% es mucho? Depende. Menem, en la presidencial de 2003 siendo artífice de la crisis de 2001, le ganó a Néstor con 24,45% y estaba muerto políticamente. Yo creo que Cristina aun no murió pero sí que tiene cáncer. Por ahí una buena quimioterapia la salva, pero lo más probable es que no llegue en buena salud al año que viene. Y aun si retiene su 25% es más o menos lo mismo que tiene Massa, un poco menos de lo que tiene Macri, y es lo que juntan los gobernadores del PJ. Digamos, el poder omnímodo que tuvo hasta el 10 de diciembre y el 48% que sacó el Frente para la Victoria, hace sólo cuatro mesesitos, se van evaporando. Digamos que le ha ido como en feria; diga lo que diga, griten lo que griten, y no importa cuánto se fantaseen los periodistas. Por ahí será que vivo en Córdoba, pero todavía tengo que encontrar un vecino que hable bien de Kris (o de Macri si es por eso). Y mis vecinos no son latifundistas sojeros: son de Luz y Fuerza, trabajan en frigoríficos o en un par de fábricas locales, y hasta hay peones rurales y choferes de autobuses. Digamos, lo que se decía «la clase obrera».

Por otro lado, yo estoy convencido que Cristina es macrista. Lo dije cuando aun Macri no era presidente y ella hacía lo imposible (o sea cagada y media) para que primero ganara la elección (¿se acuerdan de Aníbal Fernández, como diría Perón, el piantavotos de la Provincia de Buenos Aires?), y luego para que pudiera justificar la política de ajuste que Cambiemos venía a hacer. Anteayer mis vecinos (y yo) estábamos puteando a Macri, a los aumentos de precios, y pensando en los Panama Papers. Hoy estamos todos (por lo menos aquí) horrorizados ante el fascismo kirchnerista. Y para que no quedaran dudas encima agarran gente a palos, se pelean con los vecinos de Recoleta, atacan a una periodista (que no es ninguna pobrecita pero hay que ser más vivaracho y no pegarle con el país mirando), y luego explican que ella se lo merece porque fue a provocarlos (justo a ellos que son tan buenos, y ustedes, que eran varios miles de militantes, la molieron a palos porque no pudieron controlarse ante la provocación de esta mina… poca disciplina chicos… o mejor dicho, como buenos fachos resuelven las diferencias a las piñas). Y de repente, por pura comparación, Mauri el pecho frio de los Panama Papers, el hombre de los despidos, el pibe que quiere criminalizar la protesta social, queda como un muchacho razonable. Digo, Macri por ahí hasta queda bien gracias a Kris; basta comparar a la energúmena gritando y despotricando contra todos y todas, con el turrito del Colegio Cardenal Newman poniéndose a disposición de la Justicia para que lo investigue por la offshore.

Pero si a Kris no le alcanza con prestigiarlo a Mauri como si fuera un tipo serio y racional, ahí va y se dedica a que todos veamos (y recordemos) cómo es. No es la primera presidenta llamada de declarar: Menem lo hizo y también De la Rúa. En todos los casos fueron «operetas políticas»; y en todos los casos eran culpables (más allá del resultado final) por lo que trataron de pasar lo más desapercibido posible. Es más, poca gente sabe que Menem fue condenado como coautor del contrabando de armas a Croacia y Ecuador, pero nunca fue a la cárcel porque los K rehusaron sacarle los fueros. Y siempre calladito. En cambio Kris, grita, despotrica, amenaza y hasta es una provocadora consuetudinaria. Digo ¿alguno se imagina un judío teniendo casita en medio de un barrio neonazi? Y eso es lo que Cristina ha hecho al instalarse en Recoleta. Ni hablar del mensaje que eso da: la líder del pueblo en el barrio más cheto. Según Plutarco «no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo». No en el caso de Cristina. Capaz que es honesta, pero hace grandes esfuerzos en parecer corrupta. ¿A quién beneficia eso? Dicho de otra forma, la mayoría de los argentinos le votaron en contra. Cristina perdió, y todos dijimos «bueno, ya fue». Todos los días La Cámpora y sus acólitos insistían en recordarnos por qué no los votamos. Pero gracias a Macri y su ajuste nos fuimos olvidando. Y cuando más la necesitaba el gobierno, shazzaaaam, reapareció Cris.

En el baile creo que algunos de los que más nos hemos quedado desorientados somos los zurdos. Hace cuatro meses que una parte del FIT realiza ingentes esfuerzos por pegarse a los K. Es más, si durante doce años las críticas y denuncias que le hicieron al kirchnerismo fueron lavaditas, ahora casi han desaparecido. Por ejemplo, el otro día en La Izquierda Diario Eduardo Castilla (tipo inteligente aunque sea cordobés) sacó una nota sobre la corrupción: 90% sobre Macri y los Panama Papers. Creo que Kristina y sus chanchullos recibieron apenas un par de líneas. Luego Fernando Rosso tildó al discurso de Cris de «nuevo», y eso que de nuevo no tenía nada de nada; para darse cuenta basta ver algunos de los que figuran en Youtube. Me junto con un amigo trosko y me insiste que Macri es el campeón de la corrupción. Abrí los ojos grandes como una casa. ¿Y eso? Lo dice Claudio Katz en Rebelión.org. Tipo inteligente Katz, pensante y culto. O sea, hasta él puede decir huevadas. ¿Campeón, Macri? ¿En la Argentina? Es más o menos como que el Panathinaikos saliera vencedor de la Champion’s League (o sea puede pero no es probable). Digo, darle semejante título a un tipo por una offshore pedorra, que encima parece que es uno de casi 600 argentinos que figura en los Papers, incluyendo a Kristina y a Néstor, es too much. Después de todo tenemos serios contrincantes por el título: Boudou que se compró fraudulentamente la Casa de la Moneda; Cristóbal López que evadió pagar nada más ni nada menos que 800 millones de dólares en impuestos; el recién condenado Ricardito Jaime; no olvidemos a Lazarito Báez cuya constructora facturó miles de millones sin construir nada… y eso son solo algunos de los que se me ocurren al voleo (y conste que no mencioné a Cris que también es una fuerte contendiente por el título máximo). No digo que no sea corrupto, pero ¿campeón?

Y ahí me fui a preguntarles a algunos de mis amigos troskos que me expliquen un poco qué onda. «Lo que pasa, me dijo uno, es que hay que oponerse a la nueva derecha que agrede a los gobiernos posneoliberales o populistas». Hhhmmm, ¿posneoliberales? Cada vez inventan más categorías que ocultan más de lo que aclaran. De todas maneras, ¿los Kirchner son pos algo? ¿De dónde pibe? Otra vez, supongamos que tenes razón, y entonces ¿por qué recién cuando ganó Macri pasan a la resistencia? Insisto, ¿no habría que haberlos apoyado en contra de la «nueva derecha»? «No, me dice, porque Scioli iba a hacer lo mismo». O sea, ¿la nueva derecha era Macri y también el candidato kirchnerista posneoliberal? ¿Y como perdió Scioli ahora los K no son más nueva derecha y volvieron a ser posneoloquesea? Ya me parecía yo a Tato Bores, pero en el siglo XXI: más hablaba con alguno, más me confundía. A mí me parecen incoherentes. O mejor dicho, creo que ni mis amigos pueden explicar bien su política. Insistí: «Entonces, ¿los K son aliados tácticos para enfrentar al macrismo?» (Conste que no dije macrifascismo porque le tengo aprecio y no lo quiero chicanear más de la cuenta, además realmente quería entender la lógica detrás de esto). «Por supuesto que no y sos un maldito chicanero (o sea aunque me hiciera el buenito perdí igual). Denunciamos lo que hace el gobierno de Santa Cruz, que muchos K votaran el arreglo con los buitres, a Ricardo Jaime, que no denuncien las políticas de ajuste. No somos furgón de cola de los K». (A la pirinola, ¿yo dije que lo eran?) De hecho mi amigo se re enojó y espero que me siga hablando porque le tengo aprecio. Pero la verdad es que no sólo no nos entendemos, sino que lo suyo me pareció muy lavadito. Yo quiero que no estemos ni con los K ni con Macri; creo que los dos son parte del neoliberalismo argentino; creo que los dos son corruptos; y creo que los K son peligrosísimos hoy por sus tendencias patoteras, carentes de principios, oportunistas y francamente fascistas. Y creo que los Cambiemos son peligrosísimos hacia el futuro, porque si logran lo que quieren vamos a tener un gobierno neoliberal y represor con apoyo popular por largo, largo, rato. ¿Cuál es peor? Ninguno. Mi punto es que son ambos las dos caras de la misma moneda.

Como soy cabezón fui y se lo dije a otro amigote trosko. Se me mató de risa en la jeta. Luego me dio una larga, larguísima, explicación. Lo que me dejó en claro es que ellos creen que el liderazgo de Cristina está en crisis, y por ende hay o habrá, una orfandad para una gran masa de gente hoy por hoy kirchnerista. Como esta gente apoyó a los K por izquierda, la lógica sería que sin el liderazgo K fluyan hacia el FIT. Y otra vez tuve un déjà vu onda Keanu Reeves con el gato negro en Matrix. Debe ser porque ando medio viejito. Después del golpe del 55 el Partido Comunista pensó lo mismo y fundó las 62 Organizaciones permitiendo la recomposición de la burocracia sindical peronista que, en cuanto pudo, lo echó de los gremios. Al mismo tiempo Nahuel Moreno planteó el entrismo trotskista en el peronismo. Pero como no tenía ni cinco de peso entonces no tuvo consecuencias funestas. Y Arturo Frondizi y la UCRI pensaron que podían heredar a Perón si hacían un acuerdo, los legalizaban e incorporaban sus propuestas y terminamos en Vandor y «golpear para negociar». Lo malo es que se juntaron con lo peorcito del peronismo, no con John William Cooke y la izquierda peronista. El resultado está a la vista: a los tres les fue como el tujes. Pocas veces el oportunismo de izquierda tiene resultados positivos.

Pero por ahí no es oportunismo y soy, una vez más, un «maldito chicanero». Puede ser que lo que pasa es que les falta experiencia y que se ven seducidos por los relativos éxitos coyunturales electorales. Mi problema (quizá) es que recuerdo bien el 73. Por si no tienen memoria, aquello terminó en el 76 luego de que buena parte del peronismo se dedicó a perseguí y matar zurditos incluyendo a zurditos peronistas que, obvio, estaban infiltrados en el movimiento. En realidad a veces mis amigos dan la impresión que creen que los movimientos sociales, y las adhesiones ideológicas, son algo mecánico. Mi impresión es que el liderazgo de masas depende de mucho trabajo gris y cotidiano, de propuestas concretas que planteen una visión de país alternativa, y de la calidad humana de los militantes (y en el caso de los K de manejar muchísima guita). Lo otro es una construcción efímera que hoy parece buena pero que puede desaparecer de la noche a la mañana, valga como ejemplo la experiencia de Izquierda Unida en 1989. Insisto una vez más: mi sensación es que el FIT está construyendo castillos de arena, a menos que de un vuelco de timón hacia la participación y organización, y lejos de lo meramente electoral. Y lo peor es que mientras tanto le da aire a los K y sus patotas que, a su vez, hacen lo imposible para que Macri parezca un pibe razonable.

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