Los cómplices liberales del genocidio

por Miguel Bonasso*

El establishment político, económico y cultural argentino le regaló aire y tiempo a los militares para desaparecer a 30.000 militantes populares.

En memoria de Dardo Cabo.

Está comprobado y dicho, pero conviene reiterarlo para contradecir a los blanditos y simuladores: el asalto al poder de 1976 fue elaborado por “intelectuales liberales” de fuertes nexos internacionales, como el discípulo de Ortega y Gasset, Jaime “Jacques” Perriaux, empresarios oligopólicos, terratenientes, príncipes de la Iglesia Católica y dueños de medios periodísticos, que contaron con la complicidad de estrellas literarias como Ernesto Sábato y Jorge Luis Borges.

El hilo escamoteado que une a los autores de “El Túnel” o “El Aleph” con el cabo Gorosito que enarbolaba la picana en las mazmorras clandestinas, debe ser exhibido y vuelto a evocar en cada aniversario luctuoso, para que los jóvenes sepan qué fue lo que realmente ocurrió hace 44 años y no reiteren el grave error de rendir culto a los sepulcros blanqueados que aumentaron su albura merced a la CONADEP y el gobierno de Raúl Alfonsín.

El sonriente Jacques Perriaux, amigo “como hermano” del discípulo de Ortega, Julián Marías (otro liberal ibérico, que el franquismo utilizó como señuelo para simular moderación, en medio de los miles de fusilamientos de posguerra) fue el Fouché secreto, en cuyo estudio del año ‘75 se daban cita dirigentes nacionales de la UCR, como el senador Fernando de la Rúa, con conspiradores golpistas como el general Carlos Guillermo “Pajarito” Suárez Mason, futuro carnicero del Cuerpo I de Ejército. Para citar solamente a dos culpables gigantescos. Por allí también pasaba José Alfredo Martínez de Hoz, miembro destacado de una familia poseedora de 300 mil hectáreas de la mejor tierra argentina, socio minoritario del magnate norteamericano David Rockefeller y representante de monopolios norteamericanos y suizos como la United Steel o Motor Columbus, para citar solamente dos de un grupo numeroso de enormes corporaciones, a las que benefició con el esfuerzo de los trabajadores argentinos.

Perriaux, presentado como “pensador” por Wilkipedia, es autor de un único libro olvidado “Las generaciones argentinas” y de una reforma de la Cámara Federal en lo Penal, durante las dictaduras militares de Levingston y Lanusse, que no debería olvidarse nunca. Porque en aquel famoso “Camarón”, disuelto durante el gobierno democrático del doctor Héctor Cámpora, actuaron jueces que presenciaban las torturas a que eran sometidos los prisioneros acusados de “subversivos”. Pero además fue el autor intelectual del nombre que los militares utilizaron para institucionalizar su asalto al poder y la implementación de un Estado Terrorista: el pretendido PROCESO DE REORGANIZACIÓN NACIONAL.

Claro que la cueva de Perriaux no era la única: hubo algunos inocentes “ateneos” y hasta asociaciones amistosas, que encubrían el lobby golpista. Seguramente la más importante era el llamado “Grupo Azcuénaga”, así llamado porque se reunían en un elegante petit hotel situado en la calle Azcuénaga 1673, propiedad de Don Carlos Pedro Blaquier, dueño del ingenio Ledesma y procesado en Jujuy por sus vínculos con la represión perpetrada en esa provincia, especialmente en la famosa “noche del apagón”, donde los represores, dice la acusación, salieron a cazar “subversivos” en vehículos del ingenio, protegidos por unas oportunas tinieblas. Blaquier, que cortejó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, no sólo ha negado airado su participación en la represión clandestina, sino que ha lanzado amenazas judiciales contra quienes se atreven a evocar esa noche aciaga. Tal vez la mayor acusación en su contra, sea que el Grupo Azcuénaga fue el motor que impulsó a José Alfredo Martínez de Hoz y varios socios menores de su futuro equipo económico, como el “ruralista” Mario Cadenas Madariaga, el “prestigioso jurista” Horacio García Belsunce (padre) y el megaempresario y polista Armando Braun, pariente del ex jefe de gabinete de Macri, Marquitos Peña Braun, porque el crimen de endeudamiento y fuga de capitales que ellos perpetraron en los 70 sólo alcanza a compararse con el de Mauricio Macri.Con semejantes lobbistas no es de extrañar que todas las instituciones representantes del poder agrícola, financiero y jurídico, como la Sociedad Rural, el Mercado de Valores, la Cámara Argentina de Comercio, la Bolsa de Cereales, el Club de Leones, la Cámara de Agentes de Bolsa, la Asociación Argentina de Compañías de Seguros, la Asociación de Bancos Argentinos, el Centro de Exportadores de Cereales, el Centro de Consignatarios de productos del país, el Centro de Corredores y Comisionistas de Subproductos Ganaderos; la Corporación Frutícola Argentina, la Cámara de Inversores en Valores Mobiliarios, la Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión, la Cámara Argentina de Compañías Financieras, la Cámara Argentina de Ahorro y Préstamo para la vivienda, la Asociación de Industriales Metalúrgicos, el Colegio de Abogados de Buenos Aires, la Cámara de la Construcción y hasta la Cámara Argentina de Editores de Libros, para citar solamente unos pocos, aplaudieran a la dictadura militar y condenaran en una solicitada “la campaña antiargentina en el exterior”, en la que tuve el honor de participar durante el Mundial de Fútbol de 1978.

Y, con semejante presencia del poder económico, nacional y trasnacional, apoyando sin fisuras al Estado Terrorista, tampoco es de extrañar que los medios de prensa se alinearan en un apoyo irrestricto al golpe de estado y a la subsecuente dictadura. Sin necesidad de censores, porque sus propios directivos, vinculados a la SIDE y otros servicios de inteligencia se ocupaban de disciplinar a sus periodistas.Basta un repaso a vuelo de pájaro de los titulares de la prensa gráfica el 24 de marzo para ver que no estoy exagerando:

CLARIN “NUEVO GOBIERNO” (sic)

LA NACION “LAS FUERZAS ARMADAS ASUMEN EL PODER; DETUVOSE A LA PRESIDENTA”

LA RAZON “GOBIERNO MILITAR: LAS FUERZAS ARMADAS HAN ASUMIDO HOY EL EJERCICIO DEL PODER”

CRONICA “VIDELA ASUMIO LA PRESIDENCIA”ULTIMA HORA¡CAYO ISABEL!

LOS ANDES (Mendoza) “ASUMIO EL PODER UNA JUNTA MILITAR QUE INTEGRAN LOS COMANDANTES DE LAS TRES ARMAS”

LA NUEVA PROVINCIA (Bahía Blanca) “GOBIERNAN LAS FUERZAS ARMADAS” Y abajo, en recuadro: “REFUNDAN LA PATRIA”

“Refundan la Patria”, tituló, soltándose el pelo, el diario de la familia Massot, amorosamente vinculada a la Armada.Para los que en esos momentos estábamos en la clandestinidad, en una suerte de cuarentena que tiene puntos de contacto subjetivos con esta mierda del coronavirus, no había dudas: venían con todo, dispuestos a cargarse una generación entera.

Y se la cargaron, generando una ausencia que explica unas cuantas carencias.

Y fue en nuestra “cueva”, que el 19 de mayo de 1976 vimos por la tele y leímos en el diario, la noticia del almuerzo en la Casa Rosada, con el dictador Jorge Rafael Videla, del que participaron Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, el cura Leonardo Castellani y el presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) Alberto Ratti.

Leímos, con asco e indignación que Ernesto Sábato había declarado a la salida:__El General me dio una excelente impresión. Se trata de un hombre culto, modesto e inteligente. Me impresionó la amplitud de criterio y la cultura del Presidente.

Más sobrio, Borges calificó: Es todo un caballero.Cuando volvió la democracia y Alfonsín colocó a Sábato como Santo Patrono de la Memoria Histórica, con la Conadep y ese “Nunca más” en el que unificó a víctimas y verdugos como “los dos demonios”, le mandé una carta a Sábato que no le hizo ninguna gracia y contestó como lo que siempre fue: un gran simulador de la virtud. Quería hacerme creer que había ido para salvar vidas, lo cual era una mentira repugnante. En realidad, el único personaje de esa triste delegación que se atrevió a pedirle al dictador por la vida de un desaparecido, fue el cura Leonardo Castellani (que había sido colaborador del semanario facho “Azul y Blanco”). Y lo hizo por alguien a quien quería mucho, a pesar de que militaba en las antípodas ideológicas de Castellani: el gran escritor Haroldo Conti.

De más está decir que el hombre “culto, modesto e inteligente” con el que Sábato había tenido la indignidad de almorzar, ignoró con indiferencia de mafioso el pedido del cura y Haroldo Conti sigue siendo uno de nuestros escritores desaparecidos.Con el poder económico, cultural y mediático alineado, ¿qué le faltaba al Estado Terrorista para simular ante la opinión pública internacional que era más “moderado”, más “civilizado” que la dictadura de Pinochet? El apoyo -a nivel municipal- de esos partidos políticos que los usurpadores militares habían disuelto a nivel nacional. Y lo tuvieron, por supuesto. Esos radicales que tienen como lema “romperse pero no doblarse” aceptaron gustosos ser jefes del 31 por ciento de las comunas; unas 300 intendencias. Los justicialistas, que tampoco cantan mal las rancheras, arrimaron un 19 por ciento. Las víctimas sí las pusimos nosotros.

Por eso, en este nuevo aniversario de la tragedia, no tenemos ganas de reconciliarnos con nadie. Al contrario: nos sigue indignando la impunidad de la que sigue gozando el 70 por ciento de los represores. Y que personajes siniestros, como el Tigre Acosta, esgriman el peligro del Coronavirus para pedir la pena residencial de la que ya gozan muchos de sus adláteres.

*Publicado en DIAI por autorización de su autor vía Facebook. Enlace a la publicación original:


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